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Mousa Al-Tamari, el jugador de Jordania que puede preocupar a la Argentina

Es el único jordano que juega en una de las cinco principales ligas de Europa, en el Stade Rennes francés. Lo hace como extremo por derecha o mediapunta. Es habilidoso y una de las llaves de gol de los asiáticos que enfrentarán a la Scaloneta.

Al-Tamari comenzó su carrera deportiva en el Shabab Al-Ordon Club de su país en 2016 y dio el salto a Europa con el Apoel de Nicosia de la Primera División de Chipre en 2018. Comenzó a destacarse y en lo apodaron como “El Messi Jordano”. Luego de dos años, su talento lo hizo cambiar de club al OH Leuven, en la primera división de Bélgica. Tras tres años allí, decidió marcharse al Montpellier de Francia: en total marcó 7 goles en 43 partidos antes de despedirse en 2025 para ir adonde juega actualmente, el Stade Rennes.

Al-Tamari debutó en la selección de Jordania el 31 de agosto de 2016 en un partido amistoso frente a la selección del Líbano. Con su país lleva 74 partidos, hizo 23 goles y asistió 14 veces. Fue uno de los artífices de la hazaña de su selección en la Copa Asiática 2023. Convirtió dos goles a Malasia en la primera jornada del grupo E. Luego, en semifinales, marcó un gol a Corea del Sur para permitir que su selección clasifique por primera vez a la final del máximo torneo de Asia.

A sus 28 años tiene un futuro interesante. Si bien explotó su talento con el pasar de los años, hoy está en su mejor momento; en esta temporada jugó 29 partidos, convirtió 5 goles y sumó la misma cantidad de asistencias.

Mousa Suleiman Al-Tamari mide 1,78 y pesa 72 kilos; su cuerpo le permite ser ágil y filtrarse en espacios reducidos, su especialidad. Nació el 10 de junio de 1997 en Armán, Jordania. Mousa creció en una familia de clase media. Desde muy joven, su entorno familiar fue el pilar que sostuvo su carrera, especialmente en un país donde llegar a las grandes ligas europeas parecía un sueño inalcanzable.

Al-Tamari es conocido por ser un obsesivo del entrenamiento. Sus compañeros y entrenadores suelen destacar que es de los primeros en llegar y de los últimos en irse. Es probable que, si tiene algún lujo en su casa, sea un gimnasio personal o equipamiento de recuperación física, ya que su enfoque principal es mantenerse en la élite europea.

Se sabe que mantiene una relación muy cercana con sus padres, a quienes suele dedicar sus logros. Es una persona de valores tradicionales y profundamente religiosa (musulmán), lo que influye en su estilo de vida fuera de las canchas.

A diferencia de otros futbolistas, es extremadamente cauteloso con su vida privada. No suele exponer a su familia en redes sociales, manteniendo un círculo íntimo muy protegido. Su vida social está ligada casi exclusivamente al fútbol y a su comunidad en Jordania.

Es el líder emocional del vestuario jordano. Se dice que sus mejores amigos dentro del fútbol están en la selección nacional, en la que actúa como un mentor para los jugadores más jóvenes que aspiran a salir al extranjero.

Durante su paso por Bélgica y ahora en Francia, se ha caracterizado por ser un jugador “de casa”. No es propenso a salir a fiestas o eventos masivos; prefiere cenas tranquilas con compañeros de equipo o amigos cercanos de la comunidad jordana en el exterior.

Luego de la victoria como local 2-1 frente al Angers Moussa se refirió al final de temporada: “Sé que a veces al final nos sentiremos un poco cansados porque estamos cerca del final de la temporada, pero aún nos quedan como seis partidos. Tenemos que mantener lo que estamos haciendo en el entrenamiento y en el juego”.

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