Brasil: polarización y decisión

Diego Edson Ruiz Robles

El país más grande de la región Latinoamericana entró en un momento crucial en la carrera electoral por la presidencia. Lula Da Silva en la esquina roja, Jair Bolsonaro en la esquina azul

Este año estuvo marcado por tres momentos electorales importantes para el rumbo que quiera tomar la región. Primero la victoria de Gustavo Petro dio oxígeno y optimismo a las fuerzas del progresismo izquierdista. La siguiente será el 4 de septiembre, cuando por medio de referéndum, los chilenos decidirán la aprobación o rechazo de la nueva constitución política. El tercero, tal vez el más relevante por su preponderancia en Sudamérica, será las elecciones presidenciales en Brasil.

La carrera está en marcha, con características únicas del proceso, como hace mucho tiempo no se vivía. Desde el retorno de la democracia en 1985, Brasil tuvo parámetros que marcaban un camino en la gobernabilidad. En el presente parece todo lo contrario. La irrupción de Bolsonaro en el escenario político creo incógnitas respecto a su gobierno, pero también una forma más radicalizada en las posturas. El actual presidente hace uso de la polarización como herramienta para tener una oportunidad de seguir con su cuestionada gestión gubernamental. Se presentó como el salvador de la corrupción en el estado brasileño, pero estuvo bastante alejado de conseguirlo. Por el contrario su hijo Flavio estuvo investigado por la fiscalía por apropiaciones indebidas de sueldos de sus empleados cuando fue diputado en Río de Janeiro. A eso se le sumó las constantes críticas al gobierno bolsonarista por la deforestación del Amazonas, el último fue el reconocido actor, Leonardo Dicaprio. A quien Bolsonaro, gustoso de la polémica, no tuvo problema de salirle al cruce.

Del otro lado, Lula usa un método más asociativo en su campaña. El ex presidente ha fijado su campaña hacia los jóvenes. Algo que según las encuestas le está rindiendo buenas perspectivas hacia las elecciones. Según el sondeo de Datafolha en las principales ciudades de Brasil, Da silva tiene el apoyo del 51 % de la población entre 16 y 29 años. Bolsonaro se quedaría con el 20 % de votantes que representan cerca del 45 % del padrón.

También habrá que tener en cuenta algunas declaraciones por parte del actual presidente brasileño. Quien hizo referencia a que deberían ser las fuerzas armadas las encargadas de custodiar las urnas el día de la elección. Algo que fue cuestionado por el órgano electoral y que pondría en peligro el proceso democrático brasileño. No es algo nuevo en Bolsonaro, quien muestra abiertamente su simpatía por el ejército y que también, al estilo Trump, se declaró en alerta ante un posible fraude electoral.

Para Lula las declaraciones de su rival son solo provocativas. Así lo hizo saber en un acto frente a sus seguidores, a quien instó a no dejarse llevar por las ofensas de simpatizantes bolsonaristas. Aunque el ex presidente también expresó su preocupación respecto a la ola de violencia producto de polarización política. El caso más resonante fue el asesinato de un partidario petista, que celebraba su cumpleaños con la temática de su candidato, que fue abatido por un oficial que entró a su domicilio. Según testigos, el agresor gritó Bolsonaro al momento de ejecutar los disparos.

Lula llamó a dar una lección moral respecto a sus contrincantes. “Si alguien los ofende, ignórenlo y no se pelee, vayan a casa y cuiden a su familia”, declaró en su discurso. Algunos partidarios petistas han expresado su preocupación, pues consideran que la violencia seguirá y empeorará.

Definitivamente los brasileños tendrán una decisión de las más importantes en el último tiempo. Toda la región tendrá los ojos puestos en el gigante sudamericano. Desde la izquierda ven una posibilidad de reagrupar regionalmente con gobiernos de tendencias políticas similares. Lula fue en su momento el máximo exponente de acuerdos multilaterales que dieron impulso a un proyecto integrador. Mientras que para Bolsonaro estas elecciones son como él mismo dijo: “Una lucha entre el bien y el mal”.

Categoría - POLÍTICA

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