“Las mujeres estamos trabajando en lugares donde siempre hubo hombres”

Isabel Osorez trabaja en la Línea Belgrano Sur como encargada de la primera cuadrilla de mantenimiento nocturna integrada en su totalidad por mujeres, algo inédito hasta el momento en el reparto de tareas de la estructura laboral del ferrocarril.


“Que es inseguro, que a la noche las mujeres no pueden estar”. Esa era la respuesta que recibían las trabajadoras de la Línea Belgrano Sur cada vez que pedían acceder al horario laboral nocturno que va de 22 a 6. Isabel Osorez trabaja en el área de limpieza hace más de ocho años, pero, según cuenta, la demanda siempre estuvo; y no fue hasta este año, con el cambio de gerencia que tuvo el ramal de Trenes Argentinos, que pudo concretarse.

Osorez tiene 50 años, vive en Glew, localidad del partido bonaerense de Almirante Brown y, aunque podría pedir un pase al Tren Roca, que le queda más cerca, dice que está acostumbrada a su rutina, que no lo va a hacer. Es por eso que viaja dos horas de ida al trabajo y dos de vuelta a su casa de domingo a viernes. Desde el pasado marzo, pareciera tener más motivos para no cambiarse: quedó a cargo del primer equipo nocturno de mantenimiento ferroviario, compuesto íntegramente por mujeres.

“Si podíamos limpiar y trabajar en una estación de día, ¿por qué no lo podíamos hacer de noche?”, recuerda que se preguntaba con sus compañeras, junto a quienes llevó adelante el reclamo no sólo en reuniones con la Unión Ferroviaria y con la gerencia del Belgrano Sur, sino también en charlas con los delegados del sindicato, durante sus recorridas habituales por la Línea.

“Es una alegría lograr que nos tengan en cuenta y nos den la posibilidad de demostrar que nosotras también podemos hacer este trabajo”, expresa la encargada de distribuir las tareas en el equipo que también integran Luciana Moreyra, Paula Perez, Birna Navarro, Karen González, Sandra Roldamá, Vanina Paez y el chofer que las lleva de una estación a otra, Mauricio Bibini.

Si bien la cuadrilla pertenece a la Estación Tapiales, ubicada en la localidad homónima del partido bonaerense de La Matanza, se ocupa de la limpieza integral de todas las estaciones del ramal que une el Oeste del conurbano con la parte sur de la Capital Federal.

Osorez detalla que su jornada laboral empieza cuando toman servicio en Tapiales para ir a la estación que les corresponde según un cronograma que les organiza el trabajo del mes en zonas: Belgrano, González Catán y Sáenz. Una vez ahí, se encargan de baldear la plataforma, el hall, las carteleras, los asientos, la parte de los molinetes, y limpian los vidrios, techos y columnas. “Además de mangueras y baldes, usamos hidrolavadoras para blanquear los andenes. Aprendimos por un curso que nos dieron, no es difícil. Las usamos todas y vamos rotando”, cuenta.

Para las trabajadoras, son muchas las virtudes de poder trabajar a la noche. Osorez apunta que casi todas las integrantes del equipo de limpieza son madres con hijos en edad escolar . “A muchas compañeras les vino bien, más allá de lo monetario, porque tienen nenes que van a la escuela a la mañana, y en los otros horarios no llegan ni a llevarlos ni a buscarlos”.

Por su parte, también le cambió mucho la rutina: “Cuando llego a mi casa puedo acompañar a mi nieto de 5 años al jardín. Comparto más tiempo con él durante el día y, si mi hija tiene que hacer un trámite, lo busco yo”.

A su vez, refuta el argumento tantas veces escuchado para no dejarlas acceder al horario nocturno: “No estamos en riesgo porque las estaciones se cierran y hay seguridad, policía y gendarmería. Estamos custodiadas. Y se trabaja mejor porque no hay pasajeros; mis compañeras y yo estamos más tranquilas”.

-¿Cómo fue cambiando la composición de los equipos de trabajo en las distintas áreas del ferrocarril?
-Ahora salió nuestra cuadrilla, pero siempre estuvieron ellos de noche. Nosotras les decimos machistas porque ellos consideran que su trabajo es de hombres. Se tienen que adaptar a que las cosas cambiaron, y que en muchas de las áreas donde siempre hubo hombres, ahora también hay mujeres. Y está bueno que nos den la posibilidad.

“Vamos ganando territorio”, dice Osorez, y se sonríe mientras termina la frase. Es que en el último tiempo, según relata, son muchos los puestos de trabajo que las mujeres llegaron a ocupar por primera vez dentro del ferrocarril: en la cuadrilla de mantenimiento nocturna, pero también en las áreas de lavaderos, talleres, trazas, auxiliares, mesa de control, boletería y guardabarreras. Además, adelanta que se está pensando en inaugurar otro equipo como el que ella integra, que también esté compuesto por mujeres y trabaje en la limpieza de las estaciones durante la noche.

-¿Cómo reciben los trabajadores y las trabajadoras de la Línea este tipo de decisiones que busca la igualdad de género?
-A ellos les cuesta, a nosotras no. Cuesta, pero cada vez tengo más contacto con mis compañeros de otras cuadrillas. Se están acostumbrando y lo están aceptando. Reconocen que estamos haciendo un buen trabajo y nos reconocen a nosotras. Me llaman para agradecerme por el trabajo que hacemos.

-¿Actualmente hay alguna otra cosa que vos o tus compañeras estén pidiendo y les gustaría que fuera distinta en el ámbito laboral?
-Las cosas que se fueron pidiendo se están haciendo. El año pasado hubo elecciones y ganó una compañera en la parte de comisión de reclamos, la primera mujer, y ella pelea bastante por nuestros derechos. Además, el cambio de jefatura vino con otra mente, van con el lado de género. Lograron que las mujeres estemos trabajando en lugares donde siempre hubo hombres, y por eso estamos contentas y agradecidas.

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