“NO SÉ SI HUBO UN HECHO SOCIAL TAN POTENTE COMO EMPEZAR A HABLAR DE LOS ABUSOS QUE SUFRIMOS”


Laura Azcurra reflexiona sobre el colectivo de Actrices Argentina y la lucha por una sociedad más igualitaria: “Los derechos no se conquistan, porque se supone que deben estar dados, pero la verdad es que no están dados. Tenemos que salir a ganarlos”.

Por David Nudelman

El cambio empezó, para Laura Azcurra, después de la conferencia de prensa convocada por Actrices Argentinas en la que Thelma Fardín denunció a Juan Darthes por violación: “Cuando terminó, los periodistas hablaban de un hecho histórico y a mí me parecía exagerado. Pero esa misma noche cuando llegué a casa, mi madre me contó una situación de abuso que no me había contado en su vida”. Al día siguiente, al llevar a su hijo a la escuela, los padres y las madres se acercaban a Azcurra para abrazarla. En la calle las mujeres le agradecían. En el café la gente se arrimaba a saludarla. Sus compañeros de danza lloraban con ella en medio de la práctica. En esa misma clase, una compañera la buscó en el baño, la abrazó y le reveló entre lágrimas un abuso sufrido en el pasado. “Fue un antes y un después: estaba bien dicho que era histórico. No sé si hubo un hecho social tan potente como empezar a hablar de nuestros abusos. Porque todos tenemos una historia. Todes. Porque quien no fue abusado, abusó de alguna situación, ¿no?”, dice.

Para ella, esa conferencia de diciembre de 2018 produjo una onda expansiva hacia todos los ámbitos: la política, la cultura, los lugares de trabajo: “Eso puso un freno para quienes toda la vida obraron así. Se sintieron interpelados, mujeres y hombres, todes. Yo no soy de la corriente de muerte al macho. Sí al machismo, al sistema patriarcal que estrangula y toma beneficios a costa del sufrimiento de otro. En eso, el machismo y el patriarcado son hijos directos y legítimos del capitalismo”.

Según datos del Ministerio de Justicia y Derechos Humanos, los días siguientes a la conferencia, las denuncias telefónicas por abuso aumentaron 1240%. No sólo el ámbito del espectáculo habló del tema: el país lo hizo.

Las actrices argentinas no se imaginaban este huracán cuando comenzaban a organizarse, en abril de 2018, al calor del debate parlamentario por el proyecto de Ley por el derecho al aborto. Fue entonces que Laura consiguió el teléfono de Dolores Fonzi y le pidió que la sumara a lo que se estaba organizando.

–No teníamos experiencia en militancia ni había unión entre nosotras. Había celos, competencia. Muchas de nosotras audicionábamos para los mismos personajes. Hoy, llevamos dos años juntas, abrazando la personalidad de cada una. Nos ayudamos con cosas vinculadas con el laburo: “¿Cuánto le vas a cobrar?”, “No sé, ¿y vos?”. Eso era impensado en otro momento.

La puesta en pie de Actrices Argentinas les dio herramientas para crear nuevos lazos en lo profesional. Laura destaca que es una construcción genuina, autoconvocada y sin líderes, y que puede ser una inspiración para otras personas.

–Lentamente entre nosotras empezamos a abrir ese telón, a correr una gran cortina pesaaada, a juntarnos y repensarnos en una profesión muy individualista.

Estimulada por una familia de artistas –un padre director de teatro, una madre maquilladora y una hermana bailarina–, la actividad profesional de Laura Azcurra se inició desde muy temprano. A los 14 años tuvo su primer papel en Despabílate Amor, una película dirigida por Eliseo Subiela, y desde ahí no paró: cine, teatro, tv –como actriz y conductora–. 24 años de carrera en continuado.

–Pero no todo es color de rosa, bebemos champagne y tenemos vestidos lindos. Los actores estamos entrenados a que nos digan que nooo, entrenados al fracaso. No sabemos lo que es el laburo estable, esos trabajos para toda la vida. La inestabilidad de tener laburo un mes, tres meses, como mucho seis meses, un aaaaño.

Laura estira y acentúa algunas sílabas para sobrecargar de sentidos su discurso. Usa las manos para aportar claridad y las cejas para ponerle signos de exclamación a lo que proclama. Todo en ella, incluso en tiempos de pandemia y diálogo encorsetado en una videollamada, es palabra y actuación.

–En ese oleaje inestable, hay que ser perseverante. Mi profesión es también mi vocación, y he tenido la responsabilidad de tomarla como tal.

Se asume obrera del arte y así también la describen sus compañeras. “Una laburante”, dice una integrante del colectivo de actrices.

–Me gusta lo obrero como trabajador y como creador. La disciplina de tener un horario, en un laburo que, en cierto punto, es muy sacrificado. Tengo una formación como actriz que me llevó años. Después como bailaora investigué mucho el flamenco.

Orea, la gata de Laura, la interrumpe con un maullido largo y sostenido. Quiere meterse en medio de la conversación.

–Bueno, quedamos así –le responde a la gata y retoma–. A fuerza de remos y de tener que torear las etiquetas. Sobre todo siendo mujer: con el machismo, el abuso de poder y las desigualdades laborales que percibí toda la vida.

Las actrices argentinas se valieron del abrazo colectivo para cuestionar esas desigualdades. Un abrazo entre ellas y miles de mujeres que ya habían irrumpido en las calles al grito de “Ni una menos”. Un abrazo que se transformó en la marea verde que se moviliza para que se legalice el aborto en la Argentina.

En sus reclamos, las mujeres cuestionan la inacción del Estado: denuncias no atendidas, negación de derechos para las mujeres y las diversidades, y hasta una Justicia que califica a las violaciones como desahogo sexual  –como propuso este año el dictamen de un fiscal en Chubut–. “Por eso tiene que ser un movimiento independiente de cualquier gobierno”, dice Azcurra.

–Nosotras vamos a seguir metiendo presión. Los derechos no se conquistan, porque se supone que deben estar dados, pero la verdad es que no están dados. Tenemos que salir a ganarlos.

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