“EL PERSONAJE MÁS ESPECIAL PARA INTERPRETAR SIEMPRE ESTÁ POR LLEGAR”


Desde chica ya sus seres queridos la veían graciosa e inquieta. Sus padres, Víctor y Susana Ayos, llevaban el talento artístico en su sangre, ya que eran bailarines de tango estables en la Orquesta del maestro Mariano Mores. Estos recorrían el mundo a través de la llamada Música Ciudadana. De esa explosión de talento, nació María Mónica Ayos, una actriz audaz y apasionada por los desafíos, que supo lucirse durante años en la Revista Porteña, difícil género donde marcó su impronta. Desde hace más de una década, se destaca como actriz en cine, teatro y televisión.

Por Camila Critelli

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Casada desde 2002 con el actor Diego Olivera, es madre de dos hijos,  Federico Ayos –a quien tuvo de soltera, a los 18 años- y su hija Victoria, fruto de su relación con Olivera. En 2006, la vida familiar cambió inesperadamente. Su marido recibió la propuesta más importante de su vida para ir a trabajar a México, para interpretar la versión de Montecristo.  Juntos “se embarcaron en la locura”. Mónica lo apoyo desde el momento número uno, pero desde la distancia, ya que ella se encontraba filmando la película “Tres Corazones”, al mismo tiempo protagonizando el éxito del trece “Sos Mi Vida”, donde interpretó a uno de los personajes que logró el cariño del público, y ensayaba mientras tanto la obra de teatro “Doña Flor y sus dos maridos”. Ambos estaban en el momento más alto de sus carreras, sabían bien que “ninguno le podía cortar el ala al otro”. Y así, desde la distancia y los viajes relámpagos, resistieron. Hasta que en 2011 Mónica decidió instalarse en México para priorizar su vida en familia. Desde allí habló con ETER Digital.

Con una emoción que se refleja en cada palabra escrita, Mónica relató que no fue a México solamente para acompañar a Diego en su carrera, sino que ella también recibió propuestas para trabajar en el país Azteca,  en una de las cadenas de televisión más importantes como es Televisa.  Allí interpretó a Leonera, una villana que después terminó siendo la heroína de la historia en la novela “Triunfo de Amor”. Este personaje tuvo mucho éxito en ese país, lo que provocó que  Mónica Ayos  ya no fuera  un nombre reconocido sólo en  la Argentina, sino también en México y  en el resto del mundo, ya que todos los productos de la cadena televisiva se venden en varios países.

ETER Digital tuvo la posibilidad de contactarse con Ayos, quien cedió una entrevista, teniendo en cuenta las tres horas menos de diferencia que hay con Argentina. ¿Quieren saber algo más? El modo de nota no fue ni por skipe, ni por teléfono: fue por mail. La actriz se tomó el tiempo y contestó una por una las preguntas que le habían sido enviadas.  En cada respuesta se percibe el humor, la buena energía y el carisma de la actriz, que habló de sus inicios, de su experiencia en México, sobre el gran amor de su vida, sus hijos y de sus nuevos proyectos.

 A la hora de responder cuál fue el personaje más especial de todos los que interpretó en su carrera, ella tajante dice: “El más especial siempre está por llegar. Eso me mantiene alerta y siempre con nuevos desafíos”.

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México, allá vamos

Mónica asegura que la vida y los amores cambian los planes. Lo dice con argumentos propios, ya que eso le sucedió.  Supo entender que la propuesta que le llegó a Diego en 2006 para protagonizar Montecristo género que desde ese momento no parara más de trabajar. Allá es una figura muy requerida por los canales.

En 2011 Mónica se decidió y entendió que él  la necesitaba allá. Los viajes relámpago ya se tornaban cada vez mas difíciles, las despedidas eran duras, pero ella también tenía su carrera y sus proyectos en Argentina. “Éramos súper conscientes de que ninguno quería cortar las alas del otro en cuanto a sus aspiraciones y había que remar esa etapa lo mejor posible. Pasaron varios años hasta que me decidí. Diego nos necesitaba ahí para así compartir juntos ese presente tan alucinante, pero al mismo tiempo también comprendía que lo mismo me pasaba a mí en mi país. Así que aprendimos a esperar el momento propicio y poner en la balanza qué era lo que nos convenía a nivel económico y a futuro”, cuenta. “Nuestra proyección siempre fue en sociedad, desde el amor y también desde el sentido común. Nunca es fácil tomar decisiones de esas características. Son drásticas y cambian de alguna manera la articulación personal, pero en lo familiar cayó por peso propio. Evidentemente, fue una necesidad muy fuerte de seguir juntos bajo el mismo cielo. Sobre todo en mi caso, que soy profeta de mi tierra, y mi carrera la construí y creció sólida en Argentina. Recién pude concretar la movida familiar a México en el 2011”, se sincera.

A la hora de contar cómo fue la adaptación en familia en el nuevo país utiliza un solo adjetivo: “¡Divertido!”. La actriz asume que en su mundo nada es rutinario, no solo por la cantidad de trabajo, sino porque cada viaje es una nueva aventura para ellos. Asegura que una vez que la decisión de acompañar a Diego estuvo tomada, el resto fueron solo anécdotas. Dice que la reacción de sus hijos ante la mudanza fue buena y que se adaptaron mucho más rápido que ella y que todo salió “redondo”.

Pero en un acto de nobleza, afirma que a la que más le costó la distancia con los lazos sanguíneos fue a ella. Su gran salvador es el humor, ya que asume que la rescató de muchas desavenencias.

Su carrera, en ascenso

En 2011 fue contratada por  Televisa para interpretar a Leonela Montenegro, la villana de Triunfo del amor.  “Fue una grata sorpresa y mucho más rápido de lo que jamás imaginé. Y encima que me contrataran en exclusiva para Televisa y más aún para formar parte de novelas que se venden al mundo entero fue una suerte. Las villanas son tan odiadas como amadas y eso me dio la posibilidad de ganar a un público masivo en cuanto a mi rol de actriz a nivel internacional ya que las novelas se doblan en todos los idiomas”, recuerda. 

Este papel fue su catapulta para su crecimiento en el País azteca. Al primer día de grabación con todos actores internacionales en un ámbito nuevo lo detalla así: “Di gracias a Dios por la posibilidad. En Argentina construí una carrera sólida, y ser querida por mi gente es algo que me dio impulso para saber aceptar estas yapas de la vida, esto de traspasar las fronteras como actriz. Los modos de trabajar en los set de grabación son muy similares a los nuestros. Nuestra impronta artística como argentinos está muy bien vista y me dio mucho orgullo. En México, Televisa es la meca de las telenovelas y producen incontablemente cantidad de novelas por año. Mi primer día de grabación fue de un gran laburo, tenía toda la energía puesta en mi personaje, sumado a respetar a rajatabla el castellano neutro y a conocer a un equipo nuevo de trabajo. El recibimiento fue de mucho afecto y todo me parecía un sueño”.

Actualmente, terminó de grabar el unitario  “Como dice el dicho”, y en abril de 2015 comenzará a grabar una nueva novela. Será Mariana en “Amor Eterno” con Rossy Ocampo, también para Televisa.

Sus personajes más queridos, según Mónica

 A la hora de elegir cuál cree que fue el personaje más querido por el público sin titubeos eligió: “Uno entrañable en el público Argentino fue el de Nilda Jadur “La Turca”, amiga inseparable de la  “Monita”, personaje que interpretó Natalia Oreiro en “Sos mi vida”.  Pero el personaje que más agradezco fue el de Eva Perón en el teatro de” Eva y Victoria”, junto a Leonor Benedetto  y bajo la dirección de China Zorrilla”.

Su hijo “Su socias en la actuación”

A la hora de preguntarle qué siente cuando ve a su hijo Federico tomar el camino de la actuación, la actriz respondió con sinceridad: “Como madre siento un orgullo que me desborda por mis dos hijos. Federico nació cuando terminé la secundaria. Lo tuve en un contexto de incertidumbre y con las herramientas de una chica de 18 años dispuesta a pelear por sus sueños y los de un hijo que venía en camino. Con Fede prácticamente crecimos juntos. Tengo un sinfín de anécdotas de madre demasiado joven e inexperta que ambos recordamos con humor, ya que son parte de nuestra relación estrecha. Así que verlo en primer lugar siendo tan buena gente, con carácter y firmeza, realizado, adaptado a nuestros cambios tan radicales, formándose con la responsabilidad con la que lo hizo, ver el actor en el que se convirtió, me hace disfrutar. Realmente disfruto de su carisma y talento en cada laburo. Eso  lo hará materializar sus metas. Verlo crecer de esta manera dentro de una empresa como Televisa y a sus 22 años, como artista exclusivo, me hace pensar que a pesar de haberlo tenido sola y de que la peleamos juntos, no hice las cosas tan mal”.

En cuanto a Victoria, su segunda hija, revela que nació en un contexto totalmente diferente al de Federico. Vicky, como le dice, llegó en un momento de amor pleno con su papá. Dice que su hija le despertó su lado más femenino, que la suavizó y la llenó de magia. Destaca su inteligencia. Dice que cuando los ve a los hermanos interactuar siente que su misión en esta vida es amarlos y nada más.

Diego, el gran amor

Mónica asegura  que con Diego se eligen todos los días y que juntos han vivido infinidad de momentos. “Hemos pasado por tantos cambios y remadas que se agradece tanto la recompensa del amor y el deseo que supimos sostener en el tiempo, de tanto camino transitado juntos y el abanico de sensaciones. Con Diego parece que he vivido varias vidas en una, ya que nos conocemos desde niños y nuestros padres, también. Sin embargo, no lo sabíamos. Él me lleva cinco años y compartimos escuelas primarias y secundarias en distintos grados. Era el destino: teníamos que unirnos y así fue.  Nos conocimos y se alinearon nuestros planetas. Fue un fuego desde el primer ‘hola’”, asume enamorada.

En enero, en Mardel

En enero de 2015, la actriz regresa a Argentina para trabajar en Mar del Plata con la obra “Una atracción fatal”, junto a Marcelo de Bellis y Raúl Taibo en el Teatro Roxy. Dice que está va a hacer su primer experiencia junto a Lino Patalano, quien ya la había llamado en otras ocasiones pero no había logrado coincidir los proyectos.

Pero esta vez, algo pasó e hizo que Mónica aceptara. Y esto fue gracias a su abuela Juana, la gran responsable de que vuelva a las tablas en Argentina. “Mi abuela Juana es como mi segunda mamá, porque me crió en Mar del Plata mientras mis padres, que eran bailarines de Tango, viajaban por el mundo con orquestas como las de Pugliese y Mariano Mores. Viví mucho con ella, y este año cumple 93 años. Y en una charla, el año pasado, me dijo que le encantaría verme otra vez desde la primera fila en el Teatro y que el lugar fuese Mar del Plata, la ciudad que la abrazó cuando llegó de chiquita desde Italia en barco. Entonces luego de escucharla, me quedé regulando con su deseo y este año, cuando Patalano volvió a proponerme la posibilidad del teatro, acepté”, sostuvo.

En el momento de adelantar un poco de la obra, que es de Neil Simón, y que va a estar dirigida por Manuel González Gil, se muestra feliz y expectante, y confiesa que ya quiere debutar. Además, sus dos compañeros de elenco son  amigos, con quienes compartió trabajos. Mónica asegura que va a ser una comedia desopilante que el público amará.

Al indagar sobre cómo va a manejar con la familia el tema de la distancia, ya que Diego Olivera es hoy protagonista de la nueva novela de Televisa “Hasta el fin del mundo”, y su hijo Federico también está con trabajo, Mónica reconoce que los viajes ya son parte de su articulación como familia, aunque asume que cuesta mucho la distancia, porque disfrutan de estar juntos. Pero da una receta para mantener viva la pasión junto a su marido: “Estos viajes nos dan la sensación de sentirnos novios de vuelta, el extrañarnos conlleva a un matiz adolescente que está bueno después de trece años de casados”.

Las tres cosas que más extraña de Argentina

En un momento, la actriz tuvo que escribir cuáles son las tres cosas que más extraña de su país y fue muy directa. Su abuela Juana en primer puesto, a su gente, los domingos en San Telmo, donde vivió gran parte de su vida y adolescencia, la forma de ser y de hablar de los argentinos y por último, el jardín de su casa.

“Siempre mi lugar de pertenencia será Argentina, mis vínculos más cercanos, mi carrera y mi primer hogar. Pero comprendo que debemos capitalizar esto que nos sucede de unos años a esta parte en cuanto a expandirnos en la profesión que nos apasiona. Creo que Diego en México encontró un lugar superlativo y no debe desaprovecharlo, y por mi lado por obra del destino también logré un espacio que me permite traspasar fronteras y así lo vivo, con total agradecimiento y feliz de haber tenido la inteligencia emocional  para alejar a los egos y dudas en mute que quedaron gracias a la terapia y así pude arriesgarme tomando decisiones jugadas para permitir que estás cosas nos pasen juntos y con la familia que ambos diseñamos y hoy podemos disfrutar”, finaliza.

María Mónica Ayos, madre, esposa y reconocida profesional, ama su tierra, sus costumbres, a su gente y por eso sabe que su lugar en el mundo es Argentina.

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