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Paula Sabatés: “El periodismo es una actividad muy pública; nuestro estatuto resguarda nuestro trabajo y la libertad de expresión”

A propósito de la sanción de la reforma laboral en febrero de 2026, conversamos con la periodista sobre su profesión, trabajo y sindicalismo.

“No hay propuestas concretas, no hay protocolos de mejora, no hay capacitaciones ni interés genuino y propositivo de parte de las empresas”. Paula “Poli” Sabatés actualmente ocupa el cargo de  Secretaria de Asuntos Profesionales del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SIPreBA) y de Banfield. Es licenciada en Comunicación Social, graduada de la universidad pública. Además, trabaja como periodista en Página 12, Seviene.Ar, El hecho maldito y comunidad Lomas Stream. 

Al respecto de la sanción de la reforma laboral a principios de este año, conservamos sobre periodismo, trabajo y sindicalismo en Argentina. 

-A partir de la Ley de Modernización laboral aprobada por el Congreso, el pasado 7 de febrero, hubieron cambios para muchos trabajadores, entre ellos, los de prensa. ¿De qué tratan esos cambios?

-No sé si hablar en pasado o en presente porque todavía hay una discusión judicial pero, en general, flexibilizó las condiciones laborales de toda la clase y debilita el poder de negociación del trabajo frente al capital. Eso engloba a todos los laburantes. Hay una dimensión más colectiva en la que están afectados los derechos de todos los trabajadores y ahí entran los laburantes de prensa.

-¿Hay alguna modernización que beneficie a los y las trabajadoras?

-No, nosotros nos reunimos con un montón de legisladores, las cámaras empresarias de nuestra actividad hicieron lo propio y solo repetían modernización como eslogan. La verdad es que no hay propuestas de ellos de cómo mejorar o modernizar; es algo puramente discursivo. No hay propuestas concretas, no hay protocolos de mejora, no hay capacitaciones ni interés genuino y propositivo de parte de las empresas.

En cambio, de los sectores obreros, sí. Todos los sindicatos de prensa del país, no solo el SIPreBA. Todos tienen propuestas concretas sobre cómo deberían ser las relaciones laborales en el nuevo mundo del trabajo; sobre todo en una industria como la de prensa que es absolutamente dinámica, con actualizaciones tecnológicas permanentes.

Nuestros convenios colectivos de trabajo tienen décadas de sancionados, y lo hicieron cuando no había internet. Hoy es totalmente imposible pensar el periodismo por fuera de internet, incluso por fuera de la Inteligencia Artificial.  

Nosotros tenemos muchas propuestas, ganas y voluntad de discutir la modernización laboral, pero solamente buscan un piso de derechos y es muy preocupante.

Lo que queda en la opinión pública es que los periodistas tienen privilegios, pero eso corresponde solo a la casta periodística; en realidad hay una afectación directa a la libertad de expresión y eso estuvo muy poco presente en el debate. 

Fue muy difícil que el cuerpo de diputados y senadores lo entendiera; incluso los que votaron en contra de la derogación. Se asocia más con nuestros propios derechos laborales y eso es un error político y de concepción.

-¿Qué cambios hay en relación a la libertad de expresión y opinión del periodista?

-Hay un ataque a esas dos dimensiones que combinadas son muy graves, ya que plantea un escenario en el que nuestra actividad, históricamente precarizada y desprotegida, va a estar peor. Todavía no hay afectación directa, pero habrá y muy potentemente; lo que más les interesaba es un artículo del estatuto específico que es el de la indemnización especial.

En concreto, porque en prensa, como es una actividad muy pública, puede haber muchos despidos para censurar. El estatuto históricamente puso una indemnización alta para que las empresas no puedan hacerlo tan fácilmente por cómo opinen o lo que informen, era una manera de resguardar no solo la fuente de trabajo, sino también la libertad de expresión y evitar la censura.

Si no la protegés, nos vivirían despidiendo por los intereses de distintos actores de turno. Lo demás del estatuto realmente no les importaba. Ahora… la jornada especial de trabajo, la estabilidad laboral, las indemnizaciones, al eliminarse, todo queda regido por la Ley de Contrato de Trabajo, que es la norma básica de todos los trabajadores y las trabajadoras, y su nueva fórmula de indemnización es la que se aprobó también dentro de la misma reforma.

-¿Hay actualmente acceso a las dependencias del Estado? ¿Cuál es la lectura sobre ese tema?

-Se supone que hay una sala de prensa en La Casa Rosada que actualmente está cerrada. Hay acreditados en el Ministerio de Economía, en Congreso; eso todavía no se cortó. No sé cuánto va a durar. 

Después hay acreditados a eventos oficiales, pero igual lo del libre acceso lo pondría un poco entre comillas porque cada vez es más compleja la acreditación y los requisitos: tenés que ser de un medio muy grande. Hay un silenciamiento a un esquema de medios medianos y chicos.

-En relación a la derogación del estatuto del periodista, ¿qué significa históricamente para quienes ejercen el oficio? ¿Cómo afecta concretamente el trabajo cotidiano?

-La derogación del estatuto profesional entraría en vigencia en enero del 2027 con otros estatutos especiales como: viajantes, teletrabajo y choferes, entre otros. Históricamente, es un retroceso enorme

El estatuto de periodista se sanciona en 1946 con Juan Domingo Perón en la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, pero es una discusión que venía incluso de décadas anteriores y atravesó todo el siglo pasado para proteger las condiciones laborales y la libertad de expresión. Esto implica un retroceso histórico de más de un siglo.

-¿Consideran como espacio que hay un ensañamiento particular y persecución a quienes cubren movilizaciones y reclamos?

-Sí, creo que hay un ensañamiento con la prensa en general y más con los colegas que cubren la calle; se evidencia, también con dueños de medios, a quienes se les persigue particularmente como en ninguna otra época y este es un punto que une a los laburantes con los patrones. 

Yo, como parte de un sindicato, quiero dejar esto claro: hay un acoso al sistema de medios en general. Quienes cubren movilizaciones lo evidencian con más contundencia porque los tienen ahí, directamente para balearlos y gasearlos; pero en general hay un hostigamiento con la prensa a distintos niveles, muy grosero, y muy inédito en la historia argentina.

-¿Hay un antes y un después del disparo a Pablo Grillo en relación con los cuidados de trabajadores de prensa y el actuar de las fuerzas de seguridad?

-Obviamente, después del 12 de marzo de 2025, se tomó una conciencia mucho más grande. Hoy hay más cuidados de los trabajadores de prensa. No porque fuéramos inconscientes, sino porque realmente demostraron que están dispuestos a todo, y que no tienen ningún prejuicio a la hora de disparar en la cabeza a nadie. Pablo no murió de milagro.

No fue un antes y un después en la historia porque estamos en el país de José Luis Cabezas, que, si bien es otro caso porque no tiene que ver con la fuerza represiva, sí tiene que ver con el silenciamiento de la prensa. 

Nosotros ya veníamos teniendo varias reuniones y acciones vinculadas a los elementos de seguridad de cronistas que están en la calle. El sindicato muchas veces ocupó ese rol, desde el inicio de este Gobierno y también durante el macrismo.

-¿Alguna novedad importante en relación al Congreso extraordinario de FATPREN en Córdoba en abril pasado?

-Primero, la reelección y renovación de autoridades de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), que nuclea a muchos sindicatos del país con una participación espectacular. Fueron 19 sindicatos, con lo que cuesta la unidad sindical y la unidad de la clase trabajadora en este momento.

Fue reelecta nuestra compañera de SIPreBA, Carla Gaudensi y también Mariana Mandakovic, una dirigenta del sindicato de prensa de Córdoba; muy significativo porque se ratificó el rumbo de lucha y organización que veníamos sosteniendo.

Y, en segundo lugar, se dio un plenario de discusión sobre cómo debería ser el nuevo estatuto. Vamos a sumarnos a discutir uno nuevo si es lo que ellos plantean. Si plantean que hay que derogar este porque es viejo, estaremos para debatir cómo modernizar uno con las herramientas y la mirada de los y las trabajadoras; esa fue una discusión con dirigentes que estaban presentes en el Congreso con representantes de carreras de Comunicación de distintas partes del país, asesores legales de los sindicatos de prensa y los laburantes.

De todas las empresas y todos los medios, aportamos nuestras miradas y nuestras ideas sobre cómo debiera ser un estatuto protector vinculado a la profesión, en defensa de los puestos de trabajo y que proteja la libertad de expresión. Fue muy fructífero. No muchas veces nos podemos encontrar laburantes de todo el país.


*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.

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