“HAY UNA EXPLOSIÓN DE ARTE EN LA ARGENTINA”


Con un nombre que ya es sinónimo de “periodista de rock”, Alfredo Rosso es de esos exploradores cuya tarea consiste tanto en desenterrar viejos arcones llenos de tesoros como en descubrir nuevas tierras ignotas. Con 40 años de labor periodística cultural al hombro, Rosso constituye una de las voces ineludibles a la hora de indagar qué sucede hoy en la escena rockera local.

Por Marcelo Parisi

[800] rosso (Copiar)

-Algunos críticos vienen diciendo, casi desde que salió la canción de Lenny Kravitz, “Rock is Dead”, que “el rock ha muerto”. Sin embargo, dijiste que el Rock Nacional vive una nueva era de oro. ¿Es una recombinación de sonidos previos o realmente hay sonidos nuevos?
Creo que el Rock Nacional abunda de sonidos nuevos, hay infinidad de bandas y solistas de muy buena calidad, que todos los fines de semana están tocando por todo el país. Es un fenómeno nuevo que no se circunscribe al rock solamente. Hay un teatro nuevo, muy vanguardista y muy pujante. Hay un cine nuevo. Hay una explosión de arte en la Argentina.

-¿Algún catalizador que haya motivado esto?
Hay una nueva generación que simplemente utiliza las nuevas tecnologías y ha perdido el temor reverencial a lo que era antes el filtro, que eran las grabadoras y las productoras. Ahora los músicos jóvenes graban, distribuyen y promocionan por su cuenta, se autogestionan, y sus obras son excelentes en términos de ambición musical y de letra. Hoy la escena alternativa independiente es mayor que la escena mainstream. ¡Explota Buenos Aires de música! Y el intercambio que se está dando entre esos artistas y artistas del interior del país y de los países vecinos es notable. Lo de “el rock está muerto” tiene más que ver con el anquilosamiento de la forma de pensar de mucha gente que con la realidad. Siguen aferrados a “todo tiempo pasado fue mejor”. Es una especie de distorsión de las teorías bíblicas, de que nos hemos caído de un paraíso y que nunca lo recuperaremos. Cualquier fin de semana, cualquier persona que se acerque a escuchar a un grupo como Los Espíritus, Las Bodas Químicas, Riki Riki Tave, Gualicho Turbio, Sué Mon Mont con Rosario Bléfari, Pablo Dacal o tantos otros, puede atestiguar la calidad de esa música. Cada uno tiene el derecho de vivir como quiera, pero que no digan que no sucede nada. Es una ceguera artística terrible la de esa gente.

-Dijiste que el problema de que toda esta música nueva no llegue a un público masivo se debe a cuestiones relacionadas con la producción, la distribución y la difusión de la música. ¿Creés que ya se ven los frutos de la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual, en cuanto a la difusión de artistas independientes, o todavía es temprano?
Puedo decir que sí existen sitios digitales, radios por Internet, sitios web que se preocupan hacer reportajes y por difundir la obra de los nuevos artistas. O sea que, poco a poco, los que estamos en el medio (porque yo me considero un intermediario, en última instancia), nos estamos poniendo al día con esta tremenda oferta que hay de nueva música y de nuevo arte en general. Este fenómeno, que involucra a los artistas, está empezando a involucrar a la prensa. Inclusive en los medios grandes, estoy viendo desde los últimos 8 o 10 meses una preocupación por reflejar lo que está pasando en la escena independiente.

-Hace pocos meses falleció Jorge Pistacchi, fundador de las revistas Mordisco y Expreso Imaginario, con quién trabajaste. Él planteaba en ellas una política anticomercial, a favor del arte y del libre pensamiento. ¿Creés que hoy la aparición de publicaciones similares podría acompañar y ayudar a la difusión de las bandas independientes?
Siempre es positivo lo que se pueda hacer desde el punto de vista de nuevas publicaciones, sean en papel u online. Creo que todo ayuda, que colaboran obviamente con este pensamiento alternativo que me parece importante que se mantenga, sobre todo la idea de libertad, porque en última instancia el principio del Rock es ese, ¿no? El Rock creó una rebeldía sana, y seis décadas después el germen de eso se mantiene. Por eso estoy lejos de creer que el Rock ha muerto.

-En una entrevista brindada en 2013 a Página/12 definiste el Rock Nacional de los ’80 como una hidra de muchas cabezas porque su mensaje no era unívoco, sino múltiples mensajes al mismo tiempo. ¿Eso también ocurre hoy?
Sí, porque hay bandas que están enroladas en una exploración de corte más musical que letrístico. Bandas como Honduras o Riki Riki Tave o Poseidótica, que no es que no tengan letras, pero cuya exploración principal está orientada por el lado del sonido, con correr las fronteras de lo aceptado. Lo mismo pasa con bandas que fusionan con jazz o con música clásico-contemporánea. Hay un nuevo Pop (Sué Mon Mont), un rock medio canyengue, emparentado con las corrientes más ciudadanas (Los Espíritus) o uno cercano al Rythm & Blues (Gualicho Turbio). O sea, sigue habiendo una hidra de múltiples cabezas. Esta eclosión responde al recambio de las nuevas generaciones, que hablan un idioma del siglo XXI, pero que también son conscientes de la tradición, y eso me parece fantástico.


Un círculo que se cierra
En 2009 Rosso trabajó en la reedición de varios discos de comienzos de los ’70, la mayoría editados originalmente por el sello independiente Mandioca, el principal difusor de bandas que no entraban en los cánones de los grandes sellos. Hoy la edición independiente es más sencilla, según explica, porque “con una inversión razonable se puede montar un pequeño estudio de grabación”. Rosso considera que “la autogestión es la mejor inversión a largo plazo”, y aclara que el impulso es el mismo que en los primeros ’70: “Hacer arte con la menor cantidad de condicionamientos posibles”.


Mujeres rockeras
Los ’80 vieron la aparición de varias mujeres en el Rock Nacional: Celeste Carballo, Fabiana Cantilo, Hilda Lizarazu, entre otras. Luego de una pausa, se vuelve a notar la presencia femenina en solistas como Cam Beszkin y Mariana Bianchini y en bandas lideradas por mujeres, como Eruca Sativa, Cirse, Sué Mon Mont, entre muchas. “Es parte de una evolución natural que se está dando en la igualación de los géneros, una buena consecuencia de las políticas estatales”, concluye Rosso y advierte que “el rock siempre fue muy machista, una realidad que no se puede negar”.

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