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Museo del Ovni: la casa azul que mira al cielo

Inaugurado hace más de 20 años en Entre Ríos, el lugar conserva historias que aún intentan ser develadas.

En una calle tranquila y alejada del centro de Victoria, Entre Ríos, una casa azul rompe con la monotonía del barrio. Sobre las paredes aparecen pintadas figuras extraterrestres, planetas y naves, mientras un cartel blanco anuncia “Museo del Ovni” en letras enormes. Adentro, una figura humanoide de ojos negros y piel verdosa parece recibir a cada visitante desde la entrada. 

Entre luces tenues, fotografías borrosas, recortes periodísticos y vitrinas repletas de objetos extraños, el lugar conserva historias que desde hace décadas intentan responder una misma pregunta: qué ocurre allá arriba.

El Museo del Ovni fue inaugurado en 2005 por Silvia Pérez Simondini y su hija Andrea, integrantes del equipo Visión Ovni, organización que desde 1991 investiga fenómenos aéreos no identificados en Victoria y otras regiones del país. Con el paso de los años, el espacio se convirtió en el único museo argentino dedicado exclusivamente al estudio del fenómeno ovni desde una perspectiva investigativa y científica.

Al comenzar el recorrido, las paredes se llenan de infografías, mapas y recortes de diarios que reconstruyen algunos de los casos más emblemáticos de Entre Ríos y del resto del país. Entre tantos expedientes y testimonios, resulta inevitable preguntarse cómo comenzó todo, y la respuesta remite a una experiencia que Pérez Simondini vivió décadas atrás en Caleta Olivia. 

Mucho antes de fundar el museo, observó junto a vecinos un enorme objeto suspendido sobre su casa el 18 de agosto de 1968. Años después recordaría aquella imagen como “una moneda gigante, algo chato, color plomo”; aquella experiencia fue el comienzo de una búsqueda que, décadas más tarde, encontraría su lugar entre las paredes de esta casa azul. 

Atraída por los reiterados relatos de avistamientos en la zona, Pérez Simondini llegó a Victoria para investigar un fenómeno que, según sostenía, se manifestaba de una manera particular. Para ella, las luces y objetos observados en la región parecían tener un comportamiento distinto, y afirmaba que “en Victoria están abajo”, en referencia a los testimonios que describen apariciones nocturnas sobre el río Paraná. 

Convencida de que allí encontraría respuestas, dejó Buenos Aires, vendió sus pertenencias y se instaló definitivamente en la ciudad entrerriana. Con el tiempo, ese trabajo de investigación dio origen al museo, que hoy sigue ampliando su colección con nuevas donaciones y casos incorporados. 

En las vitrinas se exhiben fragmentos de un objeto caído en 1957 en Ubatuba, Brasil, y que fueron analizados por especialistas internacionales, entre ellos, el astrofísico Jacques Vallée. El recorrido también incluye restos de la estación espacial soviética Salyut 7; muestras de tierra extraídas de las llamadas “huellas”; la camisa quemada de Modesto Colman —vinculada a uno de los casos más conocidos de la región— ; y videos registrados por el equipo de Visión Ovni. También pinturas, artesanías y otras donaciones realizadas por visitantes completan una colección tan diversa como las historias que intenta documentar. De fondo: viejas entrevistas y grabaciones acompañan el recorrido por la casa.

Durante la visita, Alejandra Trucco, guía del museo, explicó que el espacio recibe visitantes todo el año. Ubicado en la esquina de San Miguel y Rondeau, abre los fines de semana y feriados de 10 a 12:30 y de 16 a 19 horas. Además de las exposiciones, el lugar cuenta con una biblioteca y videoteca temáticas, y una pequeña tienda donde se venden recuerdos inspirados en el fenómeno ovni. “Viene mucha gente interesada en el tema, investigadores y también creadores de contenido”, señaló. Además, destacó que las exposiciones se renuevan constantemente y que los congresos internacionales de ufología realizados en Victoria reúnen especialistas de distintos países.

A medida que avanza el recorrido, el museo deja de parecer únicamente una colección de objetos extraños. Cada sala, cada registro y cada historia reconstruyen el camino de una mujer que convirtió una experiencia inexplicable en el trabajo de toda una vida. Afuera, la casa azul vuelve a mezclarse entre las viviendas del barrio; adentro, la mirada sigue puesta en el cielo.


*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.

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