El exfuncionario kirchnerista habló sobre el gobierno actual, el populismo, su rol como diputado y la despenalización del aborto, entre otros.
Por Daniela Faingold
Axel Kicillof es diputado por el Frente para la Victoria, fue ministro de economía en la presidencia de Cristina Fernández de Kirchner entre fines de noviembre de 2013 y diciembre de 2015.
-¿Cómo era tu vida antes de ser Ministro?
-Fui profesor universitario. Aunque hice política en la facultad con un grupo de compañeros formamos el TNT, que fue un partido político para las elecciones del Centro de Estudiantes. El rol del ministro de Economía es algo complicado en Argentina.
-¿Pero por ser Argentina?
-Vivimos en un país donde se recuerda a los presidentes pero a veces se recuerda más al ministro de Economía. Es un país que tiene sus particularidades en este tema.
-¿El neoliberalismo y el populismo son antinomias?
-Tienen varios aspectos que son contradictorios. Lo que pasa es que en Argentina el liberalismo siempre fue salvaje, y de esta manera como lo vemos ahora necesita demonizar al populismo como su principal adversario.
-¿Qué opinas del dólar?
-El país está prendido fuego. Estamos en medio de la tormenta Macri. Vivimos un momento muy malo dentro de la economía argentina.
-¿Marcarías aciertos y errores de tu gestión? ¿Algo pendiente?
-Una de las cuestiones refundacionales que ocurrieron en esos 12 años es que se trató de retomar una tradición de industrialización, desarrollo, inclusión social nacional y popular, democrática y peronista. Fue una época en la que parecía imposible y se hizo posible por más inesperado después cuando lo mira en la región se da cuenta que hubo procesos del mismo tipo. Acá se llama Nacional y Popular o peronista.
-¿De dónde viene el concepto de “Nacional y popular”?
-Es el nombre en las banderas históricas del peronismo. Es una corriente histórica que en realidad fue refinada, porque había una posición que era el nacionalismo lo que pasa es que puede ser tanto de izquierda como de derecha por decirlo así, entonces el adicional de popular con un tinte distinto lo que peyorativamente mucha gente lo llame populismo.
-¿Qué reflexión te merece la cuestión de “Los cuadernos”?
-Te puedo decir que es una payasada. También lo es como se está tocando el tema judicialmente. Los cuadernos no existen. Esta causa es cualquier cosa. Convirtieron a los diarios en libros de historia, hay un interés por tapar cosas que están pasando actualmente.
-¿Y la maestra con marcas mafiosas en el vientre?
-Vos ves el clima social y las campañas que están haciendo, mirá el caso de Chocobar. La Ministra de Seguridad te felicita por matar por la espalda a un pibe que robó. Entonces evidentemente es un gobierno autoritario que incita a la violencia. No tengo duda.
EL GOBIERNO KIRCHNERISTA Y EL FEMINISMO
El diputado Axel Kicillof contó que decidió votar a favor de la despenalización de la interrupción del aborto y explicó que desde su gobierno se aprobaron leyes que protegen a las empleadas domésticas además de explicar que también durante su regencia se aprobó la ley de matrimonio igualitario, además de la ley de igualdad de género y recordó que su gobierno fue el que más hizo por las mujeres tanto de clase media como clase baja.
La reja está cerrada y detrás de los barrotes cuelgan fotos amarillentas, recuerdos que parecen hablar más fuerte que cualquier cartel de “cerrado”. Imágenes de una familia sonriente, de veranos en La Costa, de cumpleaños y meriendas compartidas. Una hoja impresa dirigida a “Vecinos Amigos” despide al barrio con gratitud: gracias por las charlas, por la confianza, por los años de compañía. Ese kiosco, que durante décadas fue punto de encuentro en Villa Pueyrredón, ya no está.
Durante años fue imposible caminar por esa esquina sin detenerse. Los chicos pedían golosinas o figuritas, los adolescentes buscaban una gaseosa antes de la plaza, las madres pasaban a último momento por un paquete de yerba, los jubilados encontraban conversación en medio de la rutina. El kiosco “Lo de Mirtha” no solo vendía caramelos: ofrecía un ritual, un espacio donde la vida barrial encontraba su ritmo.
“Yo crecí entrando a este kiosco. Era imposible ir al colegio sin pasar por acá, aunque fuera a saludar”, recuerdaSusana, vecina de la cuadra de Villa Pueyrredón. En su memoria se superponen las imágenes de la dueña detrás del mostrador, los niños con monedas apretadas en la mano, la costumbre de fiar hasta fin de mes. “No era un comercio cualquiera. Acá se sabía tu nombre, se preguntaba por tu familia. Era como entrar a la casa de alguien”, agrega.
Foto del cierre del emblemático kiosco ¨Lo de Mirtha¨ en Villa Pueyrredón, CABA.
El cierre no sorprendió del todo. Desde hace meses las ventas caían y los aumentos golpeaban fuerte. Según datos obtenidos del ARCA y difundidos por la Unión de Kiosqueros de la República Argentina (UKRA)cerraron más de 16.000 kioscos en todo el país en el último año. La inflación, el aumento de los alquileres y la competencia de grandes cadenas fueron un cóctel letal para estos pequeños refugios de barrio.
“Cada semana era remar en dulce de leche”, cuenta Nicolás, hijo de los dueños, quien ayudó en el local desde adolescente y sigue: “Los aumentos eran constantes: de proveedores, de servicios, de todo. La gente venía, pero ya no compraba como antes. Pasó de llevar varias cosas a pedir lo justo y necesario. Así no se podía sostener”.
El vicepresidente de la UKRA, Ernesto Acuña, en conservación con BAE Negocios compartió su preocupación ya que considera que son “un rubro en peligro de extinción”. De acuerdo a lo expresado en febrero de este año, en noviembre de 2024 habían 96.000 kioscos y hoy sólo quedan 59.850 en pie. Es decir, cerraron 36.150 kioscos y se perdieron más de 72.000 puestos de trabajo en los últimos dos años.
La cifra es alarmante: aseguran que cierran entre 50 y 70 kioscos al día en Argentina. “No se vende nada, tengo 27 años de kiosquero en Villa Urquiza y desde el 2001 que no veo nada igual; pese a que el último año de Mauricio Macri también fue muy difícil”, compartió Acuña.
Créditos: Medios Rioja
La escena final fue casi silenciosa. Los últimos días, quienes pasaban se detenían frente a la vidriera de “Lo de Mirtha” y descubrían las fotos pegadas como una galería improvisada: postales familiares que hablaban de la vida detrás del mostrador. Una forma de agradecer y de dejar huella. Porque más allá del negocio, lo que se cerraba era una historia compartida.
Ahora, donde antes había luz encendida hasta tarde, queda el eco de las risas y las conversaciones cortadas por el tintinear de la caja registradora. La calle parece más vacía, aunque el tránsito siga igual. Los vecinos aún se detienen frente a la reja, algunos hacen fotos con el celular, otros suspiran y siguen caminando.
Cuando un kiosco baja la persiana, no desaparecen solo los caramelos y las revistas del domingo. Se apaga una parte del barrio: ese rincón donde las rutinas se volvían encuentro, donde lo cotidiano se transformaba en memoria. Y aunque las fotos queden detrás del vidrio, entre barrotes, lo que se extraña está en la vereda: en la costumbre, en el saludo, en la certeza de que siempre había alguien esperando detrás del mostrador.
*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.
Antes de llegar al Parque Nacional Los Alerces, la brigada de Villa la Angostura de incendio, comunicación y emergencias hizo varias paradas técnicas para buscar compañeros de distintas regiones. El camino al Parque Nacional los Alerces no fue directo así que pasaron por el Bolsón. Mientras la combi avanzaba, entre chiste y chiste el tiempo iba pasando. Sin previo aviso, la imagen cambió y a ambos lados de la ruta el paisaje era otro, un silencio inundó el presente y solo podían ver a su paso la destrucción que había dejado el fuego a su alrededor, árboles quemados y animales muertos. Esa fue una de las imágenes más impactantes que recuerda Brisa Railaf Quiroga, brigadista del ICE del parque Nacional los Arrayanes. Madre de tres nenas y con 29 años, ella y sus compañeros entendieron todo. Lo que hasta ese momento sólo habían visto en fotos, ya lo tenían delante de sus ojos.
Para ellos, sin embargo, el fuego no es una sorpresa. “Sabemos que en verano va a haber focos”, cuenta Brisa. La preparación es parte del trabajo cotidiano: revisar equipos, controlar la ropa, tener siempre listo un bolso porque el llamado puede llegar en cualquier momento. El pino, aparte de ser una especie no nativa, tiene tanta resina que explota. “Con una chispa, alcanza para que prenda como un fuego artificial”, explica Brisa.
Entre el año 2024 y 2026, la evolución de los incendios en Chubut muestra un pasaje claro: pasó de un evento grave pero contenido a una crisis ambiental de gran escala. En 2024, el incendio en el Parque Nacional Los Alerces afectó aproximadamente 5.971 hectáreas de bosque nativo. Se trató de un único foco principal confirmado como intencional que, gracias a una intervención relativamente rápida, no llegó a expandirse a nivel regional.
El escenario cambió en cuestión de meses. El 9 de diciembre del 2025 cayó un rayo en el Parque Nacional los Alerces, y para enero de ese mismo año, 270 hectáreas se habían perdido. Los incendios se mantuvieron activos durante casi cuatro meses y como consecuencia, 42.300 hectáreas se vieron afectadas.
En apenas dos años la superficie afectada se multiplicó, lo que dejó en claro que no fue un incendio puntual, sino una crisis estructural. A esta expansión contribuyeron múltiples factores combinados: el origen humano ya sea intencional o por negligencia, más las altas temperaturas y una de las sequías más fuertes de los últimos 30 años.
El impacto ambiental es profundo. En el Parque Nacional Los Alerces se perdieron miles de hectáreas de bosque andino-patagónico, incluyendo especies como el alerce, el ciprés de la cordillera y el coihue. Se trata de ecosistemas de crecimiento extremadamente lento: su recuperación puede demandar entre 100 y 300 años, y en el caso del alerce, incluso siglos o milenios. La fauna también se vio afectada: especies como el huemul, el pudú, aves y pequeños mamíferos sufrieron tanto la acción directa del fuego como la destrucción de su hábitat, lo que implica muerte, desplazamiento forzado y pérdida de condiciones básicas para su supervivencia.
A esto se suma el impacto sobre el suelo y el agua. La pérdida de cobertura vegetal provoca erosión, y aumenta el riesgo de aludes e inundaciones. Además, las cenizas que llegan a ríos y lagos deterioran la calidad del agua. En las zonas quemadas, el suelo puede tardar años en estabilizarse, profundizando la degradación del ecosistema.
En este escenario crítico la provincia necesitó ayuda de otras brigadas contra incendio, entre ellas la del Parque Nacional los Arrayanes. Antes de llegar a El Parque Nacional Los Alerces ubicado en la provincia de Chubut, en la Patagonia argentina, cerca de las localidades de Esquel y Trevelin, la brigada de Villa la Angostura de incendio, comunicación y emergencias hizo varias paradas técnicas para buscar compañeros de distintas regiones. El camino al Parque Nacional los Alerces no fue directo así que pasaron por el Bolsón, localidad argentina situada en la provincia de Río Negro, en el norte de la Patagonia.
Había días en los que el fuego parecía controlado, y al día siguiente cambiaba la dirección del viento y todo comenzaba otra vez, recuerda Brisa.
Foto: Johana Cuello | Parque Nacional Alerces
Brigadistas de todo el país llegaron para combatir el fuego: Córdoba, San Juan, Chubut, Localidad de Traful, Formosa, Jujuy, Misiones, La Pampa. La escena muestra un esfuerzo colectivo, pero para Brisa también deja ver otra realidad: “Somos tres brigadistas en el Parque Nacional Arrayanes”.
La escala del incendio puede traducirse en una imagen concreta: una hectárea equivale aproximadamente a una cancha de fútbol, por lo que el fuego arrasó una superficie similar a más de 42.000 canchas. La mayor parte del área afectada corresponde a bosque nativo, con impacto directo sobre los hábitats de fauna silvestre.
Los focos no eran aislados. Al incendio de Los Alerces se sumaban otros activos en la región: Cholila, Epuyén, El Hoyo. El humo avanzaba desde distintos frentes y, en algunos momentos, los brigadistas quedaron prácticamente rodeados.
Brisa Railaf Quiroga
“No es convencional para lo que estamos acostumbrados a vivir aquí”, explicó Ariel Rodríguez -encargado del operativo contra la extinción del fuego- quién detalló que, aunque el incendio fue originado por la caída de un rayo, su desarrollo estuvo condicionado por factores extremos: “La sequía más intensa de los últimos 30 años”.
En ese contexto, la estrategia fue clara: “Primero la vida de las personas, segundo la infraestructura y después la vegetación”, enfatizó. Esto implicó distribuir al personal en distintos frentes, muchas veces en condiciones extremas.
El incendio forestal del Parque Nacional se caracterizó por su velocidad de propagación y su comportamiento impredecible. Según Rodríguez, lo excepcional de este incendio fue la cantidad de frentes que tuvieron que enfrentar a la misma vez.
Para Railaf, el primer día de trabajo fue relativamente tranquilo: despliegue de mangueras, apertura de caminos, evaluación del terreno. Pero al día siguiente el fuego resurgió con fuerza, el viento cambió su dirección y generó bolas de fuego que arrasaron con las líneas de manguera instaladas el día anterior.
Foto: Johana Cuello | Centinela | 1.800mts de línea trazadas.
Según Rodríguez, el incendio de Puerto Café -un sector específico dentro del Parque Nacional Los Alerces, una zona remota y boscosa en la región del Brazo Sur del Lago Menéndez, cerca de Villa Lago Rivadavia y Laguna Villarino- sería declarado extinguido el próximo lunes.
Este incendio dejó una marca concreta en el territorio: 16.900 hectáreas quemadas dentro del Parque Nacional. Sin embargo, la dimensión del evento se amplía al salir de los límites del área protegida, al avanzar y unirse con otros focos activos, como el de Puerto Patriada.
A ese escenario se suma el incendio de La Tapera, con 50 hectáreas afectadas, lo que eleva el total a 42.300 hectáreas, equivalentes a dos ciudades de Buenos Aires.
De ese número, alrededor de 16.950 hectáreas corresponden específicamente al Parque Nacional los Alerces.
Foto: Johana Cuello | Parque Nacional Alerces- Enero 2026.
Hasta el momento, no hay cifras oficiales sobre la cantidad de animales muertos ni sobre pérdidas materiales específicas dentro del área protegida. Sin embargo, por la extensión del área afectada, se trata de uno de los incendios más significativos de la temporada en la zona.
Ariel Rodríguez asocia este tipo de incendios al cambio climático: “En los últimos años estamos teniendo mayor recurrencia de tormentas eléctricas”, afirmó, y advirtió que este tipo de eventos ya se repitieron en distintos parques de la Patagonia, como Parque Nacional Lanín y Parque Nacional Nahuel Huapi.
Como Brisa, brigadista del Parque Nacional Arrayanes, Mauro Piñeiro ofreció su testimonio desde su lugar de Guardaparques. Hoy se desempeña en el Parque Nacional Nahuel Huapi, en el sector noroeste. Con más de 14 años de experiencia en el cargo, inició su trayectoria como brigadista de incendios en la misma región, una formación que aún hoy forma parte de su labor.
Entre 2016 y 2020 estuvo destinado en el Parque Nacional Los Alerces, una seccional aislada a varios kilómetros de los centros urbanos. Allí vivió durante muchos años junto a su pareja, y juntos vieron nacer a su hijo en este lugar. En 2020 fue trasladado al Parque Nacional Arrayanes, en Villa la Angostura.
Los incendios recientes en Los Alerces le impactaron de manera personal: “Siempre teníamos la ilusión de volver con Bruno, nuestro hijo, a mostrarle el lugar dónde había nacido, lamentablemente hoy por hoy ya no lo va a poder conocer de la misma forma. Eso es algo que la gente no entiende, cuando un lugar se quema es muy difícil recuperarlo”. Y agregó: “Hay que entender que un bosque como el que tenemos en Villa La Angostura se creó hace miles de años, con un ambiente distinto, con una atmósfera distinta que hoy no tenemos. Si llega a haber un incendio forestal muy grande como el de Alerces es muy difícil que se vuelva a recuperar y tardaría muchísimos años: ni mis nietos llegarían a verlo”.
Para extinguir el fuego aparte de la tareas de los brigadistas se utilizaron helicópteros con helibalde, que son baldes plegables suspendidos de un cable, diseñado para transportar y descargar agua en incendios forestales. Brisa Railaf señala que, aunque el uso de helicópteros con Helibalde es clave en estos operativos, no está exento de problemas: el agua cae con tanta fuerza que, además de apagar, también desplaza el fuego. “Troncos encendidos, tierra y brasas se mueven y generan focos secundarios. Fue un incendio particular, parecía tener vida propia”.
Foto: Johana Cuello | Parque Nacional Alerces- Enero 2026
Cuando se va el fuego
En el caso de este incendio en particular, Rodríguez aclara que dentro del parque no se afectó la infraestructura, salvo alambrados, postes, varillas, pero sí se perdieron muchas hectáreas de pastoreo para el ganado de los pobladores. A su vez se perdió la temporada para prestadores de servicios turísticos y en total 16.950 mil hectáreas en áreas protegidas dentro del parque.
“En este momento estamos en una etapa de reforestación y recolección de semillas para preservar el banco genético y en la asistencia a la fauna afectada. Se está trabajando en la conservación de especies, por ejemplo con forraje para huemules y se está llevando adelante una tarea de monitoreo permanente para ver si está dando resultado”, explicó.
“Otro de los ejes, es la seguridad, son las tareas para minimizar riesgos: remoción de árboles inestables, señalización de senderos y control de zonas con peligro de derrumbe, el riesgo nunca es cero, pero tratamos de minimizarlo”, afirmó.
El interventor del Parque Nacional Alerces concluyó: “El incendio dejó muchos aprendizajes: en escenarios de esta magnitud, si el fuego no se controla rápidamente lo más probable es que escale hacia este tipo de dimensiones”.
Foto: Johana Cuello | Parque Nacional Los Alerces- Abril 2026
Florencia se acomoda el pelo y respira hondo, juntando coraje. Levanta el celular con la cámara de selfie encendida, se mira atenta una última vez y presiona el círculo rojo para grabar. “Hola, mi nombre es María Florencia. Tengo 29 años…”, dice.
Ya perdió la cuenta de cuántos intentos de filmar un video de presentación para un posible trabajo lleva, hablar a cámara nunca le resultó particularmente sencillo. Hace unos pocos años hubiera bastado con ponerse una remera linda, acercarse a un kiosco a hacer varias copias de su currículum vitae (CV) y recorrer comercios para repartirlos. Pero el proceso de buscar empleo evolucionó casi tan vertiginosamente como la tecnología, y quienes deseen insertarse en el mercado laboral deben adaptarse también.
La digitalización en casi todos los aspectos de nuestras vidas tiene una influencia particularmente notoria en ámbitos laborales. Y es incluso crucial ya que desde el momento de buscar un empleo, los candidatos se ven obligados a contar con determinadas habilidades y desarrollar estrategias de autopromoción, similares a las de las redes sociales o los perfiles de las apps para buscar pareja. “Buscar laburo es como estar en Tinder”, asegura en una de sus publicaciones de Instagram Hernán Gómez, cofundador de la consultora boutique Trabaja mejor e influencer de la búsqueda de empleo.
La creación de unperfil digital acorde a la imagen de un buen candidato es tan importante como las habilidades específicas requeridas según el empleo que se pretenda conseguir. Segúnel estudio “Reclutamiento y postulación digital 2025” de la plataforma de empleos Bumeran reveló que el 85% de los especialistas en Recursos Humanos usa plataformas online para buscar talento. El 100% de los especialistas también coinciden en que es muy importante que los postulantes tengan sus currículums y sus perfiles actualizados en plataformas digitales. Pero, ¿qué piensan los que están del otro lado?
“Hace algunos años, cerca de 2018 o 2019, imprimía muchos CV. Los llevaba al centro, dejaba en varios locales y así conseguía entrevistas presenciales”, cuenta Florencia y sigue: “Pero todo cambió rápido. Ahora hay muchas plataformas: Empleo Cerca, LinkedIn, Bumeran, Indeed”. Muchos requisitos, muchos formularios para llenar, presentarse con videos y después la entrevista que puede ser presencial o por Zoom.
La experiencia de Florencia no es aislada. La transformación del proceso de búsqueda laboral también influye en quienes seleccionan personal. Así lo explica Manuela C., licenciada en Recursos Humanos de la Universidad de Belgrano:“La capacitación no es algo que solo deben hacer quienes están buscando empleo. Es importante que también los reclutadores y las empresas conozcan y cuenten con herramientas que vuelvan más ágil el proceso de selección”.
Una de esas herramientas, poco visibles para quienes buscan empleo pero cada vez más difundidas en medianas y grandes empresas, son los ATS (Applicant Tracking Systems). Estos softwares se encargan de filtrar y clasificar postulaciones sin necesidad del ojo humano detectando palabras clave, formatos compatibles y coincidencias con el perfil requerido. El desconocimiento de este tipo de filtros, utilizados sobre todo en búsquedas que reciben cientos de postulaciones, puede hacer que un currículum quede descartado incluso antes de llegar a un reclutador.
En los cursos de orientación laboral que Manuela dicta en distintos ámbitos, uno de los ejes trabajados es cómo optimizar un CV para sortear estos filtros. La reclutadora recomienda, fundamentalmente, usar un diseño “simple, sin tablas complejas”; incluir palabras clave del anuncio; evitar imágenes o elementos que “el sistema no pueda leer” y guardar el archivo en formato PDF.
Si bien todavía no hay datos recabados en Argentina se estima que para el 2025 y, a nivel global, entre el 75% y el 80% de las grandes empresas los utilizan de alguna manera de acuerdo al libro “Lasperspectivas mundiales de las ATS (2027-2032)” del Profesor Philip M. Parker.
Florencia, conforme con el resultado, carga un video en un formulario y escribe su dirección de correo electrónico. Al presionar el botón de “enviar”, algún tipo de error en el navegador de su celular hace que el cuestionario se reinicie y deba comenzar de nuevo. Explica que es la segunda vez que le sucede, que quizás tiene que ver con el formato del archivo de video y que después volverá a intentar desde su computadora.
Cuenta tanto con los medios como con la capacidad de identificar y resolver los inconvenientes que pudieran surgir a la hora de enviar su aplicación pero, ¿es así en todos los casos?
Esta vertiginosa modernización en la era de los ATS, las múltiples plataformas, los videos de presentación y las entrevistas virtuales también expone y acentúa problemáticas que no son nuevas pero sí notables.
Según un informe del Centro de Estudios de Telecomunicaciones de América Latina (cet.la) presentado en el Mobile World Congress 2025, casi 10 millones de argentinos carece de las habilidades digitales necesarias para utilizar internet de manera eficiente. Pero la brecha digital no se limita solo a estas habilidades: si bien casi el 90% de los hogares tiene acceso internet, solo una cifra cercana al 40% lo hace a través de una computadora, de acuerdo con el informe “Acceso y uso de tecnologías de la información y la comunicación” realizado en el cuarto trimestre de 2024 por el INDEC.
La dependencia exclusiva del celular, dispositivos de baja gama y conexiones inestables, sumados a la ya mencionada falta de habilidades, funcionan como barreras que afectan más a quienes menos recursos tienen. Manuela señala que en sus talleres enseña a las personas tanto a armar correctamente su CV como a poder plasmarlo en plataformas de búsqueda laboral como LinkedIn. Y en ellos descubre que muchas veces hay quienes quedan afuera “no por falta de experiencia y formación”, sino porque “no logran construir un perfil digital o completar una inscripción“.
La computadora se enciende y el video de presentación vuelve a ser chequeado y resubido. Esta vez, el formulario avanza sin problemas. Florencia suspira aliviada al ver el mensaje de confirmación: “Se ha registrado tu respuesta”. Anuncia que ahora solo resta esperar. Un mail, quizás un mensaje de Whatsapp o un llamado telefónico que sirvan como puente a la ansiada entrevista presencial.
“Se torna estresante que te pidan formularios, videos… Antes era más sencillo. No sé si había más o menos trabajo, pero siento que hoy es difícil y está reducido”, explica. Al mismo tiempo, ella comparte que en redes sociales ve que todo el tiempo hay personas buscando trabajo, preguntando si “alguien sabe de algo”. Y agrega: “Aunque entiendo también que no todos consideraron el cambio digital, no se adaptaron a la tecnología. No saben que hay plataformas de empleo, y otras maneras de reinsertarse en el mundo laboral”.
Mientras cierra la ventana del navegador se estira en la silla. “Veremos si esta vez sí”, murmura. La notificación que espera puede llegar hoy, mañana o no llegar nunca pero, al menos por hoy, siente que hizo lo que tenía que hacer. Y afortunadamente, ella sí pudo.
*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.