ENTREVISTAS
Luli Latorre: “La televisión no se está muriendo, se está viendo de otra manera”
Productora y jefa de piso en El Trece, tiene una amplia trayectoria y hoy ocupa un lugar frente a cámara. Habla sobre los cambios en los medios, su vínculo con Darío Barassi y su futuro profesional.
Luli Latorre (50) pasó gran parte de su carrera detrás de cámara. Se formó en TEA Imagen y dio sus primeros pasos mientras todavía estudiaba. Desde entonces fue productora, jefa de piso y vestuarista, y trabajó junto a figuras como Germán Paoloski y Leo Montero. En ¡Ahora caigo!, su vínculo profesional con Darío Barassi la llevó a ocupar un lugar diferente: además de trabajar detrás de escena, aparece frente a cámara, presenta a los participantes y construyó un personaje propio. También continúa con otros proyectos y asegura que todavía tiene ganas de seguir produciendo televisión.
-¿Cómo cambió tu lugar dentro de la televisión?
-Creo que tiene que ver con algo que me sale naturalmente. Siempre fui de estar tirando cosas desde atrás. Cuando empezamos ¡Ahora Caigo!, la idea de que yo presentara a los participantes fue del productor Mariano Feijóo, porque ya tenía una relación con Darío y la gente me conocía de 100 argentinos dicen. Con él tenemos una química y un delirio que hicieron crecer las presentaciones y, desde hace dos temporadas, Barassi pidió que me microfonearan para que pudiera responderle durante el programa.
-¿Qué significa para vos que un conductor como Barassi te haya buscado específicamente para trabajar con él?
-A mí me costaba mucho creerme la importancia de que alguien me necesitara específicamente para trabajar. Darío una vez me explicó que tenía que ser yo, porque necesitaba el apoyo del productor que está en el piso con la persona que está frente a cámara. Es un trabajo que hago hace muchos años y que me sale naturalmente. Vas entendiendo a la persona que tenés enfrente y, con una mirada, sabés qué necesita. Que alguien te llame porque necesita eso y, además, te haga valorar como jefa de piso está buenísimo. Un poco te llena el ego y el alma.
-Empezaste a trabajar cuando todavía estabas estudiando. ¿Cómo fue entrar a un medio televisivo mucho más masculino que el actual?
-Yo empecé a trabajar cuando cursaba segundo año de TEA. Era un medio bastante machista y creo que todavía lo sigue siendo, aunque por suerte está cambiando. Hoy te encontrás con productoras ejecutivas, coordinadoras de producción y jefas de piso, cosas que antes no sucedían tanto.
-¿Sentís que para abrirse camino en aquella época una mujer tenía que tener un carácter más fuerte?
-Sí. Cuando estudiaba tenía una profesora, Marlene Lievendag, que era directora de arte y trabajaba en Good Show con Tato Bores. Ella decía que, entre medir un metro veinte y ser mujer, debía tener un carácter fuerte para que los técnicos le hicieran caso. Creo que era así: tenías que hacerte respetar. Hoy hay muchas más mujeres ocupando lugares de decisión y eso es buenísimo.
-También estás en vestuario. ¿Cómo llegaste a combinar la producción con ese rol?
-Cuando nació mi hijo, en el año 2000, decidí que no quería seguir haciendo producción porque eran muchas horas y mucho estrés. Entonces empecé a ser vestuarista. La carrera que estudié era producción integral de televisión, pero también teníamos dirección de arte, vestuario, iluminación y sonido. Después volví con Mex Urtizberea y la producción me volvió a llamar. Hoy, además de ser jefa de piso, soy vestuarista del programa.
-¿Cómo organizás tu trabajo entre ¡Ahora Caigo! y el ciclo cultural ¡FA!?
-Bastante bien, aunque este año estamos grabando todos los días en Don Torcuato y tengo muy poco tiempo libre para armar los looks de ¡FA!. En este proyecto mi rol principal es el vestuario y la imagen de Mex, de sus músicos y de las chicas. Con él nos conocemos desde que tengo 19 años y trabajé con él en televisión y teatro. Pasé por muchos roles y prácticamente somos familia.
-¿Qué cambios notás en la manera de producir y consumir televisión?
-Cambió muchísimo. Yo producía con una guía de teléfono y las páginas amarillas. La llegada de internet, los celulares y el acceso a toda la información agilizaron mucho la producción. También cambió la forma de consumir televisión. Hay menos tiempo y capacidad de atención, y el streaming modificó los hábitos, pero creo que la televisión no se está muriendo. Se consume menos, pero se sigue viendo a través de distintos formatos, como Instagram o YouTube.
-¿Qué es lo que más extrañás de aquella televisión abierta?
-Me parece fundamental que haya ficción y extraño eso de comer a la noche, prender la televisión y mirar una telenovela o comedia nacional. También lo extraño por todo el trabajo que generaba para tanta gente. Yo veía muchas de las ficciones que hacía Polka con mi viejo y tengo esos recuerdos.
-Ahora trabajás con tu hijo. ¿Cómo es llevar la relación de madre e hijo en el ámbito laboral?
-Pensé que nos íbamos a tener menos paciencia, pero la verdad es que nos llevamos muy bien. Él es mi asistente directo y yo soy muy prolija y metódica, así que a veces soy más exigente con él que con cualquier otra persona. Cuando empezamos acordamos que, si teníamos algún problema, no lo discutíamos ahí, sino en el auto cuando volvíamos.
-¿Después de tantos años, entonces, seguís queriendo pertenecer al mundo de la TV?
-Ahora que estamos llegando a las últimas grabaciones de ¡Ahora Caigo!, te digo que no sé si quiero. Pero eso me dura diez días y después estoy desesperada. Estoy muy seteada para ser productora, me divierte y es lo que más me gusta hacer. Mientras me dé el cuerpo, voy a querer seguir produciendo programas. Hay tantas cosas distintas para hacer que no te aburrís nunca.