DEPORTES
De tabú a herramienta: el cambio silencioso de la psicología en el fútbol juvenil
Detrás de cada entrenamiento, los futbolistas juveniles enfrentan desafíos que van más allá de lo físico y lo técnico.
El cuerpo duele, las manos tiemblan, el corazón palpita demasiado y la cabeza juega en contra. No es el minuto 87 de una final o un empate con el clásico rival; es una lucha personal en los entrenamientos y partidos del fútbol juvenil, donde muchos jugadores lo dan todo en busca de dar el siguiente paso.
En la actualidad, la psicología deportiva gana lugar en el fútbol argentino, especialmente entre jugadores que dan sus primeros pasos en el alto rendimiento. En ese proceso, el trabajo mental aparece como una herramienta clave para afrontar miedos, incertidumbres y las exigencias propias de la competencia.
Este desarrollo no es reciente: la creación de la Asociación de Psicología del Deporte Argentina (APDA) en 1992 marcó un punto de partida en la profesionalización del área en el país. A diferencia de años anteriores, donde este aspecto ocupaba un lugar secundario dentro de la preparación deportiva, hoy comienza a ser considerado parte fundamental del entrenamiento. La formación de un futbolista ya no se limita únicamente a lo físico, técnico o táctico, sino que incorpora de manera progresiva el desarrollo mental como un pilar más del rendimiento.

En las divisiones juveniles, el desafío no es solo físico o técnico. La presión por llegar a Primera División convive con una competencia constante por un lugar y con un entorno cada vez más expuesto. Las redes sociales amplifican cada error, cada logro y cada comparación, generando nuevas exigencias para jugadores que aún están en formación. En ese contexto, la mente empieza a jugar un papel tan determinante como cualquier otro aspecto del entrenamiento.
Profesionales que trabajan en divisiones formativas coinciden en que el interés por el trabajo psicológico creció en los últimos años. “Es muy grande la demanda respecto del trabajo sobre la salud mental de los futbolistas”, afirma Sebastián Blasco, psicólogo de las divisiones inferiores de River.
En esta misma línea, Iván Laurenci, psicólogo en Talleres de Córdoba, destaca que cada vez son más los padres y los chicos que “solicitan el trabajo mental”, incluso por fuera de los clubes. Además del aumento en la demanda, los profesionales enfatizan en que el trabajo psicológico en etapas formativas no se limita únicamente al rendimiento deportivo.
También, incluyen herramientas para gestionar frustraciones, fortalecer la confianza y acompañar procesos personales en una etapa clave del desarrollo. En muchos casos, este acompañamiento no solo impacta dentro de la cancha, sino también en la vida cotidiana de los jugadores.
Tal es el caso de la técnica S.M.A.R.T. que explica Laurenci en su cuenta de LinkedIn su importancia en el proceso interno y motivación del deportista: “La motivación es uno de los aspectos psicológicos importantes del ser humano, esencial para el deporte. Implica un proceso interno que lleva al deportista a accionar para alcanzar sus metas”.
“Reconocer los motivos intrínsecos por el que se practica el deporte y establecer metas claras, no solo ayuda a mejorar el rendimiento sino también contribuye a la autorregulación, el autoconocimiento y la autoconfianza”, comparte en el posteo.

El cambio también es percibido por futbolistas con mayor recorrido. “Hoy se tiene mucha más información y eso facilita muchas cosas”, señala Pablo Desposito, jugador de Ituzaingó, quien además afirma la importancia de mantener una mente equilibrada. Por su parte, el ex jugador de Belgrano, Diego Novarreti, dice que en el pasado este aspecto era visto de otra manera: “En otra época, trabajar lo mental era verse débil”. Sin embargo, advierte que aún quedan aspectos por mejorar, como el acompañamiento una vez finalizada la carrera profesional.
Esta transformación evidencia una evolución cultural dentro del fútbol, donde el cuidado de la salud mental deja de estar asociado exclusivamente a momentos de crisis y pasa a ser entendido como una herramienta de prevención y mejora contínua. En las etapas formativas, los propios jugadores también comienzan a reconocer la importancia de este aspecto.
“Para el fútbol y la vida, hoy en día se necesita mucho de la psicología; y cuando sos deportista de alto rendimiento, aún más”, señala Thiago Vera, futbolista juvenil de Vélez; y sigue: “Tenés que estar preparado mentalmente para distintas situaciones, tanto para las buenas como para las malas”. Su testimonio refleja una mirada cada vez más presente en quienes transitan sus primeros años en el deporte profesional.
En un contexto cada vez más competitivo y exigente, donde las presiones aparecen desde edades tempranas, el trabajo mental comienza a consolidarse como una parte necesaria en la formación de los futbolistas. La incorporación de herramientas psicológicas no solo impacta en el rendimiento, sino también en la forma en que los jugadores atraviesan su desarrollo, marcando una diferencia en un camino donde el aspecto emocional resulta cada vez más determinante.
*Estudiante de Periodismo deportivo a distancia.
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