DEPORTES
El Messi africano hace soñar a los marfileños
Amad Diallo juega en Manchester United y, a sus 23 años, va camino a jugar la próxima Copa Del Mundo con Costa de Marfil.
El mar no siempre es un paisaje, a veces es frontera y, en otras ocasiones, también es promesa. En algún punto del Mediterráneo, mucho antes de los estadios llenos y las luces de la Premier League, un chico llamado Amad viajaba en silencio. No había cámaras, ni contratos, ni expectativas, solo el sonido del agua golpeando al barco y la incertidumbre de lo que vendría. A su lado, su hermano de la vida; frente a él, Europa. Italia no era un destino, sino un comienzo. Tras ese primer paso en tierra firme, su vida empezó a reconstruirse lejos de sus raíces en Abiyán, Costa de Marfil.
Es zurdo, eléctrico, impredecible. Amad juega abierto en el campo, pero piensa hacia adentro. Le gusta enganchar, perfilarse y atacar el arco. Su mayor virtud no es solo la gambeta, sino la toma de decisiones en velocidad. No es un extremo clásico de banda: es un generador constante de ventajas, un futbolista que altera el ritmo del partido cada vez que entra en contacto con la pelota.
Atalanta fue el equipo que posó sus ojos en el chico de trece años en 2015. Allí encontró orden. El club de Bérgamo, conocido por pulir talentos jóvenes, fue el escenario ideal para su crecimiento y no tardó en destacarse: su gambeta corta, su cambio de ritmo y su facilidad para romper líneas lo pusieron rápidamente en el radar. Su debut en primera, con apenas 17 años en 2019, incluyó su primer gol en lo que fue la goleada por 7 a 1 frente a Udinese. En el cuadro italiano dejó una impresión tan grande que todavía se lo recuerda con mucho cariño, Alejandro “Papu” Gómez, ex compañero del joven de 23 años, dijo: “Para frenarlo en los entrenamientos, muchas veces había que tirarlo. Los defensores no lo podían parar. Juega como Messi”.
El salto fue abrupto. De Italia a Inglaterra. De promesa a inversión millonaria. El Manchester United apostó por él como parte de su reconstrucción y desembolsó 21 millones de euros. En un club en el que la historia pesa y donde los delanteros suelen medirse con figuras que marcaron época, Amad tuvo que aprender a convivir con la expectativa. En un principio no jugó mucho, pero sabía que lo mejor era salir a préstamo para ganar experiencia en el fútbol británico.
Lejos de Old Trafford, el crecimiento continuó. En el Rangers primero, y sobre todo en el Sunderland, donde encontró continuidad. Con los “Gatos Negros” dejó de ser promesa para convertirse en protagonista: goles, asistencias y, sobre todo, personalidad, “Llegó, se puso a trabajar y mostró su calidad”, contó alguna vez su excompañero Patrick Roberts. No necesitó tiempo de adaptación: en un equipo que buscaba identidad, Diallo apareció como una certeza. Ya no era solo el chico que había llegado de lejos. Era un jugador capaz de hacerse cargo de los partidos.
Con la selección de Costa de Marfil, Amad empezó a construir su nombre en 2021 y en apenas su segundo partido, dejó una marca: un tanto agónico en el minuto 97 para darle la victoria a su país, una señal temprana de su personalidad en momentos decisivos. Desde entonces, su participación fue creciendo de forma progresiva: sumó minutos, goles y protagonismo en un seleccionado que mezcla experiencia y juventud. Incluso en torneos recientes, su influencia se hizo notar: llegó a ser determinante con goles importantes en fase de grupos y en Octavos de Final de la Copa Africana 2025, consolidándose como una de las caras nuevas de los “Elefantes”.
En Manchester tuvo revancha, pero el talento no alcanza por sí solo. Bruno Fernandes, capitán del equipo, lo sabe y lo repite: “Es un chico brillante”. “Siempre le digo que siga trabajando y que no crea que ya llegó a la cima”, le advirtió a Diallo. No es una crítica, sino una dirección. En un club en el que la exigencia es constante, el margen para relajarse no existe. Por lo que el marfileño empezó a transformar la paciencia en impacto, y lo hizo con momentos que ya forman parte de su historia en el club. El más recordado llegó en los cuartos de final de la FA Cup ante el Liverpool. En el tiempo extra marcó el gol que selló el 4-3 y desató la euforia en Old Trafford, en una de esas noches que definen trayectorias. El recorrido continuó hasta la final, en Wembley, donde el United se consagró campeón tras vencer 2-1 al Manchester City en la FA Cup 2024, con goles de Alejandro Garnacho y Kobbie Mainoo. Aunque Amad no fue protagonista directo en el marcador ese día, su huella en el camino al título con ese gol decisivo ante “Los Reds” como punto más alto lo convirtió en una pieza importante de la campaña. Levantar el trofeo no fue solo una celebración colectiva, fue también la confirmación de que ya no es una promesa lejana, sino un jugador capaz de aparecer en los momentos que realmente importan.
De cara a la Copa del Mundo de 2026, el nombre de Amad Diallo aparece como una figurita cargada de expectativa. No es todavía el líder indiscutido de Costa de Marfil, pero sí una de sus cartas que no pueden faltar, ese tipo de jugador capaz de romper un partido en una jugada. En un torneo en el cual los detalles definen destinos, su desequilibrio puede ser un factor decisivo para una selección que busca volver a competir entre las grandes. Tal vez no llegue como estrella consagrada, pero si algo demostró hasta ahora es que nunca necesitó hacer ruido para hacerse notar. Y en un Mundial, a veces, alcanza con un instante.



