ENTREVISTAS
Juan Butvilofsky: “El VAR es una videocasetera con un botón que dice rebobinar”
El periodista deportivo habla del fútbol argentino, los arbitrajes y las dirigencias, su paso por el streaming, la improvisación y la vuelta al programa Tempraneros de TN.
Juan “Buti” Butvilofsky (50) vivió hasta cuarto grado en Villa Devoto, Ciudad de Buenos Aires, se crió en San Martín, provincia de Buenos Aires y estudió periodismo deportivo. Se despierta a las 4 de la mañana, ingresa a TN (Todo Noticias) a las 5 y sale a la 1 de la tarde, pero el deporte no se le va de la cabeza. Así se presenta: “Entretenimiento y pensamiento crítico”, como firmaba en su tarjeta de la juventud.
—Cubriste el Mundial de Clubes 2025, las Copas del Mundo de 2022 y 2026. ¿Qué te llevaste?
—La suerte de ver a la Selección de fútbol en dos finales seguidas. El de Clubes fue mucho más duro: fui solo con el camarógrafo, con calor y distancias largas. Y a las 6 en Miami no hay banderazo: están los manatíes y vos.
—¿Qué destacás de la dirigencia del fútbol en Argentina?
—Destaco el voluntarismo del dirigente de club amante de la camiseta, es transversal, está en todos los deportes. En los Juegos Olímpicos de Río 2016 me cruzaba con gente que me decía “Hola, Buti, soy del handball”, y no “soy de Córdoba”. Es tal el sentido de pertenencia que me emociona.
—¿Qué pasa con lo político en la dirigencia de la AFA (Asociación del Fútbol Argentino)?
—En lo dirigencial están los vicios de la política macro, los clubes están integrados en su mayoría por personajes de ese mundo. Me gusta una frase que escuché: “Las instituciones son el reflejo de las sociedades que las contienen”. ¿Por qué la conducción del fútbol argentino debería ser diferente de la de la política? De hecho son los mismos.
—¿Qué opinás de las teorías “conspirativas” sobre la final del Mundial?
—Al principio me enojaba la falta de respeto de poner en duda la honorabilidad de los jugadores, y más cuando Messi contó que jugó la final para su papá. Cuando se me fue el disgusto decidí no molestarme con quien elige creer otra cosa.
—Fue el último Mundial de Messi. ¿Cómo ves el futuro de la Selección Argentina?
—La lágrima es por el paso del tiempo, no por algo que no disfrutamos. Hay chicos extraordinarios, ninguno como él, que van a hacer que el equipo siga siendo atractivo.
—¿Qué opinás del Video Assistant Referee (VAR)en el fútbol argentino y de los arbitrajes?
—El VAR es una videocasetera con un botón que dice rebobinar. Si el que lo aprieta es parte de un sistema que no funciona, podés tener VAR, restaurante o pizzería y va a ser lo mismo. No hay ninguna imputación que confirme que un árbitro fue corrompido; cuando suceda, lo diré. Sí hay árbitros demasiado permeables: antes, cuando vivía el antiguo presidente de la AFA, Julio Grondona, uno suponía que podía serlo cuando dirigía Arsenal. Ahora pasa con varios equipos y generó una distorsión muy importante.
—Dijiste que dejaste el programa nocturno Re Despiertos con el sentimiento del deber cumplido. ¿Por qué cerraste ese ciclo y cómo fue la vuelta a Tempraneros?
—Ya lo había dado todo, estaba desgastado y cuando te quedás en un lugar podés repetirte o diluirte. Pude ser más caricaturizado e histriónico. TN Extremo se le parece bastante pero ahí fui mucho más allá. Quería irme bien, fueron casi siete años. El regreso a Tempraneros fue distinto, porque no volví a dar examen como cuando llegué. Volví a disfrutar de la amistad con mis compañeros y del reconocimiento de la gente.
—¿Qué te exigió “De acá”, en Aura, el canal de streaming oficial de TN?
—Hay que empezar con un impacto para que después editen lo que decís y a veces quedarte en silencio porque un compañero desarrolla algo que se va a extraer como contenido. Subestimé el formato: creí que era radio con camaritas y es un lenguaje diferente.
—Además de periodista, tenés una faceta actoral. ¿Qué te dio el escenario? ¿Cómo mezclás el entretenimiento y la improvisación con el periodismo deportivo?
—Cuando Fernando Peña, amigo y compañero genial de radio, me invitó a subir a una función, descubrí el nervio de estar cuerpo a cuerpo con la gente. Hace tres años armamos un grupo con amigos e hicimos temporada en Mar del Plata con la obra Creadores de Historias. No concibo la comunicación sin encanto ni entretenimiento. Nada tiene que ver la solemnidad con el rigor: podés tener actitud y tu lenguaje y ser igual de riguroso que alguien peinado con gomina.
—Decis que el periodismo deportivo tiene una improvisación, ¿por qué?
—Porque te da el permiso literario de jugar con las palabras y la imaginación. Es el género que más permisos lúdicos da, y la chance de darle una espectacularidad que una noticia policial, por decoro o por sentido común, te limita.