A raíz de la encuesta realizada por ETER en Capital Federal y Gran Buenos Aires, se puede afirmar que la mayoría de las personas futboleras sigue a su club y está suscrita al pack fútbol. Sin embargo, ¿va con frecuencia a la cancha? ¿Hay una relación directa entre el pago del adicional y la asistencia a los estadios?
Por Christian Barbagallo, Juan Ignacio Berdón, Julian Clingo y Franco Rossi
Dentro
de los hinchas que pagan por ver fútbol, hay mucha variedad: Argentinos
Juniors, Racing, Independiente, Vélez y Almagro son algunos de los muchos
equipos que forman parte de la lista. Boca y River, con el 58% del total,
concentran a la mayoría. Racing, San Lorenzo e Independiente se llevan su buena
porción. Esa variedad también aplica para quienes deciden pagar el paquete de
fútbol, que fueron más de la mitad de los encuestados que siguen a sus clubes.
De
esas personas adheridas al pack, 35% señaló que va a la cancha por lo menos una
o más veces por mes. Otro 19% también indicó que asiste, pero con menos
frecuencia. En suma, más de la mitad de los hinchas, más allá del cuadro, dice
presente con cierta regularidad en el espectáculo del fútbol.
Por
otro lado, el número de personas que elige seguir a su equipo pero no pagar el
pack y ver los partidos en otra plataforma asciende a 40% del total de quienes
siguen a su club. Este número podría explicarse con la realidad socioeconómica
del país y el porcentaje de aumento que ha tenido el servicio. Dentro de ese
grupo, solo un 20% va a la cancha a ver a su equipo una o más veces por mes.
En conclusión, se
entiende que pagar por ver fútbol no tiene una relación directa con cuántas
veces las personas asisten a los estadios, sino que lo que condiciona esto es
la situación económica de cada hincha, que, si no puede acceder al abono del
pack, quizás tampoco pueda asociarse o pagar una entrada dos veces por mes
La cancha estalla en aplausos tras una atajada. A metros, en el banco, otro arquero espera. Mira, pero no ingresa. La escena se repite. Años de preparación y formación para quedarse a un paso de Primera.
Hace ocho años que el Club Atlético Unión de Santa Fe no tiene un arquero en Primera División surgido de las inferiores. El último fue Marcos Peano, quien debutó en 2018. Desde entonces, se incorporan arqueros provenientes de otros clubes; mientras los juveniles ven pasar su oportunidad. Se forman, entrenan con el plantel profesional, esperan su momento y, por falta de oportunidades, se van a buscar minutos en otras instituciones. “Históricamente, pocos arqueros que hayan surgido del club debutan en Primera División”, reconoce Rodrigo Llinás, el entrenador de arqueros de Unión. ¿Por qué no llegan?
La formación de arqueros en Unión es un proceso integral. Comienza desde la captación del niño hasta lograr su total desarrollo para que integre el staff Primera. Se integran aspectos físicos, tácticos, psicológicos, técnicos y nutricionales, en virtud del crecimiento del jugador. Diego González, ex arquero suplente, es un caso de eso: “Arranqué en un club humilde de Chaco donde no teníamos entrenador específico. Cuando llegué a Unión, no sabía nada del trabajo del puesto. Rodrigo y el resto de los entrenadores me ayudaron a formarme y desarrollarme”.
Desde chicos les enseñan la base del juego de un arquero. Trabajan una hora con el especialista del club, quien les pule los aspectos técnicos para no cometer errores de más grandes. Luego continúan con el entrenador de su categoría. Además de trabajar cuestiones deportivas, se enfocan en un aspecto central: el psicológico.
Diego González entrenando para la Selección Argentina. Créditos: AFA
“Fundamentalmente lo que esperamos en un arquero es que pueda manifestar sus capacidades sin condicionamientos”, explica Llinás. Se refiere a cualquier situación externa que pueda afectar el rendimiento durante el partido: el estadio, el rival, el público, el contexto o la presión misma de rendir al 100. Lo que buscan es que puedan plasmar en cancha todo lo trabajado, sin cometer errores generados por cuestiones externas propias de un partido.
Sin embargo, esta formación no se traduce en oportunidades reales en Primera División. En un puesto donde la confianza es clave y donde los errores se pagan caro, el club se inclina por arqueros que ya hayan tenido experiencia en la máxima categoría. Unión ha priorizado en los últimos años el recorrido y la seguridad, por sobre el desarrollo interno. Samuel Velázquez, ex arquero suplente, lo confirma: “Apuestan más a la jerarquía como prioridad, y después venimos nosotros en segunda opción. No sé si es que no les quieren dar la oportunidad a los chicos, pero sí tienen esa prioridad”.
Peano fue el último que ocupó el arco, pero no logró consolidarse. “Cuando yo estaba en Unión era muy difícil poder hacerte un lugar en Primera y poder jugar”, recuerda. Tuvo un debut inesperado: entró desde al banco en un clásico contra Colón tras la lesión del arquero titular. Respondió con un buen rendimiento y logró mantenerse en el arco, pero después de dos o tres encuentros dejó de ser tenido en cuenta. “En una jugada podés tirar a la basura todo lo bien que hiciste en el partido. Eso me pasó a mí”, explica.
Tras un error en su última actuación, el técnico decidió sacarlo del equipo. “Fue muy duro. Todo el trabajo que había hecho desde inferiores sentí que fue tirado a la basura”, lamenta. Para él, el problema no es solo el rendimiento, también señala la falta de respaldo. Peano considera que si un club decide apostar por un arquero juvenil, debe sostenerlo más allá de “uno o dos errores que pueden aparecer”, porque las equivocaciones “llegan para todos, tanto para los grandes como para los jóvenes”. Sin apoyo y sin lugar, decidió salir en búsqueda de rodaje en otros clubes.
Marcos Peano en su debut con Unión de Santa Fe. Créditos: Fernando Crespi
Los recorridos de Velázquez y González muestran otra cara del proceso. Ambos se formaron en el club, integraron el plantel profesional desde jóvenes y ocuparon un lugar en el banco de suplentes. Estuvieron cerca, pero el debut nunca llegó.
A pesar de sentirse preparados para dar el salto, la oportunidad quedó condicionada por la presencia de arqueros de mayor experiencia. “Es difícil debutar en un club donde hiciste las inferiores porque hoy la mayoría piden que tanto el primer arquero como el segundo tengan experiencias previas”, explica González, quien estuvo 14 partidos en el banco sin poder ingresar.
Un caso similar vivió Velázquez: la presencia de arqueros de mayor trayectoria y la pelea interna por el puesto, no permitieron su debut. “Yo estaba a mi 100% pero en ese momento competía con Santiago Mele, de gran recorrido y calidad”, comenta.
Ante este escenario, ellos como tantos otros arqueros formados en Unión salieron del club en busca de minutos. González se fue para evitar quedarse estancado. Velázquez también optó por irse e iniciar su carrera profesional en otra institución. Aparece entonces una constante: los arqueros deben irse a otros clubes y otras categorías para construir una oportunidad que nunca llegó en el club que los formó.
El puesto es exigente; pero los jugadores marcan que el problema es otro: la falta de oportunidades y de respaldo. En ese contexto se reduce el margen para los juveniles y el salto a Primera no se concreta.
No son casos aislados, es algo que se repite: el arco queda lejos para los formados en inferiores. La falta de arqueros surgidos del club en la Primera División no responde a un único factor, sino a una combinación de ellos: la exigencia del puesto, la priorización de la experiencia, y la falta de continuidad y oportunidades para los más jóvenes.
Lo que hoy ocupa un lugar en una librería nació, en realidad, a las dos de la mañana, a partir de largas charlas en Radio La Red. Todo comenzó en el programa El Alargue de Fin de Semana, en la sección “El Cafecito con Colegas”, a cargo de Leo Gentili. Ahí realizó entrevistas con algunas de las voces más importantes del relato nacional, como Víctor Hugo Morales, Walter Saavedra, Osvaldo Wehbe, Alejandro Fantino, Walter Nelson, Atilio Costa Febre, Miguel Simón y Rodolfo De Paoli.
Años después, aquellos testimonios encontraron una nueva vida en papel. Así, Leo sacó su primer libro “El relato de los relatores” (Editorial Sudestada). La presentación ante los estudiantes de Eter giró alrededor de eso, también dejó reflexiones sobre la vocación, la formación y el trabajo periodístico.
“Mi oficio es otro. Yo soy relator de fútbol”, aclaró apenas comenzó el encuentro.
El corazón del proyecto estuvo lejos de responder a una planificación previa: “Fue absolutamente casual. No es que yo me propuse escribirlo. Me tomé un taxi y el chofer me dijo que estaría bueno que esas charlas quedaran reflejadas en un libro. La idea me quedó dando vueltas en la cabeza y después se concretó”.
Para Gentili, esa experiencia encierra una enseñanza fundamental para cualquier periodista. “Uno, ante todo, tiene que ser curioso y receptivo”, afirmó.
A diferencia de una obra escrita desde cero, el desafío consistió en trasladar al papel entrevistas que originalmente habían sido pensadas para la radio. Por eso, una de sus principales preocupaciones fue conservar la esencia de cada conversación.
“La esencia del libro es respetar el testimonio de los invitados. Habitualmente uno escucha a los relatores, pero no conoce mucho más allá de lo que relatan. Acá cuentan cómo nació la vocación, por qué eligieron este camino y cómo fue el recorrido para llegar”, señaló.
Uno de los capítulos que más significado tiene para Gentili es el dedicado a Víctor Hugo Morales, una de las voces que marcaron su formación como relator: “Cuando era chico y jugaba a la pelota con mis amigos, ellos querían ser Maradona. Yo soñaba con gritar los goles como Víctor Hugo”.
—¿Qué buscás transmitirle al lector?
—Lo que busco es que quienes lo lean lo disfruten como lo disfruté yo. Y si son periodistas, mucho más, porque seguramente van a encontrar situaciones, historias y momentos que tienen que ver con la búsqueda de cada uno de nosotros.
—¿Qué aprendizaje te dejó escribir este libro?
—Lo importante es siempre estar abiertos a aprender. No creer que nos las sabemos todas. Nosotros, aunque tengamos muchos años en esto, seguimos aprendiendo.
“El relato de los relatores” reúne recuerdos, experiencias personales y testimonios capaces de emocionar a cualquier lector, sea un apasionado del fútbol o no. Son historias que demuestran que toda gran vocación comienza con un sueño.
En un partido trabado Corea del Sur se llevó la victoria ante República Checa tras remontar el 1-0 del equipo europeo en el segundo tiempo y logró sumar sus primeros 3 puntos en este mundial, mientras que los checos se llevaron un amargo debut tras regresar a la competición después de 20 años.
Desde el comienzo del partido el equipo asiático demostró mucha personalidad para ir al ataque y dominó los primeros 20 minutos, pero poco a poco los checos fueron ganando protagonismo y lograron llegar a lanzar algunos centros peligrosos al área que no pasaron a mayores. A pesar de bajar el nivel a comparación con el comienzo del partido, Corea logró concretar dos intentos al arco por parte de Heung-Min Son y también algunos remates sin tan peligro, aunque fueron bien contenidos por el arquero Matej Kovar.
En el segundo tiempo el encuentro se destrabó. Mientras Corea seguía dominando, llegó -para sorpresa de todos- el gol de República Checa. Vladimir Coufal sacó de lateral directo al área y apareció Ladislav Krejci para abrir el marcador de cabeza. Después del golpe, los asiáticos no decayeron y lograron empatar 8 minutos más tarde con una jugada en la que Hwang In-beom enganchó para eludir al arquero y a Hranac para definir al segundo palo y anotar el empate.
Después de un gol anulado a Tomas Soucek, los surcoreanos lograron sacar la ventaja. El goleador del equipo asiático tiró un centro y Oh Hyeon-gyu remató para convertir el 2-1 con el que finalmente terminó el partido. Así, Corea del Sur, sin hacer tanto ruido, pero con un buen planteo y rendimiento de sus jugadores, comenzó de la mejor manera el torneo y tienen a México en la mira. Mientras tanto, los europeos regresan tras su participación en 2006 de la peor manera posible y necesitan cambiar la actitud para llevar mejor sus próximos partidos para lograr pasar la fase de grupos. Los espera la débil Sudáfrica.