ENTREVISTAS
Facundo “Irish” Suárez: “El lugar que hay entre el escenario y la gente me resulta muy seguro”
Tras sobrevivir a la tragedia de Cromañón en 2004, el fotógrafo autodidacta busca que sus imágenes trasciendan lo estético y se conviertan en recuerdos colectivos, construyendo una identidad visual reconocible.
En la actualidad, es uno de los fotógrafos más reconocidos de la escena musical argentina. Facundo “Irish” Suárez (35) entiende mejor que nadie lo que significa estar entre el escenario y el público. La tragedia de Cromañón, en 2004, lo marcó para siempre en su forma de habitar un recital, ya no como espectador, sino como trabajador del show. Capturó con su cámara a Lionel Messi, el Indio Solari, Taylor Swift y tantos otros cantantes y futbolistas, pero su objetivo sigue siendo el mismo: que cada persona pueda volver a su casa con un recuerdo feliz y sin herida
-¿Vas a recitales sin trabajar en ellos?
-Ya no, porque no lo disfruto de la misma manera que trabajando. Estaría pensando: “Bueno, ¿y acá qué foto puedo hacer? ¿Y acá qué no?”. Y me mata. Tengo amigos con bandas que me dicen: “Bueno, no pasa nada, vení a verlo”. Y les digo: “No, si querés voy y te saco fotos; si no, no voy”. También porque me cuesta un montón estar en el público desde Cromañón; como que el lugar que hay entre el escenario y la gente me resulta muy seguro.
-¿Alguna costumbre que te haya quedado después de Cromañón?
-Mirar todas las salidas, imaginar escenarios catastróficos y preguntarme “¿por dónde salgo?” es algo que me quedó, pero en cualquier lado: en el cine, en el transporte público, en esos lugares también
-¿Sentís que las nuevas generaciones comprenden lo que pasó o falta transmitir el mensaje?
-Comprendo que le es muy difícil a cualquiera, no solo a las nuevas generaciones, tomar conciencia y generar una empatía real por algo que no vivió. Considero que se puede, pero siempre está bueno reforzar la memoria desde un lugar de: “Che, esta persona te está diciendo esto porque lo pasó, lo vivió, y está bueno que lo escuchemos”. No por una vara moral, sino porque considero que cualquier persona que va a un show, a cualquier lado, tiene que poder divertirse y volver a su casa sin ningún tipo de trauma, falta o tristeza adentro.
-Claro, debería ser así.
-Tiene que ser todo felicidad cuando vas a un show, considero que generar conciencia sirve para eso, hay muchos que lo entienden y muchos que no, por eso suceden las cosas que suceden a nivel social y político, repetimos historia y volvemos a caer en los mismos errores.
-¿Qué significaba para vos ir a un show?
-Nunca disfruté un boliche, pero ir a un show siempre era un plan increíble con mis amigos. Eran rituales, era como ir a la cancha, pero el show tiene algo que lo hacés entre mucha más gente. Es lindo y nunca te vas triste; de la cancha te podés ir triste, más siendo de San Lorenzo.
–¿Qué cambios tuvo tu relación con la música?
-Creo que se fortaleció en muchos aspectos. Fui músico mucho tiempo; entré al Conservatorio Nacional, pero dejé por una cuestión de tiempos y porque fui papá joven. Considero la música, y la música en vivo en particular, lo más lindo que existe sobre la faz de la Tierra. No me imagino no yendo a un show.
-¿Cómo haces para no transmitirle a tus hijos ese miedo?
-Comiendomelos y no generándoles impedimentos que les hagan no poder disfrutar. Son cosas que se empiezan a generar, y no puedo transmitirles miedos que no les permitan disfrutar de un show. No quiero que se sientan coartados de alguna manera por mis miedos o traumas. Quiero que ellos puedan ser libres y disfrutar de todo lo que conlleva la vida.
-Después de trabajar en un recital, ¿te vas pensando en las fotos que no pudiste tomar?
-Un montón de veces. Tenés que aceptar que no podés estar en todos lados: sos una persona con una cámara, con lentes que captan diferentes momentos. Te vas un montón de veces con la espina en el ojo, porque no podés tener la foto que quizás querías.
-¿Cubriste alguno en el que estabas más preparado para lo que pase?
-Diferente es a lo mejor un show como el de Taylor Swift coreografiado al 100%, tenía hechos bocetos de dónde iba a estar en cada tema y estaba ahí, había visto la película y sabía lo que iba a pasar.
-¿Qué buscas dejar en la gente a través de tus fotos?
-Quiero que la gente pueda tener recuerdos de los shows a los que fue, de los lugares donde estuvo. También generar una identidad visual, y que sepan que son mías. No necesariamente que digan “esta es de…”, sino que lleven un mismo relato, congruente entre sí.
-Además de gustarte el fútbol, la música y el teatro. ¿Qué otros temas te interesan?
-Voy mucho por lo social, la política, lo que traspasa a la gente. Cuando puedo, saco fotos en marchas. Lo que me pasa, sobre todo con la situación política actual, es que tengo hijos y me da miedo que me pase algo por ellos, entonces soy bastante cauteloso a la hora de elegir si voy. Intento ir a la del 24 de marzo, pero la pasé bastante mal en una del Congreso y, a la siguiente, no fui. Fue la de Pablo Grillo, y me corrí un poco de ese lugar, más que nada porque no están teniendo ningún tipo de filtro para disparar, y es peligroso.
-¿Tenés a alguien pendiente que sueñes fotografiar?
-Me encantaría fotografiar a los Rolling Stones, a Cristina me gustaría hacerle retratos más que sacarle fotos en el balcón pero es un sueño más que otra cosa.


