SOCIEDAD
Salud mental en redes sociales: profesionales influencers rompen mitos y tabúes
Antes, hablar de ansiedad o depresión daba vergüenza. Hoy, tenemos psicólogos y psiquiatras con más seguidores que grandes medios de comunicación. ¿Puede un Reel cambiarle la vida a alguien?
Scroll. Pausa. Una imagen con fondo amarillo y azul: “Basta de estigma sobre la salud mental”. Un like. Guardar. Compartir. Para millones de personas, ese gesto en Instagram fue el primer paso hacia algo que durante años no pudieron nombrar. Lo publicó la cuenta de Naciones Unidas y lo compartieron miles.
Según dos informes de la Organización Mundial de la Salud de 2025, más de mil millones de personas viven con trastornos de salud mental. Es decir, una de cada siete. Sin embargo, el 71% no accede a atención profesional.
La pandemia profundizó la brecha: los casos de depresión crecieron un 29,8% y los de ansiedad un 27,9% a nivel global. Hay una barrera que esos números no miden: el estigma, el tabú, la dificultad de hablar sobre lo que duele por dentro.
Psicólogos y psiquiatras con miles de seguidores eligieron Instagram para llevar la salud mental donde vive la gente: en el feed, entre un Reel de humor y una historia de viaje. Con lenguaje accesible y formatos pensados para el algoritmo, construyeron comunidades donde el tema ya no da vergüenza. Solo en Instagram, el hashtag #saludmental supera los 14,3 millones de publicaciones y el de #psicología alcanza los 6,1 millones.

Del otro lado de la pantalla: cuando el contenido se convierte en puerta de entrada
Regina Carassai es despachante de aduana y estudiante de Periodismo Deportivo, de Villa Constitución, Santa Fe. Atravesó momentos difíciles de salud mental y hace años sigue a psicólogos y psiquiatras exponentes del tema en Instagram. Ella llegó a esos contenidos por elección propia. Lo que encontró: “Más que respuestas, me daban herramientas para observarme de otra manera”.
“Muchas veces, una siente ansiedad, miedo, frustración o tristeza, pero no siempre sabe identificarlos o entender de dónde vienen. Estos contenidos me ayudaron a ponerle palabras a cosas que me pasaban. Yo lo llamo un despertar emocional”, comparte.
Maribel Arballo estudia Psicología Social, practica mindfulness y Coaching Ontológico. Por esos caminos también llegó a estos contenidos. “Estás mirando Instagram y aparece un contenido que te hace ruido, te interpela o te hace resonar algo”, cuenta y agrega: “Puede ser el comienzo de una pregunta o de una reflexión”.
El Dr. Jose Flores Salman, médico psiquiatra con más de 109 mil seguidores en @psiquiatriadebolsillo explica: “Muchas personas piensan que lo que les pasa es normal, y a veces no es así. Que alguien venga y les diga ‘pará, esto no está bien, no podés vivir con ansiedad’, les hace pensar: puedo cambiar esto y puedo buscar ayuda profesional”.

*Imagen creada mediante IAG con autorización: Regina Carassai observa en su teléfono contenido sobre salud mental.
Psicología en el feed: por qué eligieron las redes
Flores Salman llegó a las redes con un enfoque claro: hablar del cerebro, la reducción de daños y la salud mental. El origen fue personal: “A medida que fui estudiando psiquiatría, me di cuenta que había muchas cosas que la gente no sabe y que estaría bueno que las supiera”.
Su enfoque entonces se apoya en la reducción de daños. “Esta es la sustancia, tiene esto, hace esto; cuidate. Si vas a consumir, tenés que saber lo que tiene y lo que te hace. Y después la decisión es tuya”, amplía sobre los contenidos que comparte en su cuenta.
Por otra parte, la psicóloga Milagros Cortés con más de 71 mil seguidores en @psico.hacker, trabaja terapia cognitivo conductual, neurociencias y da asesoría en crianza. Ella lo describe como un sueño: “Nunca me imaginé que iba a poder tener este alcance y esta conexión humana a través de un simple mensaje o un comentario en un video”. Y suma: “Hacer del interés por la terapia algo más humano, más simple, más cercano. Todos tenemos la necesidad o el deseo de ser escuchados y de sentirnos acompañados y comprendidos”.
Carassai, por su parte, lo siente de otro modo: “Antes vivía muchas emociones sin entenderlas demasiado y reaccionaba más desde el sufrimiento o la impulsividad. Con el tiempo aprendí a reconocer lo que siento, a escucharme, a identificar patrones y a tener más herramientas para afrontar situaciones complejas”.
Algoritmo, rigor y comunidad: las reglas del juego digital
El licenciado en Psicología, Tadeo Elchaej ejerce desde Tucumán. Con más de 13 mil seguidores en @tadeo.psi, atiende de forma presencial y online. Del contenido en redes opina que hay personas que no llegan a terapia porque “ni siquiera saben que están sufriendo”, entonces el encontrarse con un Reel es como que “los ayuda a darle lugar, a ponerle palabras al malestar”. “Lo más valioso es derribar mitos“, comparte.
Por su parte, Arballo describe el encuentro con las redes e influencers como un proceso de mayor conciencia. “Empecé a observarme más, a preguntarme por qué hago determinadas cosas, cómo me relaciono con ellas, qué lugar ocupan los demás en mi vida y cómo también el contexto influye en lo que nos pasa”, explica. Muchos de esos contenidos funcionan para ella como disparadores: los investiga y después los lleva a sus propios talleres, sin exceder los límites de sus distintas formaciones.
Elchaej lo vive en su consulta desde donde busca no dar recetas para “vivir bien”, sino invitar a preguntarse. Al respecto, comenta: “El algoritmo premia la emoción, la identificación, la urgencia. Navegar esa lógica sin perder precisión es parte del trabajo”.
El caso de Cortés es distinto ya que los contenidos de más repercusión que tuvo fueron de crianza y de ansiedad. “Noto que mucha gente lo comparte porque es un mensaje que quieren difundir, quieren que su círculo escuche”, analiza y agrega: “Me encanta poder leer distintas opiniones, que se arme debate, construir a partir de ahí me parece fructífero”.
Cortés precisa que de cada 20 personas que la siguen en redes, solo cinco consultan y dos concretan turno. Y que la mayoría de las personas que le escriben, piden información y vuelven a escribir al tiempo “decididas a empezar”.

*Imagen creada mediante IAG con autorización: Maribel Arballo apunta notas de contenido sobre salud mental realizado por profesionales de la salud.
Cuando el scroll se convierte en primer paso
Las redes sociales no son el espacio para hacer terapia. Pero para muchas personas son el primer lugar donde alguien les dice que lo que sienten tiene nombre. Flores Salman marca el límite: “Ver un video en redes no reemplaza una consulta con un profesional. Una cosa es informar y otra es reemplazar esa información”.
Elchaej dice con determinación: “No es posible una vida sin problemas; no es posible que todo sea fácil, pero es posible vivir mejor“. Y Arballo lo resume así: “Las redes pueden hacer que algo despierte, resuene o nos haga preguntarnos qué nos está pasando, y eso puede ser muy valioso”.

*Imagen de banco. Ilustra la importancia de acudir a profesionales de la salud mental ante situaciones de crisis.
Pero, la estudiante de Psicología Social también advierte que, cuando sentimos que hay algo que necesitamos trabajar más profundamente, es importante recurrir a un profesional. Y, como sus colegas, asegura que si bien, una publicación puede “abrir una puerta”, no reemplaza un proceso terapéutico.
Carassai lo sabe por su propia experiencia: “Muchas veces creemos que porque vimos un Reel ya estamos resolviendo el problema. Para mí, las redes pueden ayudarte a reconocer una emoción, mientras que la terapia te ayuda a trabajarla y transformarla. Creo que el límite está ahí”.
*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.
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