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Los ojos del Tigre: más que un entrenador, un formador internacional 


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Ricardo Gareca es el director técnico de Chile y buscará repetir lo realizado en Perú, cuando clasificó al Mundial de Rusia y llegó a la final de la Copa América 2019.


En 2015, Ricardo Gareca llegó a la selección peruana con la idea de encaminar un plantel que había perdido la esencia de competir en los grandes torneos. Durante los siete años que ocupó el cargo, llevó al combinado incaico a cinco instancias finales: el tercer lugar en la Copa América 2015, los cuartos de final en la Copa América Centenario 2016, la clasificación para el Mundial de Rusia 2018 -después de 36 años de ausencia-, la final de la Copa América 2019 y el cuarto puesto en la Copa América 2021. Sin embargo, perdió el repechaje para entrar a Qatar 2022 y a final de ese año sus caminos se separaron.

En 2024 después de su gran gestión con Perú, el Tigre asumió un nuevo desafío y se presentó como nuevo entrenador del seleccionado chileno, que no atraviesa un gran presente y además tiene una rivalidad futbolística con la selección peruana, denominada como el “clásico del Pacífico”. 

Su arribo a la Roja causó una gran desazón en el pueblo peruano e incluso se le acusó de traidor por la confrontación entre los países. “Hay más rivalidad de Perú a Chile, que de Chile a Perú”, explicó Gareca en una entrevista con el programa Arriba mi gente. La decisión de su salida pasó primero por una negociación que mantuvo en ese momento con el presidente de la Federación Peruana de Fútbol, Agustín Lozano, la cual fue conflictiva. “El trato que tuve con Lozano fue de respeto tanto de él hacia mí como yo hacia él. Nunca tuve la posibilidad de nada, cada uno tiene su manera de conducir. No hubo ningún tipo de posibilidad, con la manera de conducir de Lozano, de llevar a cabo una renovación”, reveló en diálogo con Radio Ovación.

Su lado sentimental entró en juego a sus 66 años, cuando manifestó su deseo de estar junto a su familia en el caso de seguir al mando el equipo inca: “Había mucho interés para que continuáramos. En ese aspecto, reuní a mi familia y les dije que necesitaba una mayor presencia de ellos conmigo, es decir, viviendo en Perú, porque era tal la insistencia para que se prolongue todo, que eso uno lo veía con buenas posibilidades”.

38 años atrás, clasificó a Argentina al Mundial de México 1986 con su gol agónico ante Perú, quién se quedó sin copa tras el tanto. A pesar de haber sido el héroe, en la lista final de Carlos Bilardo su nombre no figuró, por lo cual no disputó el certamen en el que la Albiceleste se coronó con su segunda estrella de la mano de Diego Maradona. En ese entonces, ya había abandonado River, en donde jugó 12 partidos y marcó 4 goles. Próximamente se convertiría en el nuevo refuerzo del América de Cali de Colombia, en donde permaneció cuatro años. Pese a sus goles importantes, seguía fuera de los ojos de Bilardo, quién se decidiría por llevar a Claudio Borghi y Sergio Almirón en su lugar. “Me quedó la bronca porque me comí todo el proceso traumático de Bilardo. Quedarme afuera del Mundial fue un golpe para mí, pero entendí su decisión con los años porque yo también empecé a tomar las mías como técnico”, contó en TyC Sports. 32 años después, se encargó de devolverle el Mundial que les había arrebatado en ese entonces a la Bicolor y disputó –como DT- el primero personal. 

El Tigre inició su carrera como entrenador en San Martín de Tucumán en 1994. A lo largo de su trayectoria, dirigió a Vélez, Talleres de Córdoba, Independiente, Colón, Quilmes, Argentinos Juniors, Universitario de Perú, Palmeiras, Independiente Santa Fe y América de Cali. En la T dejó una gran marca en 1998 al conseguir el ascenso derrotando a Belgrano, su clásico rival. Además, logró su primer y único título internacional al consagrarse campeón de la Copa Conmebol derrotando a Sportivo Alaogano de Brasil. En el Fortín es considerado ídolo por conseguir cuatro títulos locales en 2009, 2011, 2012 y 2013. Sin embargo, en su segunda etapa en Liniers en el 2023, su ciclo finalizó en menos de tres meses, tras no conseguir los resultados esperados, fueron 12 partidos de los cuales sólo ganó uno. Ahora, volvió a estar al mando de una nueva selección en busca de repetir las hazañas que logró con Perú.

Luego de permanecer siete meses sin dirigir, estará al mando de la selección chilena y buscará llevarlos a un Mundial después de dos ediciones sin clasificar. Una tarea difícil porque la generación dorada de la Roja, poco a poco se extingue y una nueva camada parece surgir con la presencia del Tigre. Figuras como Gary Medel y Arturo Vidal se quedaron fuera de la convocatoria. Poco a poco el elenco trasandino se va quedando sin sus figuras e ídolos que ganaron las Copas América de 2015 y 2016, ahora el técnico argentino se encargará de forjar la nueva etapa y de darle más protagonismo a los jóvenes, al igual que lo hizo en Perú. 


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