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Nelson Castro: “Milei es el fracaso de la política”

El periodista y neurólogo analiza la escena política nacional, el rol de las redes sociales y su vínculo con la popularidad.

Entran a un bar un médico, un periodista y un director de orquesta. Oh casualidad, todos ocupan una misma silla. Es inquieto, curioso y multifacético. Está en la televisión desde hace casi tres décadas y no pierde vigencia ni credibilidad. Escribió libros sobre la salud de los presidentes argentinos y diagnosticó a varios de ellos en vivo y en directo. No es raro verlo entre la gente como si fuese uno más, ni tampoco en el medio de una guerra o de alguna catástrofe. En esta oportunidad, Nelson Castro (71) comparte enseñanzas elementales sobre periodismo, música y humanidad, con la humildad que lo caracteriza.

-Usted es médico, periodista y músico. ¿Qué une y motiva esas tres profesiones?

-Las tres están atravesadas por la capacidad de escuchar y el contacto con la gente. El periodismo y la medicina tienen una relación muy intensa con la experiencia humana y la música tiene un valor más espiritual. 

-Que al poder le molesta el periodismo ¿es signo de ir por buen camino?

-El poder tiene una psicología de dominación, ambición expansiva e intolerancia; mientras que el periodismo es un factor de contrapoder, debe generar inexorablemente tensión con el poder, y cuando no la genera es porque no cumple su rol. Debe ser un generador del debate y no de la antinomia. Como periodistas, debemos pretender que se conozcan todas las opiniones, sin que ninguna sobresalga de otra, eso nos da liderazgo social. 

-¿Cree que las redes sociales profundizan la grieta política?

-Sí. Si bien son un instrumento fenomenal para escuchar a todos y para que lo escuchen a uno, terminan potenciando el individualismo. La gente busca expresarse por sobre los demás, son usadas para la confirmación de las propias ideas y no para impulsar debates. Y eso es una pérdida muy importante para la convivencia de una sociedad, porque el valor del debate no está solo en quién lo gana, si no también en las maneras de superarlo y en cómo uno se enriquece al escuchar al otro. 

-¿Qué ve de las nuevas generaciones?

-Lo que veo es que se dan cuenta que la grieta no conduce a nada y que entienden que los dirigentes políticos la usan para llegar al poder. Hoy el mundo sufre una patología de intolerancia, por eso siempre les aconsejo que no entren por ese camino. Me encanta estar entre la gente joven, tengo bastante expectativa puesta en ellos. Agradezco lo que me devuelven. Me impacta mucho la cercanía que tienen conmigo.

-El estado mental del presidente Javier Milei es un rasgo muy llamativo y latente dentro de la discusión política. Después de escribir sobre la salud de los jefes de Estado, ¿cómo analiza la del actual mandatario?

-Milei es una persona psiquiátricamente desequilibrada, con una historia emocional muy mala y una fuerte dependencia psicológica con la hermana. Milei es el fracaso de la política. Tiene desinterés y dificultad para conectar con la gente. Es un personaje patológico. 

-Durante mucho tiempo habló de cómo el poder influye y enferma a quienes lo consiguen. En su caso, al ser una figura pública y mediática, ¿cómo maneja el poder propio?

-Lo llevo con humildad. No confundo notoriedad con privilegio. No hay ninguna diferencia entre mi vida privada y lo que muestro. El cariño de la gente confirma mis convicciones y me hace ser más humilde, me estimula a seguir haciendo lo que siento. Soy el que quise ser, es un regalo que me da la vida y que se lo agradezco a mis padres y mis maestros. 

-¿Sería candidato o funcionario en un futuro?

-Jamás. Nunca entraría en política porque es la anulación de mis convicciones. No es mi vocación. La política pasa por otro lado, no importan las ideas, porque enojarse es un negocio.

-Usted es director de orquesta y además conductor de radio y de televisión. ¿Cómo ejerce esos roles que sugieren cierto grado de autoridad?

-Dirijo para que todos los integrantes de la orquesta se luzcan, y como conductor disfruto viendo cómo lo hacen mis compañeros. Eso me hace enormemente feliz. Está la idea de que la exigencia se impone gritando, y eso no lleva a nada. Cuando tenés la suerte de llegar al lugar que soñaste, no te agrega nada ser egoísta. Te empequeñece.

-Su risa es muy viral en internet. ¿Qué lo hace reír?

-Me divierte mucho el humor sobre mí, Ariel Tarico me desternillaba. Tengo muy buen sentido del humor, se lo recomiendo a todos. Es sano reírse de uno mismo. Aconsejo nunca enojarse, porque cuando te enojas perdés.

-¿Le gusta que la radio se vea?

-Me gusta, pero le quita fantasía. A mí la radio que más me gusta es la que se imagina. Igualmente entiendo que hoy lo visual juega un rol importante. Las plataformas de video permiten llegar a mucha más gente y de todas partes del mundo.

-¿Un libro que le haya cambiado la vida?

–La Divina Comedia, de Dante Alighieri. La estudié y comprendí en profundidad. Es un libro líder en mi vida, porque inculca valores, exponiendo el poder y la condición humana. Lo releo muchas veces y lo tengo muy en cuenta en distintas circunstancias. También me gustó mucho 100 años de soledad, de Gabriel García Márquez.

-¿Una obra musical que le gustaría dirigir?

-Quisiera dirigir la quinta sinfonía de Tchaikovsky. Ahora estoy estudiando la primera sinfonía de Brahms y la primera sinfonía de Mahler. Pero voy como puedo, con los tiempos que tengo…

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