DEPORTES
Son amores
Es un líder único en su selección. Hacer o evitar el servicio militar fue un momento clave en su carrera. Logró brillar como jugador en la Premier League. Con 33 años, milita lejos de la elite, pero todavía con magia para repartir. Heung‑min Son es un surcoreano “casado” con el fútbol. Su historia…
Por Kalil Carzedda Zallocchi
En el estadio Rostov Arena, Heung‑min Son rompe en llanto. El servicio militar es obligatorio antes de los 28 años para la mayoría de los hombres en Corea del Sur. Veintiún meses de duro entrenamiento es lo que lo espera. Hay solo una manera de salvarse: ganar una medalla de oro para su país. Y la selección de Corea del Sur acaba de ser eliminada del Mundial 2018 al caer 2‑1 ante México.
Son cargaba con la responsabilidad de un grupo entero, como figura y capitán todo el peso estaba en sus hombros, y los ojos nunca mienten. Si el alma sufre, ellos lloran. Con pasar la fase de grupos, los jugadores podían librarse del servicio militar y continuar sus carreras, pero ahora todo parece terminado. Solo un partido queda, ni más ni menos que con la vigente campeona, Alemania.
Un último partido, una última bala y necesita cumplir hazaña junto a sus compañeros…
Se jugó como una final, como si fuese el último partido de la vida de cada uno de los surcoreanos. Cada pelota era la última, David contra Goliat y, como marca el relato, el pequeño venció al gigante. En un partido que quedó en el archivo de la historia del fútbol asiático Corea del Sur venció 2‑0 a la campeona defensora y la eliminó del Mundial. Esta victoria les valió un último acto, un “all in” en los Juegos Asiáticos de 2018: la gloria o el fin de una carrera.
Fue a todo o nada para Son Heung‑min, pero cuando pocos creían logró lo imposible. Ganó el oro con su selección y pudo salvarse del servicio militar (no del todo, ya que tuvo que hacer 4 semanas de entrenamiento) y continuar con su carrera, que en aquel momento se desarrollaba en la Premier League bajo las órdenes de Mauricio Pochettino en el Tottenham. Hoy, Son, va en camino a jugar su tercer y último mundial guiando desde la experiencia a una nueva generación.
Sonny tiene una carrera intachable. Hoy está jugando en una liga de segundo orden como lo es la MLS, pero si miramos para atrás, el coreano tiene una rica trayectoria. Comenzó en su tierra natal, en la que gestó sus valores, ya hechos bandera. Jugó en clubes locales hasta que llegó a la academia del Seul FC, donde no duró y a sus 16 años emigró para Alemania. Fue a jugar en las inferiores del Hamburgo y, dos años después, en el 2010, debutó en la Bundesliga.
Dos temporadas con los “Rothosen” le bastaron para demostrar que iba a ser un delantero destacado en su generación para su país. Mezclaba pasión, talento y exigencia, la receta perfecta para formar un líder. En 2013 dio un paso más, el Bayer Leverkusen se convirtió en su casa por dos temporadas, en las cuales ratificó lo que se esperaba de él. Fueron 87 partidos con 29 goles y 11 asistencias, pero todavía con mucho para contar en su carrera.
En 2015 aterrizó en la Premier, en el Tottenham, equipo con el que sin preverlo iba a formar un vínculo casi tan fuerte como el de una familia. Diez años jugó en el equipo inglés. Llegó con 23 y se fue con 33, forjando un legado que difícilmente se borrará. Una persona siempre comprometida, metódica. Nunca está de mal humor; su sonrisa característica y actitud siempre positiva fueron algunas de sus cualidades por la que los hinchas lo adoptaron como propio, como uno de los ídolos modernos.
Allí pasó una vida, pero una vida dedicada al club. En una nota a la prensa británica, dada en 2019, contó que él, a pesar de tener 26, seguía viviendo junto a sus padres, quienes lo acompañaron desde pequeño. También comentó que no planeaba casarse hasta retirarse del fútbol, mostrando así la devoción que tiene con la pelota y con la familia, la cual es parte central de su vida. En esa misma nota también explicó por qué llegó hasta allí: “Mi padre me hacía dar toques con el balón en el aire por cuatro horas. Fue muy duro. Pero cuando lo piensas ahora, fue la manera correcta. Siempre estaba pensando en lo que necesitaba. Ha hecho todo por mí y sin él probablemente no estaría donde estoy”, relató el astro surcoreano.
Hoy, con 33 años, busca llevar a una nueva generación de futbolistas surcoreanos a dar una actuación digna de su legado en la Copa del Mundo. Debutarán el 11 de junio frente a República Checa, por el Grupo A, que también integran México y Sudáfrica. ¿Podrá Son Heung‑min evitar que esta camada se logre salvar del servicio militar para continuar sus carreras como futbolistas? Sueña con ello.