VECINOS EN ACCION


Estudios de impacto ambiental no presentados o rechazados, gobernadores e intendentes que los ven con buenos ojos y no escuchan a los residentes de las zonas donde se pretenden construir barrios cerrados, complejos habitacionales y shoppings. Gabriel Amores, presidente de la Junta de Acción Vecinal de La Horqueta, y Guillermo Darré, miembro de la Junta Vecinal de Caballito, cuentan cómo es enfrentarse a enormes proyectos inmobiliarios para defender los intereses de sus barrios.

Por Facundo Fornari y Dana Gips

Caballito-IRSA

MURO DE VECINOS Y MARCHA ATRAS

En el coqueto barrio de La Horqueta, donde viven alrededor de 2.500 familias, cerca de mil vecinos firmaron en contra de la construcción de un complejo de viviendas multifamiliares en esa localidad del Partido de San Isidro. En representación de la Junta Vecinal de La Horqueta, y de muchos vecinos de la zona, Gabriel Amores sostiene que la acción de ellos fue importante para que el intendente Gustavo Posse diera marcha atrás con el proyecto, y afirma que “la presión que ejercieron muchos de los vecinos sumado la buena predisposición de varios funcionarios al tanto de la situación tuvo mucha influencia”.
El proyecto, a cargo de le empresa Eins SPG S.A, pretendía construirse en un predio de 24.400 metros cuadrados ubicado en la esquina de Avenida Sucre y Eliseo Reclus, frente al Acceso Norte. Iban a construirse 7 edificios de 4 plantas cada uno, lo que daba un total de 165 departamentos de 2 a 5 ambientes. Cada departamento contaría con un mínimo de 2 cocheras, sumando un total de 276 cocheras subterráneas. Además se había fijado la cantidad de 50 cocheras de cortesía en superficie. “Hubo una oposición rotunda por la alta densidad de tránsito. Porque hay colegios que no responden a la necesidad de la zona sino de Tigre, que tiene una cantidad enorme de barrios cerrados pero no el suficiente número de colegios privados. Eso nos introdujo una cantidad de tránsito importantísima”, dijo Gabriel Amores, y sostuvo que de parte de la junta que preside no hubo ninguna campaña particular para difundir el mega proyecto inmobiliario: “En La Horqueta contamos con un diario mensual y por supuesto que ahí se comentó acerca del caso, y expresamos nuestra postura, pero no hubo una publicidad específica”.
Consultado acerca de la forma en que manifestaron su rechazo, Amores declaró que aparte de las firmas que lograron juntar, se presentaron dos notas en la Municipalidad en las que cuestionaban el proyecto, aduciendo que el Estudio de Impacto Ambiental llevaba inconsistencias en los valores evaluados y que faltaba estudio del entorno. Entonces, ¿cómo pudo aprobarse? “Quien lo aprobó es una empresa competente para hacerlo. Habría que preguntarle a ellos. La evaluación de impacto ambiental es un estimativo, pero no contempla la verdadera densidad habitacional. Por el tamaño del terreno es como si construyeran 15 manzanas, es decir, un 25% del total de manzanas del barrio. Los servicios es otro problema: al aumentar considerablemente la cantidad de habitantes”, respondió Amores. Reconoce que mantienen “cierta” interacción con la gente de la Municipalidad y que reciben información constantemente acerca del Partido de San Isidro. “Nos enteramos del emprendimiento en enero y luego de varias reuniones decidimos actuar contra este proyecto. Si no me equivoco, con las firmas empezamos en la última semana de febrero. Y en los primeros días de abril nos enteramos de la resolución del Intendente (Posse), que suspendió la construcción del complejo”.
¿Quién es Gabriel Amores?
Padre de tres hijos, una mujer y dos varones, Gabriel Emilio Amores, nacido el 10 de junio de 1955, tiene un extenso currículum tanto académico como profesional. Egresado del año 1974 en la Escuela Técnica Nº 32 “General José de San Martín” en Chacarita, continuó con sus estudios en la UBA, en donde se recibió de Ingeniero Civil, para luego especializarse como magister en Ingeniería de la Hidráulica Urbana. En el ámbito profesional fue presidente de INMAC entre 1994 y 2013, empresa que fundó junto a un socio, cuyo objeto era diseñar y construir obras de control de erosión para el sector privado. Por ejemplo, para la empresa minera Bajo La Alumbrera diseñó en 1996 el sistema de rocas vinculadas con cables de acero, un gran éxito para hacer defensas en ríos de fuerte pendiente. Ahora está embarcado en un proyecto de investigación y desarrollo de nuevas técnicas para remediar suelos y para hacer diseños de menor impacto ambiental y menores costos. Cuenta que la vocación que tiene para que exista una ingeniería sustentable lo llevó a oponerse rotundamente al mega proyecto que iba a construirse en el Partido en que vive, y que cuando uno quiere y se siente identificado con su barrio, siempre encuentra algún tiempo para dedicarle y así poder vivir en un lugar mejor.

IRSA NO, PARQUE SI

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El miembro de la junta vecinal de Caballito Guillermo Darré fue el principal impulsor de la lucha contra el proyecto del grupo IRSA de construir un shopping en el barrio homónimo. ”Si no fuese por la participación ciudadana, por los cortes de calle que se hicieron en contra de la construcción del centro comercial, y la lucha que realizaron los ciudadanos en las instituciones del Estado de la Ciudad y especialmente en la Legislatura, el shopping estaría construido”, destacó Darré.
Los vecinos se manifiestan para que esos terrenos de la Avenida Avellaneda entre 1400 y el 1600 se utilicen de una forma que sea favorable para el bien común y que todos lo puedan utilizar. “Proponemos el Proyecto de Parque Caballito porque necesitamos más espacios verdes y públicos. El proyecto de parque incorpora un pulmón verde de casi 18 manzanas con forestación nativa que servirá como espacio absorbente frente a las inundaciones. Además, contará con zonas para las escuelas públicas del barrio y será un lugar de esparcimiento que podremos disfrutar todos”, manifestó Darré y convocó a la gente para que se una a la lucha contra el grupo IRSA, el grupo inmobiliario más grande de la Argentina, dueño de la mayoría de shoppings del país, como Alto Palermo, Paseo Alcorta y Patio Bullrich.
El problemático proyecto comenzó hace 6 años. En 2009 la empresa IRSA anunció la puesta en marcha de una mega obra en ese predio lindero al ferrocarril. Ante el reclamo de los vecinos el macrismo decidió retirarlo. Se intentó continuar con el plan del shopping entre los años 2011 y 2013, sin haber logrado avances por parte de IRSA. “La única Audiencia Pública que se realizó en el año 2012 es recordada porque la inscripción fue record con más 1.000 inscriptos que con abrumadora mayoría mostraron su descontento”, clarifica Darré.
Entre las voces oficiales que defienden a la empresa constructora se encuentra Karina Spalla, diputada porteña macrista y presidenta de la comisión de Planeamiento Urbano, que defendió la iniciativa: “La superficie edificable total es 123.392 m2 y se pueden hacer torres de hasta 60 metros de altura”. Elio Rebot, también diputado del PRO, opinó: “El shopping aportará mayor seguridad a esa zona del barrio que los vecinos caracterizan como insegura, oscura y abandonada”.
Gracias a la ferviente oposición de los vecinos y el apoyo de legisladores, el proyecto nunca fue aprobado en el parlamento porteño. “Provocará un impacto negativo en los comercios minoristas de la zona, colapsará aún más la red de servicios como agua, luz, gas y cloacas. Además, perjudicará el tránsito ya que se encuentra a 100 metros del Estadio del Club Ferrocarril Oeste y aumentará la densidad poblacional en el segundo barrio más densamente poblado de la Argentina (con casi 27.000 habitantes por km2)”, explica Darré.
Bajo el lema “IRSA no, Parque Si”, los vecinos, liderados por Darre, reclaman que se le expropie a la empresa constructora presidida por Eduardo Elsztain, ese terreno que se encuentra al costado del ferrocarril Sarmiento y fue adquirido según reclaman los vecinos de forma “fraudulenta”. “El problema más grave que presenta el proyecto es que la adquisición de los terrenos por parte del grupo IRSA está sospechada de corrupción, tal como lo refleja el certificado de dominio. Los terrenos pertenecían al Estado nacional, fueron cedidos al Club Ferro y luego irregularmente vendidos al grupo IRSA. El club no podía vender los terrenos por un plazo de 20 años, y el dinero de la venta del terreno, unos 6,5 millones de dólares, nunca ingresó al club”, fundamentó Darré.
El viernes 22 de mayo, el predio fue clausurado por La Agencia Gubernamental de la Ciudad (AGC) debido a que funcionaba ilegalmente un depósito de 410 contenedores pertenecientes a IRSA. La empresa justificó que los contenedores estuvieran allí para evitar usurpaciones del terreno. Sin embargo, la AGC notificó que el depósito se encontraba en estado peligroso, no cumplía la norma básica contra incendios y violaba el código de planeamiento urbano. “No sabemos cómo será el desenlace, pero sabemos que depende de nuestro compromiso y lucha”, concluye esperanzado Darré.

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