Seguinos

DEPORTES

El “Vasco” que volvió por el sueño mexicano

Primero como jugador, luego como entrenador, Javier Aguirre construyó una carrera marcada por el carácter, la experiencia internacional y una reconocida capacidad para asumir desafíos complejos. Intentará meter a México entre los mejores de la Copa del Mundo.

Hay entrenadores que pasan por una selección de manera casi invisible y hay otros que terminan formando parte de su historia. Javier Aguirre Onaindía pertenece, sin dudas, al segundo grupo. A sus 67 años, el Vasco vuelve a ponerse al frente del seleccionado mexicano en un momento decisivo y difícil: conducir al Tri en el Mundial 2026, que se jugará en su casa, con toda la presión, la expectativa y la necesidad de volver a competir a la altura de su historia y la de la Selección mexicana.

Nacido el 1º de diciembre de 1958 en Ciudad de México, Aguirre es una figura moldeada por el fútbol desde adentro. Es apodado el Vasco por el origen de sus padres, que llegaron a América tras el bombardeo de Guernica en 1937. Para resumir, ese suceso ocurrió el 26 de abril de 1937 durante la Guerra Civil Española, en el cual La Legión Cóndor alemana y la aviación italiana, fueron los partícipes de que una ciudad fuera arrasada con más de 30 toneladas de explosivos, matando a cientos de civiles y dejando una huella de terror a nivel mundial.

Volviendo al plano deportivo, como futbolista se desempeñó como mediocampista, un puesto que ya anticipaba algunas de las virtudes que luego trasladaría al banco: orden, lectura táctica y liderazgo. Su carrera comenzó en el América, donde debutó profesionalmente, antes de pasar por Los Ángeles Aztecas, Atlante y, más tarde, por el fútbol español en Osasuna. Su etapa más extensa como jugador fue en el Guadalajara, donde consolidó ser figura dentro del fútbol mexicano. En total disputó 392 partidos y convirtió 56 goles a nivel clubes.

Con la camiseta de la Selección mexicana jugó 59 encuentros y anotó 14 goles, además de integrar el plantel que disputó el Mundial de 1986, una Copa del Mundo especialmente simbólica para México por haberse celebrado en el mítico Estadio Azteca. En un país en el que venía de superar una de las mayores catástrofes de su historia, como fue el terremoto que alcanzó una magnitud de 8.1, aquel 19 de septiembre del 85, en la que 3.192 personas perdieron la vida según estimaciones.

Sin embargo, fue como entrenador que Aguirre alcanzó una dimensión internacional, que lo pone entre los mejores de la historia de México. Su perfil se fue construyendo a partir de una virtud muy valorada en el fútbol moderno: la capacidad de llegar en momentos de crisis y ordenar estructuras golpeadas. Esa característica lo acompañó desde sus primeros pasos en Atlante y Pachuca hasta sus experiencias más resonantes en Europa.

Uno de los capítulos más importantes de su carrera fue en Osasuna, donde logró llevar al club a puestos de competiciones europeas, una campaña que le abrió las puertas del Atlético de Madrid. En el conjunto madrileño consolidó su prestigio como técnico de alto nivel, devolviendo al equipo a la pelea por plazas internacionales y posicionándolo en la elite española.

Su recorrido también incluye pasos por Zaragoza, Espanyol, Leganés, Monterrey y Mallorca. Precisamente en Mallorca protagonizó uno de sus últimos grandes logros al llevar al club a la final de la Copa del Rey, un mérito que reforzó su imagen como un técnico capaz de potenciar planteles sin grandes figuras, que lo catapultó a la selección.

A nivel selecciones, su nombre está íntimamente ligado al Tri. Esta será su tercera etapa como seleccionador nacional, después de haber dirigido en los mundiales de Corea-Japón 2002, donde en una entrevista, resaltó varias veces que él no estuvo a la altura de las circunstancias como técnico y profesional. Volvió para Sudáfrica 2010. En ambas ocasiones condujo al equipo hasta los octavos de final, con una regularidad competitiva que lo convirtió en una referencia obligada dentro del fútbol mexicano. Además, también dirigió a las selecciones de Japón y Egipto.

Hoy, Javier Aguirre vuelve con una misión tan exigente como simbólica: devolverle identidad, competitividad y ambición a México de cara al Mundial 2026. Su historia lo respalda. Su experiencia también. Y en un país donde el fútbol se vive con pasión absoluta y que será sede por tercera vez en su historia (1978, 1986 y 2026), el regreso del Vasco representa mucho más que un cambio de entrenador: es la apuesta por un hombre que ya conoce el peso de esa camiseta.

Seguir leyendo
Si te gustó la nota, dejanos tu comentario

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Más notas sobre DEPORTES

DEPORTES

Se “Coló” con talento, juventud y personalidad

Seguir leyendo

DEPORTES

El defensor que eligió su bandera

Seguir leyendo

DEPORTES

Mousa Al-Tamari, el jugador de Jordania que puede preocupar a la Argentina

Seguir leyendo

ETERDigital