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Darle el valor que tiene: sobre el vaciamiento de la Casa de Moneda

La falta de patentes refleja la situación de la institución: despidos, cierre de plantas y tareas tercerizadas afectan la producción y ponen en riesgo cientos de puestos de trabajo. El ajuste también alcanzó un jardín de infantes y abre paso a un negocio inmobiliario.

Créditos: AnDigital
Créditos: AnDigital

“Mirá pá, ahí hay justo uno sin patente”, le dice un chico a su papá al notar lo que parece un ejemplo de lo que todos veían al caminar las calles un día cualquiera. El auto de marca Chevrolet estacionado en la calle Comodoro Pedro Zanni, una de las que rodea a la Casa de Moneda Argentina, no cuenta con su patente correspondiente y es algo que se repite con otros dos autos, de distinta marca, los cuales notó el niño justo antes de entrar a una cafetería.

Encontrar esta característica en los autos ya parece un juego en el que todos participan, como cuando buscan patentes con números capicúa. El desfinanciamiento del edificio estatal encargado de, entre otras cosas, diseñar y fabricar las chapas que se ubican en los vehículos, hace que haya faltantes

“Las noticias de la falta de patentes las seguimos todas, la aparición de nuestro reclamo en los medios hizo que se entendiera que no es nuestra culpa, nosotros estamos trabajando y queremos seguir haciéndolo”, expresó Carolina (su apellido no será nombrado por motivos de confidencialidad), diseñadora gráfica que trabaja en la Casa de Moneda.

Quizás otra de las características más impactantes del desfinanciamiento que está llevando adelante el Gobierno es el cierre del jardín de infantes anexado a los terrenos. Además, hay un negocio inmobiliario que pretende desplazar el edificio de la institución y reemplazarlo por complejos de departamentos modernos. El edificio estatal cuenta con varios departamentos y en cada uno se realizan diferentes tareas, las cuales venían realizando un total de 1.300 empleados

“Despidos hubo pocos”, intenta aclarar Carolina, quien se encarga actualmente de fabricar las patentes. Desde que asumió Javier Milei hubo 100 desvinculaciones en su comienzo y, luego al cerrar una de sus plantas, comenzaron a ofrecer retiros voluntarios. También existe el trabajo tercerizado en otros países y esto hace que varios empleados queden sin actividad dentro de la institución y deban reubicarse a puestos para los cuales no están capacitados. 

ATE frente a la Casa de Moneda.

La Monedita: lo que dejó el jardín maternal en Retiro

El edificio de la Casa de Moneda ocupa entre dos y tres manzanas rodeadas por rejas negras y cuenta con un terreno continuo donde antes funcionaba un jardín para niños conocido como “La Monedita”. Padres y madres que forman parte de la institución dejaban a sus hijos e hijas en ese lugar previo a ingresar a realizar su labor con la tranquilidad de tenerlos a unos pocos metros de ellos. Funcionó durante 75 años, pero el 20 de diciembre del 2024 dejó de ser así. 

El vocero presidencial, Manuel Adorni, ese día apareció en todas las teles del país para dar otra serie de anuncios, como todas las mañanas. Entre ellas, una que cambiaría la realidad de los trabajadores y trabajadoras de la Casa de la Moneda. Con la excusa de que solo habían 65 alumnos, dato que es real, se determinó el cierre del jardín. Pero también agregó que “se gastaba más de un millón de pesos por alumno al mes”, lo cual nunca se demostró. 

“Si lo que él dijo es cierto, quiere decir que alguien se estaba llevando un montón de plata, y deberían investigar a ese alguien; no cerrar La Monedita”, menciona Carolina indignada luego de agarrar con ambas manos su café para dar un sorbo.

 

En la conferencia de prensa había mencionado que, en proporción, había “un empleado cada dos chicos” y que había un servicio médico de “ocho empleados que, hace cuatro años, había solo dos”, y que por estos se gastaba en servicios médicos unos “370.000 dólares por año”. “Imaginen el despilfarro que hasta tenían dinero para administrar dentro de este delirio de jardín”, sentenció y concluyó el vocero: “Poco sentido tiene mantener el servicio de los degenerados fiscales”.

Las familias que tenían a sus hijos yendo a La Monedita entonces debieron rearmar su rutina diaria. El sector de recursos humanos les ofreció a los trabajadores y trabajadoras un monto que no puede cubrir una guardería privada. Las complicaciones no se hicieron esperar, padres y madres debieron empezar a hacer malabares con sus horarios y organizaciones para poder dejar a sus hijos e hijas en algún lugar seguro para luego ir a sus puestos de trabajo. 

Los horarios de trabajo en Casa de Moneda son de 6 a 14 horas, y de 14 a 22 horas, y ninguna guardería privada cuenta con esquemas similares. Además, a los chicos y chicas también les afectó el cierre por el hecho de adaptarse a uno nuevo con distintas maestras y nuevos compañeros. 

La Monedita funcionaba todo el año, tenían la currícula de un jardín y, en vacaciones de invierno y de verano, contaba con una colonia, es decir, que también la complicación se vería durante los recesos escolares. Las docentes que trabajaban en ese jardín, luego del cierre, quedaron desempleadas.

Créditos: Casa de Moneda Argentina

En La Monedita se admitían infancias de entre 45 días y cinco años, y que garantizaba que los padres y madres tuvieran a sus hijos cerca. Las madres durante su trabajo se acercaban al jardín para amamantar a sus bebés y así podían sostener la lactancia hasta los dos años como cualquier pediatra recomienda. 

A su vez, para las trabajadoras era importante poder reinsertarse al mundo laboral luego de su licencia por maternidad de una manera sana tanto para ella como para su hijo o hija. Carolina fue una de las mujeres que pudo tener a sus hijos en La Monedita y hoy lamenta que sus compañeras no puedan tener la misma suerte que tuvo ella, al igual que tampoco lo tendrán los hijos e hijas de ellas. 

Los hijos de la diseñadora gráfica hoy siguen juntándose a jugar con los amiguitos que hicieron en La Monedita, esto se debe al fuerte vínculo que mantuvo ella con las compañeras que también pudieron aprovechar este espacio para sus niños o niñas. 

La herencia de trabajar en la Casa de Moneda

Gustavo (su apellido también quedará reservado en anonimato) trabaja en el taller de la institución estatal, se dedica a la realización de estampados para pasaportes y tabacaleras junto a otros 19 empleados que trabajan con él. Antes de trabajar allí, hacía impresiones digitales. 

Arrancó su camino en este trabajo por su padre, quien se jubiló con 40 años de aportes y le convenció para que iniciara allí asegurando que este trabajo era “lindo y eterno”. Antes, tenía otro oficio pero su padre le insistió para que empezara su camino en la Casa de Moneda y continúe su legado. 

Siempre fue igual. Su padre también sufrió con las diferentes políticas y han habido pérdidas de trabajo “pero no como ahora”, asegura Gustavo. En el taller siempre hubo trabajo, pero desde diciembre, después de la última entrega de pasaporte y estampillas de tabacalera, los trabajadores no están haciendo nada. Se quedan en sus puestos esperando a que aparezca alguna tarea para realizar, porque hay una decisión política de tercerizar las labores que hace la institución y por eso no están trabajando. “De repente que ocurra esto te da bronca e impotencia. Es algo que nunca pensé que pudiera pasar. Pero bueno, estamos acá en la lucha”, expresa un tanto resignado.

Hubo un tiempo que fue hermoso en la Casa de Moneda

Corría el año 2011 cuando Carolina solo contaba con el título de Tecnicatura en Diseño Gráfico. Luego de jornadas en las que se dedicaba a imprimir tarjetas para celulares, decide iniciar una búsqueda laboral. Después de pasearse por diferentes páginas, se encuentra con una propuesta que le cambiaría la vida. Sin aclarar el puesto y el lugar, el anuncio solicitaba conocimientos en numeración y en gráfica. “Su solicitud ha sido enviada con éxito” fue el mensaje que apareció en pantalla rápidamente.

Al principio, trabajaría como operaria y, al tiempo de hacer carrera y tras pasar por diferentes sectores, la trasladaron a Jefa de Control de Calidad. En este puesto realizaría, años más tarde, un viaje a China para verificar la calidad de los billetes a imprimir para su circulación en Argentina: “Fue maravilloso haber pasado por esa experiencia. Más allá de que fue trabajo lo disfruté un montón porque crecí profesionalmente y pude llevar adelante esa gran oportunidad, que salió bien por suerte”.

“El terciario es privado, no hay una opción estatal para estudiar un título superior en materia gráfica”, explicó la diseñadora al justificar los motivos por los que debió postergar 10 años su carrera. Por un lado, no tenía los ingresos y por el otro, le faltaba tiempo. 

En otras gráficas los horarios de trabajo son de 12 horas mayormente y eso le impedía tener tiempo para cursar y estudiar. Cuando ingresó a la Casa de Moneda pudo empezar el terciario. El primer año lo pagó ella y el segundo año se hizo cargo la institución. Al respecto, emocionada cuenta: “Ese gesto para mí fue muy importante. Siempre voy a estar muy agradecida de que hayan confiado en mí y que me hayan ayudado a desarrollarme en lo profesional”. 

En el caso de Gustavo, lo que lo marcó fue la pandemia de COVID-19 en 2020. Nadie podía trabajar, a excepción de los puestos laborales considerados esenciales. Éste fue el caso de los trabajadores de la Casa de Moneda como él que se siente orgulloso de su rol: “Éramos indispensables. El país estaba parado y nosotros trabajamos para que saliera todo adelante”. Al continuar los trámites de documentación y la impresión de billetes, entre otras tantas tareas, requería que los trabajadores continuasen sus labores dentro de la institución.

La lucha por la preservación del edificio de la Casa de Moneda Argentina

A los alrededores del edificio histórico que se ingresa por la Avenida Antártida Argentina en el barrio de Retiro, hay varios edificios modernos que se realizaron en el último tiempo. Los trabajadores de la institución no pueden evitar sospechar que la intención de cerrar un edificio histórico de casi 150 años no es más que un plan que forma parte de un negocio inmobiliario para beneficiar a unos pocos

El cierre del jardín es una consecuencia de esto, aunque no hayan podido vender esa parte del terreno, porque está anclado al inmenso campo que ocupa el edificio estatal. “Nosotros sentimos que el proyecto inmobiliario se nos viene encima”, manifestó Carolina, agobiada por la situación que tiene a varios compañeros y compañeras con el mismo sentimiento y que, además, son cuarta generación, es decir, su mamá, su abuela y su bisabuela o bisabuelo han venido a trabajar a Casa de Moneda.

Las noticias de la falta de patentes en los autos llegan a oídos de quienes trabajan en la institución y las distintas medidas de reclamo que fueron haciendo en contra del cierre del departamento estatal convocaron a los diferentes medios, sin embargo ninguno fue en ningún momento. Solamente la noticia del abrazo simbólico del 22 de abril tuvo repercusión mediática y, a partir de ese momento, empezó a tener empezó a circular la versión de los trabajadores respecto a la falta de identificación vehicular. 

El Presidente apareció al principio de su Gobierno en ciertos medios, a los cuales después concurrirá con frecuencia, con su pelo un tanto alborotado y su forma tan efusiva y determinante para decir una frase que afectaría el futuro de quienes forman parte de la institución: “Se acabó el curro de la Casa de la Moneda”. 

Esta frase va a la par del pensamiento que tiene Javier respecto a que la emisión monetaria es contraproducente para que un país funcione y es por eso que, para el mandatario, esta institución debe cerrar sus puertas cuanto antes.

El 18 de noviembre del 2024, día en que se recuerda la Soberanía Nacional, el Gobierno actual decide cerrar la planta ex Ciccone ubicada en Don Torcuato. En ese lugar se fabricaban las patentes para los autos, entre otras cosas, y toda la maquinaria que correspondía a ese lugar se trasladó a la Casa de Moneda. 

Un operativo de seguridad llega sin previo aviso a la planta, comienza la desmantelación y el traslado de la maquinaría de una manera inadvertida. El lunes a primera hora, llegan los trabajadores de a sus puestos de trabajo y quienes están en el sector de impresión de billetes se encuentran con las nuevas tareas: fabricar patentes. 

ATE en la Casa de Moneda

Los empleados tuvieron que arrancar de cero. Carolina, que se especializa exclusivamente en la impresión de billetes, de un día para el otro, comenzó a trabajar en patentes. “Tuve que volver a empezar, y en tiempo récord”, aclaró. Las patentes debían salir a la calle, tardaron una semana en hacer la mudanza y había que ensamblar y armar todas las máquinas, finalmente, explicarle al personal cómo funcionaban. “Absolutamente improvisado, porque nadie sabía bien cómo hacer ese trabajo, fue todo a prueba y error”, recuerda si bien a los 10 días ya se producían patentes con normalidad

Actualmente, en la Casa de Moneda se está duplicando y triplicando la cantidad de lo que se producía en la planta de Don Torcuato. “Nosotros estamos realizando las patentes, la incógnita es: ‘¿Por qué no las están entregando?”, plantea Carolina. Quizás tiene que ver con todo el nuevo procedimiento que están haciendo el Ministro de Desregulación del Estado, Federico Sturzenegger, referido a la identidad y legalidad automotriz que cada vez es menos transparente y dudoso.

Gustavo y Carolina son delegados de ATE (Asociación Trabajadores del Estado), y es desde donde reciben el apoyo y el respaldo de la sede de Capital ante cada reclamo. Las ideas de difusión surgen por parte de los trabajadores de la Casa de Moneda, y entre los que ya se realizaron están: el abrazo simbólico, una radio abierta y un proyecto de ley que acompañaron los diputados nacionales Hugo Yasky, Sergio Palazzo y Juan Marino.

En 2010, el Gobierno de Cristina Fernández de Kirchner tomó la importante decisión de expropiar la empresa Ciccone Calcográfica, la cual se encontraba en quiebra y era la que se encargaba de imprimir la moneda argentina además de fabricar las chapas para los autos. 

La maquinaria que tenía la empresa y la Casa de Moneda es antigua y tan solo llega a emitir hasta 28 billetes por pliego. Nunca se renovaron y funcionaban a contramano de las del resto del mundo, las cuales llegaban a emitir hasta 50 billetes por pliego. El Gobierno de Alberto Fernández, justo antes de su partida había invertido en una máquina nueva y moderna para la institución, pero nunca llegó a instalarse; y este Gobierno actual tampoco está invirtiendo en eso, por lo que se encuentra en desuso y juntando polvo.

Desde el 2011 hasta ahora se invirtió mucho dinero en ésta institución. Se contabilizaron aproximadamente 15 máquinas que se compraron desde los años que ingresaron Carolina y Gustavo hasta la fecha, y eso forma parte de una gran inversión que realizan los ciudadanos mediante el pago de los impuestos. “Si se cierra la Casa de Moneda, ¿qué va a ser de todo eso?”, se pregunta Carolina. 

En 2020 todas esas máquinas antiguas fueron desarmadas, de esta manera, los empleados se quedaron sin maquinaria para emitir billetes. Por lo tanto, el país se vió en la necesidad de imprimir el 100% en el exterior. 

En el puesto de Gustavo se encuentran con la expectativa puesta en una nueva orden de pasaportes, con ansias de trabajar y darle valor a la institución porque también decidieron llevarlo a una tercerizada, pero la empresa no está cumpliendo con los requisitos que se necesitan para esta documentación. 

“Se los están desaprobando los clientes y nuevamente vienen a pedir a Casa de Moneda”, lamenta Gustavo. Sin embargo, se rompió una pieza electrónica de una de las máquinas y están necesitando que traigan un repuesto desde Alemania. Para la desafortunada suerte de éste y sus compañeros, el Gobierno no está invirtiendo en insumos para la institución y la ansiedad de trabajar se encuentra trabada por una decisión política en contra del valor y la calidad de la Casa de Moneda. 

Es un proceso muy a cuentagotas de desabastecimiento y desfinanciamiento. En el taller había 20 empleados y quedaron solamente tres a back up. Es decir que si entra un trabajo, hay un grupo para hacerlo, pero a los demás los esparcieron por otros talleres. “La realidad es que no hay trabajo en ningún lado, salvo en patentes o en escasos lugares”, determina Gustavo.

La comunidad de la Casa de Moneda

Algunos trabajadores compañeros de Carolina y Gustavo comparten que la Casa de Moneda funciona como una comunidad donde hay historias de vida, progreso, solidaridad, compañerismo y familia. Todo esto sale a la luz a raíz de un episodio de lucha contra una decisión por parte de un Gobierno que pretende cerrar la institución.

Si bien existe cierta ignorancia sobre el funcionamiento de la institución, incluso un desconocimiento a su existencia o su rol en la sociedad, su importancia radica en la producción de elementos que hasta resultan cotidianos para la población. Tales como la impresión y el diseño de documentación o la fabricación de estampas para diferentes productos o, como se mencionó anteriormente, la fabricación de patentes para los autos o la impresión de billetes para el Banco Central.

Gustavo observa que la gente habla de la Casa de Moneda solo por su rol en la fabricación de billetes, pero que él trata de defender su rol: “Yo hago tu analitico, tu título universitario. Hay un montón de laburos de los cuales la gente no tiene conocimiento”. 

En algunas páginas de compra venta, se ven anuncios de oferta de patentes y otros servicios como los que realizan en la Casa de la Moneda, los precios son altos comparados con la oportunidad de tenerlo a un menor costo o en algunos casos gratis si se realizan en una institución estatal. 

Créditos: ATE Capital

Ambos empleados y delegados de ATE, al igual que sus compañeros, comparten la angustia, la preocupación y el enojo; pero más allá de lo que pueda significar para ellos su espacio de trabajo y el cariño que le puedan tener a su puestos, ellos tratan de hacer entender a la gente el significado de esa institución para el país. “Es importante que tengamos la autonomía de imprimir nuestros propios elementos de seguridad, algo que es fundamental”, expresa Carolina y concluye: “Hicimos todos un esfuerzo para que esto tenga algún valor, entonces es darle el valor que tiene”.


*Estudiantes de la carrera de Periodismo.

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