Un artista moderno

—Si le tuvieras que explicar a alguien qué hace Axel Fiks, ¿qué le dirías?

—Le preguntaría si alguna vez escuchó hablar del indie y le diría que es parecido, peeeero… Si es un tachero, ponele, le diría que hago rock y listo, más fácil que explicarle. Hago rock, tengo una guitarra y canto. El tachero está contento, sos rockero y capaz hasta te cobra un poco menos el viaje.

La vivienda es a fin a la personalidad de aquel que vive en ella, así como las letras de una canción, un poema o un libro. Axel abre el Meet y posiciona el celular de modo que el fondo sea su cocina, la cual tiene una entrada a su derecha, lo que me hace pensar que a lo mejor es la puerta de servicio. De fondo hay tres botellas vacías de una bebida blanca, que parecen ser ediciones especiales por la forma añejada que tienen. Es un departamento moderno de Palermo Soho. Hay una mezcla de madera y metal en los estantes y la barra. Axel es como su hogar: tiene su lado metálico, amante de la clásica guitarra eléctrica y a la vez tiene su lado suave, indie y amoroso.

—Se me rompió algo de la compu, pará, esto es grave.

Al comenzar la entrevista, un pico de sonido en rojo, algo horrible había sucedido. Axel temía por su música y como consecuencia, por su futuro. Al final había sido simplemente la placa de sonido externa que se había desenchufado.

Axel Fiks es músico, compositor, letrista y en general, artista. Tiene 23 años de edad y lleva alrededor de cinco siendo conocido en la escena musical. No le gusta estar estancado en un solo género, en una sola pieza. A la vez le preocupa quedar encasillado en una cosa, como puede ser el rock indie o repetirse a sí mismo. Desde su primer proyecto Idilio en 2018, Axel es fanático de hablar de amor, pero no del amor en sí.

—Busco decir una verdad. Que a su vez es una manera de conectar con otras personas, un medio. No quiero que suene como a ego, pero soy una persona que se vulnera para escribir.

Desde que te vi soñé con vos
Me fui riendo solo al decirte adiós
Bajo la luna me dabas ternura, besaba tu lunar
Me hablaste de magia y de astrología
Fumaste tabaco, te hablé de mi vida
Nunca te volví a ver, no entendí muy bien por qué

Escribió en la canción Mili, tema de su primer álbum.

—Intento ser lo más transparente posible. Como transparente al punto de poner el nombre de la chica, que es algo que no sé si haría, pero que en su momento fue como para llamarle la atención.

Arma un cigarrillo y habla con el pucho en la boca. Es tanta la concentración con la que lo arma como la relajación que se percibe luego de la primera pitada.

Axel ha tenido muchas influencias de escritores y poetas argentinos, algo que lo destaca del resto de artistas que hacen un género parecido: escritores como Julio Cortázar y Jorge Luis Borges, o pintores estadounidenses como Edward Hopper, son algunas de sus musas. En modo de sampleo le dedicó un tema a Cortázar en 2018 llamada Para Julio. Canción que tiene el jazz, propio del escritor, y el lado suave e indie, propio de él mismo. También en ese año, además de empezar en la música y de producirse a sí mismo, Fiks estudiaba Letras, carrera que lo ayudó a ordenarse a la hora de escribir sus canciones.

—Deberíamos ser más poetas, que es algo que tiene por ejemplo El Indio. Que más allá de que te guste la melodía de la canción o no, te comunique algo de una manera muy poética. Miguel Abuelo también lo tenía. Hubo muchos poetas. Creo que eso estaría bueno revivirlo… tener una impronta más única.

—¿Siguen existiendo estos poetas?

—No sé. No sé si hoy en día la gente aprecia eso. Quizás en los 70 u 80 ser alguien muy bien hablado y usar un lenguaje superenroscado era mucho más digno de admiración que ahora. Entonces vos te ponés a hacer eso, a enfocarte en tu poesía desde ese aspecto y por ahí terminás siendo un tremendo personaje.

Más calmado, explicativo y confiado de aquello que dice y con el cigarro por la mitad, Axel parece necesitar de segundos para poder ser el primero, para lograr sentir, para escribir. En un encuentro que tuvimos el año pasado me había contado que para poder salir al escenario a tocar necesitaba una copa de vino. En el show que dio en Niceto Vega a fines del año pasado estaba muy enérgico y feliz: feliz de poder compartir su música y de tocar en vivo. En sus canciones, tanto sus letras como la voz que utiliza en ellas, siempre hay una relación amorosa con las sustancias. Una especie de romantización a lo prohibido, típico del indie.

Mientras el encuentro llega a su fin, el cigarrillo también lo hace. Así como Axel busca que su música sea diferente entre sí y del resto, también lo hace con su vida. Es una persona con vicios, amores y desamores, y la música es el medio que elige para poder comunicar lo que a veces no puede decir.

Si me preguntaran a mí qué hace Axel Fiks respondería que es un medio entre lo que uno piensa que es el amor y lo que es en realidad. Axel es como su cocina, de metal y de madera. Axel es la uva de un vino y el fuego que prende un cigarro, ambos necesarios para poder gozar de eso que nos hace mal, pero que disfrutamos.

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