Más de 200 millones de mujeres y niñas sufrieron la mutilación genital femenina en el mundo

Esta práctica que viola los derechos de los niños, se continúa practicando en cerca de 30 países. 


Acorde a las Naciones Unidas la mutilación genital femenina (MGF) es una práctica que implica la alteración o lesión de los genitales femeninos por motivos no médicos y que internacionalmente es reconocida como una violación grave de los derechos humanos, la salud y la integridad de las mujeres y las niñas.

Puede causar complicaciones de salud a corto y largo plazo, incluido dolor crónico, infecciones, sangrados, hemorragias graves, problemas urinarios, quistes, infecciones, mayor riesgo de transmisión del VIH, ansiedad, depresión, complicaciones durante el parto, infecundidad y, en el peor de los casos, la muerte. Estos procedimientos no aportan ningún beneficio a la salud de las mujeres ni de las niñas.

En la mayoría de los casos se practican en la infancia, en algún momento entre la lactancia y los 15 años. Esta práctica se concentra en cerca de 30 países de África y de Oriente Medio y Asia meridional, así como algunos países asiáticos (India, Indonesia, Iraq y Paquistán) y algunas pequeñas comunidades de Latinoamérica. 

Para la OMS, la MGF refleja una desigualdad entre los sexos muy arraigada, y constituye una forma extrema de discriminación de la mujer. Es practicada casi siempre en menores y constituye una violación de los derechos del niño. Asimismo, viola los derechos a la salud, la seguridad y la integridad física, el derecho a no ser sometido a torturas y tratos crueles, inhumanos o degradantes, y el derecho a la vida en los casos en que el procedimiento acaba produciendo la muerte.

“Todavía lo recuerdo como si fuera ayer, aunque tuvo lugar hace 20 años”. Huba, que así se llamaba, comenzó a narrarlo con una profunda tristeza: “Recuerdo cada detalle de todo lo que me hicieron y nunca podré olvidarlo. Tenía solo diez años cuando me sometí a la ablación. El dolor que experimenté no me permite olvidar ese día. Una maldita mañana mi madre me dijo que era el momento adecuado para unirme a la feminidad y que tenía que circuncidarme. Al día siguiente, una mujer que se encargaba de hacerlas en el poblado vino a nuestra casa y discutió el procedimiento con mi familia”.

Mientras Huba narraba cómo la sujetaron al suelo y le cortaron los genitales, se puso muy emotiva y lloró, pero continuó contando su historia: 

“Nuestros vecinos también estaban en nuestra casa para ver mi sufrimiento. La mujer les ordenó atarme las piernas y sostenerme firmemente al suelo; ellos cumplieron. Lloré cuando la mujer se acercó a mí con la cuchilla. Una mano inmediatamente cubrió mis ojos y no pude ver más. No podía mover mi cuerpo porque los adultos me ataron y sujetaron al suelo. Pero lloré a gritos y llamé a mi madre para pedir ayuda, no lo hizo; la mujer cortó y cosió mi cuerpo. Lo peor no era el corte, sino las costuras. Las palabras no pueden expresar el dolor que pasé. Cuando me destaparon los ojos, inmediatamente busqué a mi madre, pero no pude encontrarla en ningún lugar de la casa, después de un rato ella vino y me consoló diciendo que todo estaría bien y que la herida se curaría pronto. Pero pude ver en sus ojos que ella también había llorado. Cuando estaba con mi madre, esa mujer malvada de la circuncisión vino y me dijo que durmiera y que no lavara mi cuerpo para facilitar la curación. Cuando miré a mi alrededor, mis piernas y el suelo estaban cubiertos de sangre. Realmente parecía que había habido una inundación de sangre. Que crueldad”.

En 2020, la pandemia de COVID-19 afectó de manera negativa a las niñas y las mujeres victimas de la MGF. El Fondo de Población de las Naciones Unidas estima que debido a las interrupciones por pandemia en los programas de prevención, en el proximo decenio podemos tener 2 millones de casos de mutilación genital femenina que, de otro modo, se podrían haber evitado.

Para promover la erradicación de esta práctica es necesario realizar esfuerzos coordinados y sistemáticos en los que participen las comunidades en torno a la concienciación sobre los derechos humanos, la igualdad de género, la educación sexual y la atención a las víctimas

Basándose en los antecedentes y en las mejores prácticas, el Programa Conjunto parte de las resoluciones de la Asamblea General y el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas con el propósito de estimular el impulso mundial destinado a eliminar la mutilación genital femenina en 2030.

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