El exfuncionario kirchnerista habló sobre el gobierno actual, el populismo, su rol como diputado y la despenalización del aborto, entre otros.
Por Daniela Faingold
Axel Kicillof es diputado por el Frente para la Victoria, fue ministro de economía en la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner entre fines de noviembre de 2013 y diciembre de 2015.
-¿Cómo era tu vida antes de ser Ministro?
-Fui profesor universitario. Aunque hice política en la facultad con un grupo de compañeros formamos el TNT, que fue un partido político para las elecciones del Centro de Estudiantes. El rol del ministro de Economía es algo complicado en Argentina.
-¿Pero por ser Argentina?
-Vivimos en un país donde se recuerda a los presidentes pero a veces se recuerda más al ministro de Economía. Es un país que tiene sus particularidades en este tema.
-¿El neoliberalismo y el populismo son antinomias?
-Tienen varios aspectos que son contradictorios. Lo que pasa es que en Argentina el liberalismo siempre fue salvaje, y de esta manera como lo vemos ahora necesita demonizar al populismo como su principal adversario.
-¿Qué opinas del dólar?
-El país está prendido fuego. Estamos en medio de la tormenta Macri. Vivimos un momento muy malo dentro de la economía argentina.
-¿Marcarías aciertos y errores de tu gestión? ¿Algo pendiente?
-Una de las cuestiones refundacionales que ocurrieron en esos 12 años es que se trató de retomar una tradición de industrialización, desarrollo, inclusión social nacional y popular, democrática y peronista. Fue una época en la que parecía imposible y se hizo posible por más inesperado después cuando lo mira en la región se da cuenta que hubo procesos del mismo tipo. Acá se llama Nacional y Popular o peronista.
-¿De dónde viene el concepto de “Nacional y popular”?
-Es el nombre en las banderas históricas del peronismo. Es una corriente histórica que en realidad fue refinada, porque había una posición que era el nacionalismo lo que pasa es que puede ser tanto de izquierda como de derecha por decirlo así, entonces el adicional de popular con un tinte distinto lo que peyorativamente mucha gente lo llame populismo.
-¿Qué reflexión te merece la cuestión de “Los cuadernos”?
-Te puedo decir que es una payasada. También lo es como se está tocando el tema judicialmente. Los cuadernos no existen. Esta causa es cualquier cosa. Convirtieron a los diarios en libros de historia, hay un interés por tapar cosas que están pasando actualmente.
-¿Y la maestra con marcas mafiosas en el vientre?
-Vos ves el clima social y las campañas que están haciendo, mirá el caso de Chocobar. La Ministra de Seguridad te felicita por matar por la espalda a un pibe que robó. Entonces evidentemente es un gobierno autoritario que incita a la violencia. No tengo duda.
EL GOBIERNO KIRCHNERISTA Y EL FEMINISMO
El diputado Axel Kicillof contó que decidió votar a favor de la despenalización de la interrupción del aborto y explicó que desde su gobierno se aprobaron leyes que protegen a las empleadas domésticas además de explicar que también durante su regencia se aprobó la ley de matrimonio igualitario, además de la ley de igualdad de género y recordó que su gobierno fue el que más hizo por las mujeres tanto de clase media como clase baja.
Scroll. Pausa. Una imagen con fondo amarillo y azul: “Basta de estigma sobre la salud mental”. Un like. Guardar. Compartir. Para millones de personas, ese gesto en Instagram fue el primer paso hacia algo que durante años no pudieron nombrar. Lo publicó la cuenta de Naciones Unidas y lo compartieron miles.
Según dos informes de la Organización Mundial de la Salud de 2025, más de mil millones de personas viven con trastornos de salud mental. Es decir, una de cada siete. Sin embargo, el 71% no accede a atención profesional.
La pandemia profundizó la brecha: los casos de depresión crecieron un 29,8% y los de ansiedad un 27,9% a nivel global. Hay una barrera que esos números no miden: el estigma, el tabú, la dificultad de hablar sobre lo que duele por dentro.
Psicólogos y psiquiatras con miles de seguidores eligieron Instagram para llevar la salud mental donde vive la gente: en el feed, entre un Reel de humor y una historia de viaje. Con lenguaje accesible y formatos pensados para el algoritmo, construyeron comunidades donde el tema ya no da vergüenza. Solo en Instagram, el hashtag #saludmental supera los 14,3 millones de publicaciones y el de #psicología alcanza los 6,1 millones.
Del otro lado de la pantalla: cuando el contenido se convierte en puerta de entrada
Regina Carassai es despachante de aduana y estudiante de Periodismo Deportivo, de Villa Constitución, Santa Fe. Atravesó momentos difíciles de salud mental y hace años sigue a psicólogos y psiquiatras exponentes del tema en Instagram. Ella llegó a esos contenidos por elección propia. Lo que encontró: “Más que respuestas, me daban herramientas para observarme de otra manera”.
“Muchas veces, una siente ansiedad, miedo, frustración o tristeza, pero no siempre sabe identificarlos o entender de dónde vienen. Estos contenidos me ayudaron a ponerle palabras a cosas que me pasaban. Yo lo llamo un despertar emocional”, comparte.
Maribel Arballo estudia Psicología Social, practica mindfulness y Coaching Ontológico. Por esos caminos también llegó a estos contenidos. “Estás mirando Instagram y aparece un contenido que te hace ruido, te interpela o te hace resonar algo”, cuenta y agrega: “Puede ser el comienzo de una pregunta o de una reflexión”.
El Dr. Jose Flores Salman, médico psiquiatra con más de 109 mil seguidores en @psiquiatriadebolsillo explica: “Muchas personas piensan que lo que les pasa es normal, y a veces no es así. Que alguien venga y les diga ‘pará, esto no está bien, no podés vivir con ansiedad’, les hace pensar: puedo cambiar esto y puedo buscar ayuda profesional”.
*Imagen creada mediante IAG con autorización: Regina Carassai observa en su teléfono contenido sobre salud mental.
Psicología en el feed: por qué eligieron las redes
Flores Salman llegó a las redes con un enfoque claro: hablar del cerebro, la reducción de daños y la salud mental. El origen fue personal: “A medida que fui estudiando psiquiatría, me di cuenta que había muchas cosas que la gente no sabe y que estaría bueno que las supiera”.
Su enfoque entonces se apoya en la reducción de daños. “Esta es la sustancia, tiene esto, hace esto; cuidate. Si vas a consumir, tenés que saber lo que tiene y lo que te hace. Y después la decisión es tuya”, amplía sobre los contenidos que comparte en su cuenta.
Por otra parte, la psicóloga Milagros Cortés con más de 71 mil seguidores en @psico.hacker, trabaja terapia cognitivo conductual, neurociencias y da asesoría en crianza. Ella lo describe como un sueño: “Nunca me imaginé que iba a poder tener este alcance y esta conexión humana a través de un simple mensaje o un comentario en un video”. Y suma: “Hacer del interés por la terapia algo más humano, más simple, más cercano. Todos tenemos la necesidad o el deseo de ser escuchados y de sentirnos acompañados y comprendidos”.
Carassai, por su parte, lo siente de otro modo: “Antes vivía muchas emociones sin entenderlas demasiado y reaccionaba más desde el sufrimiento o la impulsividad. Con el tiempo aprendí a reconocer lo que siento, a escucharme, a identificar patrones y a tener más herramientas para afrontar situaciones complejas”.
Algoritmo, rigor y comunidad: las reglas del juego digital
El licenciado en Psicología, Tadeo Elchaej ejerce desde Tucumán. Con más de 13 mil seguidores en @tadeo.psi, atiende de forma presencial y online. Del contenido en redes opina que hay personas que no llegan a terapia porque “ni siquiera saben que están sufriendo”, entonces el encontrarse con un Reel es como que “los ayuda a darle lugar, a ponerle palabras al malestar”. “Lo más valioso es derribar mitos“, comparte.
Por su parte, Arballo describe el encuentro con las redes e influencers como un proceso de mayor conciencia. “Empecé a observarme más, a preguntarme por qué hago determinadas cosas, cómo me relaciono con ellas, qué lugar ocupan los demás en mi vida y cómo también el contexto influye en lo que nos pasa”, explica. Muchos de esos contenidos funcionan para ella como disparadores: los investiga y después los lleva a sus propios talleres, sin exceder los límites de sus distintas formaciones.
Elchaej lo vive en su consulta desde donde busca no dar recetas para “vivir bien”, sino invitar a preguntarse. Al respecto, comenta: “El algoritmo premia la emoción, la identificación, la urgencia. Navegar esa lógica sin perder precisión es parte del trabajo”.
El caso de Cortés es distinto ya que los contenidos de más repercusión que tuvo fueron de crianza y de ansiedad. “Noto que mucha gente lo comparte porque es un mensaje que quieren difundir, quieren que su círculo escuche”, analiza y agrega: “Me encanta poder leer distintas opiniones, que se arme debate, construir a partir de ahí me parece fructífero”.
Cortés precisa que de cada 20 personas que la siguen en redes, solo cinco consultan y dos concretan turno. Y que la mayoría de las personas que le escriben, piden información y vuelven a escribir al tiempo “decididas a empezar”.
*Imagen creada mediante IAG con autorización: Maribel Arballo apunta notas de contenido sobre salud mental realizado por profesionales de la salud.
Cuando el scroll se convierte en primer paso
Las redes sociales no son el espacio para hacer terapia. Pero para muchas personas son el primer lugar donde alguien les dice que lo que sienten tiene nombre. Flores Salman marca el límite: “Ver un video en redes no reemplaza una consulta con un profesional. Una cosa es informar y otra es reemplazar esa información”.
Elchaej dice con determinación: “No es posible una vida sin problemas; no es posible que todo sea fácil, pero es posible vivir mejor“. Y Arballo lo resume así: “Las redes pueden hacer que algo despierte, resuene o nos haga preguntarnos qué nos está pasando, y eso puede ser muy valioso”.
*Imagen de banco. Ilustra la importancia de acudir a profesionales de la salud mental ante situaciones de crisis.
Pero, la estudiante de Psicología Social también advierte que, cuando sentimos que hay algo que necesitamos trabajar más profundamente, es importante recurrir a un profesional. Y, como sus colegas, asegura que si bien, una publicación puede “abrir una puerta”, no reemplaza un proceso terapéutico.
Carassai lo sabe por su propia experiencia: “Muchas veces creemos que porque vimos un Reel ya estamos resolviendo el problema. Para mí, las redes pueden ayudarte a reconocer una emoción, mientras que la terapia te ayuda a trabajarla y transformarla. Creo que el límite está ahí”.
*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.
“Sin una cultura de cumplimiento, ninguna ley va a solucionar los problemas de fondo”. Con más de 17 años de trayectoria en los pasillos de los tribunales del fuero laboral, se ha consolidado como una voz de referencia ineludible en la defensa de los derechos de los trabajadores en Argentina.
En un contexto marcado por la implementación de la Reforma Laboral 2026, la cual ha introducido cambios drásticos en el período de prueba y las modalidades de contratación, la Dra. Eugenia Corbella, abogada laboral, analiza y advierte que esta reforma profundiza “la desprotección de la parte más débil de la relación laboral” y somete al mercado a un “estado de profunda incertidumbre jurídica que podría derivar en un aumento de la litigiosidad a largo plazo”.
-¿Está a favor o en contra de la nueva Reforma Laboral aprobada este año?
-No todo es blanco o negro en el derecho. Si me preguntás si era necesaria una modernización de las leyes laborales, la respuesta es un sí rotundo, pero definitivamente no de la forma en que se terminó gestando. Esta normativa es netamente regresiva en cuanto a los derechos del trabajador: observamos una merma significativa en la protección del empleado.
Si bien el argumento oficial es que se busca reducir costos operativos y flexibilizar las condiciones para fomentar el empleo, el resultado real es que el trabajador queda en una posición de absoluta vulnerabilidad frente al empleador, perdiendo garantías que costaron décadas conseguir.
-Se habla mucho de modernizar y de reformar. ¿Es solo una cuestión de palabras?
-No, hay una distinción de fondo. Si reformás laLey laboral, el objetivo primordial debería ser modernizar para que se adapte a los tiempos actuales. La ley anterior fue diseñada bajo el paradigma de un trabajador que permanecía 30 años en un mismo lugar. Ese modelo hoy casi no existe.
El mercado cambia con una velocidad vertiginosa y la modernización es necesaria para contemplar nuevas realidades. Sin embargo, no debe confundirse modernidad con la quita directa de derechos básicos consagrados en nuestra Constitución Nacional.
Créditos: Mat ((i)) – Indymedia Argentina
-¿Cuáles son los cambios más importantes y puntuales que se aprobaron y que más le preocupan?
-Lo podemos dividir en dos ejes: lo cotidiano y lo judicial. En la cotidianidad, lo que más impacto genera es la modificación del período de prueba. Actualmente ya no existe la figura del preaviso obligatorio en este tramo; esto significa que te pueden despedir de un día para el otro sin obligación de abonar indemnización.
También es preocupante lo que sucede con la jornada parcial. Antes, si el empleado superaba las dos terceras partes de la jornada habitual, se le pagaba como jornada completa; hoy el pago es estrictamente proporcional, lo que implica una reducción de la remuneración real y un incentivo al subempleo.
-En cuanto a las vacaciones, la reforma prevé la posibilidad de fraccionarlas mediante acuerdo entre las partes. ¿Cómo afecta esto?
-Es un arma de doble filo. Puede favorecer a quien tiene mucha antigüedad para organizar mejor su descanso. Pero en los trabajadores nuevos, hay que tener cuidado. El empleador puede abusar otorgando días fragmentados que no cumplen con el objetivo biológico del descanso.
La ley dice que se puede negociar, pero el trabajador sigue siendo la parte débil. Ante un desacuerdo, el empleador tiene el poder de decisión y el trabajador suele ceder por miedo a perder su fuente de ingreso en un mercado inestable.
-El Gobierno sostiene que la ley anterior alimentaba la denominada “industria del juicio”. ¿Qué opina de este diagnóstico?
-Yo diría que es más bien una “industria del incumplimiento”. Si un empleador es cumplidor, registra al trabajador desde el primer día y paga lo que establece el convenio, no hay nada que el trabajador pueda reclamar con éxito.
El juicio suele aparecer porque el empleador no cumple con la ley básica. La informalidad en Argentina es producto de las crisis cíclicas, la alta presión fiscal y la falta de controles estatales que empujan al mercado hacia la informalidad o al uso abusivo del monotributo para ahorrar cargas sociales.
-¿Qué sucede con los casos de acoso laboral y accidentes de trabajo en este nuevo esquema?
-Son temas fundamentales. Ante una situación de acoso, el primer paso legal es plantearlo internamente ante Recursos Humanos para dejar constancia. El empleador tiene la obligación legal de preservar la salud de sus dependientes; si no actúa, el empleado puede darse por despedido e iniciar una demanda.
En cuanto a los accidentes, si la relación está registrada, interviene la ART. Pero si el trabajador está en negro, la situación es dramática: para reclamar asistencia tras un accidente, primero debe iniciar un litigio largo para demostrar que la relación laboral existía realmente.
-Muchos se preguntan qué ley rige hoy tras los fallos que suspendieron la reforma. ¿Estamos en un limbo legal?
-Exactamente. Estamos en una situación de extrema incertidumbre jurídica. Actualmente, la reforma está suspendida por un reclamo de la CGT y el caso terminará en la Corte Suprema. Mi consejo es la cautela extrema: no es recomendable tomar decisiones drásticas basándose únicamente en la nueva ley, porque no sabemos si la Corte la validará o la declarará inconstitucional. Personalmente, creo que la Corte terminará diciendo que la reforma rige, pero hasta que eso ocurra, la litigiosidad seguirá siendo enorme debido a este incumplimiento crónico.
-¿Cree que el conflicto laboral en Argentina es un problema de leyes o de cultura?
-Hay mucho trasfondo detrás de la ley. En el primer mundo existe una cultura de respeto a la norma que aquí nos falta desarrollar. El argentino, por las crisis constantes, a veces busca la “ventaja” para sobrevivir y eso incluye incumplir la ley laboral.
Compararnos con sociedades donde se respeta la fila o la limpieza es difícil si no entendemos que nuestro problema es estructural, educativo y, en última instancia, humano. Sin una cultura de cumplimiento, ninguna ley va a solucionar los problemas de fondo.
*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.
En un contexto atravesado por la tecnología, reflexionar sobre los cambios que enfrenta la escuela ante la irrupción de los dispositivos y la inteligencia artificial es fundamental. Carlos Vigo es Doctor en Educación y especialista en Educación Digital; y publicó en 2025 el libro Educación Digital Integral en la Escuela, escrito junto a Lucas Raspall. Allí propone repensar el rol docente, la formación pedagógica y el acompañamiento a las nuevas generaciones en un entorno cada vez más complejo.
A lo largo de la entrevista, plantea la necesidad de una transformación profunda en la manera de entender la educación en la era digital. Lejos de soluciones simplistas, propone un enfoque integral que combine formación, acompañamiento y reflexión crítica para construir un entorno educativo más consciente y adaptado a las demandas del presente.
-¿Cómo evalúa la situación actual de la formación docente en este campo?
-La formación aún presenta debilidades, pero hay avances. En Misiones, por ejemplo, se están desarrollando propuestas de capacitación específicas en educación digital integral. Es fundamental que los docentes cuenten con espacios de formación continua que les permitan actualizarse y responder a los desafíos actuales. La educación no puede permanecer estática en un mundo en constante cambio.
-¿Cuáles son las principales resistencias que observa en los docentes frente a la incorporación de lo digital?
-La resistencia suele estar vinculada a la falta de formación y al temor frente a lo desconocido. Existe un desfasaje evidente, las instituciones responden a modelos del pasado: muchos docentes se formaron en otro contexto y los estudiantes viven en una realidad completamente digitalizada. Esto genera incertidumbre. Sin embargo, la mayoría de los docentes manifiesta interés en aprender y en encontrar estrategias para integrar los dispositivos en sus prácticas.
-¿Por qué crees que “Educación Digital Integral en la Escuela” es relevante para los docentes?
-El libro surge de una preocupación concreta: cómo abordar el uso de los dispositivos digitales en el ámbito educativo. No se trata de demonizarlos ni de ignorarlos, sino de promover un uso seguro, crítico, responsable y creativo. La escuela no puede quedar al margen de esta realidad.
Proponemos herramientas para que los docentes puedan integrar la tecnología de manera pedagógica, entendiendo que prohibir sin educar no genera soluciones sostenibles.
-¿Cuáles son las edades más críticas en relación con el uso de dispositivos? -Es fundamental limitar la exposición a pantallas en la primera infancia, especialmente antes de los tres años. En cuanto al acceso al primer teléfono, lo ideal sería retrasarlo lo máximo posible. Actualmente, en Argentina, muchos niños acceden a dispositivos propios a edades muy tempranas. Esto los expone a riesgos para los cuales no están preparados. El control parental es importante, pero no reemplaza el acompañamiento adulto.
-En relación con los jóvenes, ¿qué impacto tiene el entorno digital en su salud mental? -Estamos ante una situación compleja. La soledad adolescente es cada vez más frecuente, y eso afecta directamente la autoestima y el desarrollo personal. Las redes sociales, los desafíos virales y la exposición constante generan ansiedad y dificultades en las habilidades sociales.
La educación digital integral debe tener un enfoque preventivo, brindando herramientas para que los estudiantes puedan desenvolverse de manera saludable en estos entornos.
-Se suele hablar de los jóvenes como “nativos digitales”. ¿Qué opinión le merece este concepto?
-Es una idea engañosa. El hecho de haber nacido en un entorno digital no implica que los jóvenes tengan las competencias necesarias para usar la tecnología de manera adecuada. Este concepto muchas veces justifica la ausencia de los adultos, lo cual es problemático. Los niños y adolescentes necesitan acompañamiento, orientación y límites claros para poder desarrollarse de forma saludable en el mundo digital.
-¿Qué lugar ocupa la Inteligencia Artificial en este escenario educativo?
-La Inteligencia Artificial (IA) representa una oportunidad. Ya no se la puede pensar únicamente como una herramienta, sino como un agente que interactúa con los usuarios. El desafío está en recuperar el valor de la pregunta. Para obtener buenos resultados, es necesario saber preguntar; lo cual implica comprensión, pensamiento crítico y capacidad de análisis. En ese sentido, la IA puede potenciar los procesos de aprendizaje si se utiliza adecuadamente.
-En algunos países se debate la prohibición de redes sociales para menores. ¿Cuál es su postura?
-Estoy de acuerdo con restringir el acceso de menores a redes sociales, ya que existen evidencias de sus efectos negativos. Sin embargo, no considero adecuado prohibir el uso de dispositivos en el aula.
El problema no es el dispositivo en sí, sino el uso que se le da. La escuela debe asumir un rol activo en la enseñanza del uso responsable de la tecnología, aprovechándola como una herramienta pedagógica.
*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.