Bernardo Stamateas: “La manipulación es la intencionalidad de engaño”
Bajo los efectos del éxito de la serie “Bebé Reno” que expone una relación tóxica entre dos personas y las consecuencias de ese vínculo abusivo, el psicólogo especializado habla sobre cómo podemos reconocer a un manipulador y fortalecer la estima para evitar ser manipulados.
Bajo los efectos del éxito de la serie “Bebé Reno” que expone una relación tóxica entre dos personas y las consecuencias de ese vínculo abusivo, el psicólogo especializado habla sobre cómo podemos reconocer a un manipulador y fortalecer la estima para evitar ser manipulados.
Sus libros Gente Tóxica, Nudos Mentales, Liderazgo Exitoso, Emociones Nutritivas, entre otros, lo han convertido en un referente en el campo del liderazgo y la superación personal.
Su último libro Pensamientos Nutritivos es best seller y se enfoca en todas aquellas acciones y pensamientos que no nos permiten, a pesar de los esfuerzos, avanzar hacia una vida plena y satisfactoria.
Bernardo Stamateas es un psicólogo argentino y tiene un doctorado en Psicología, aunque también es Sexólogo Clínico, licenciado en Teología, y tiene posgrados en Educación Sexual y Terapia Familiar.
Además es conferencista, uno de los representantes del Ministerio de la Presencia de Dios y tiene más de 40 libros de autoayuda. En sus redes sociales, como son su canal de YouTube y su cuenta de Instagram, comparte sus reflexiones sobre las emociones y cómo afectan en la vida de las personas, y habla del crecimiento personal.
-¿Qué es la manipulación?
-La manipulación es la intencionalidad de engaño. La persona manipuladora tiene por objetivo quitar algo del otro, sin que éste se dé cuenta. Para ello, estudia cuáles son las vulnerabilidades de ese otro.
Por ejemplo, supongamos que una persona se siente sola y busca compañía, entonces, el manipulador lo que hace es dar su presencia. Mientras puede quitarle el dinero, manipularla sexualmente, entre otras. La técnica de la manipulación es dar A para quitar B.
-¿Cómo podemos reconocer a una persona manipuladora?
-La manipulación es un rasgo psicopático. Ese rasgo psicopático lo puede tener el psicópata o el neurótico. La persona manipuladora construye la manipulación en base a la mentira, que básicamente es el rompimiento de la confianza. Manipula a través de la seducción, la culpa o el temor.
Por lo general, utiliza la seducción para acercarse y generar un vínculo de confianza. Por ejemplo, cuando conoce a alguien le da mucha atención en poco tiempo para ganar su confianza y luego manipularla.
-¿Cuáles son las señales y/o alertas para evitar ser manipulados?
-Las señales para estar alertas, básicamente, es conocer nuestras vulnerabilidades y satisfacerlas. Todo aquello que necesitamos, nosotros tenemos que satisfacerlo. No esperar que otro me dé lo que necesito, o llene ese vacío.
Por ejemplo, si una persona sale con alguien porque necesita amistad, amor, cariño, validación, entre otras necesidades de valoración, es probable que un manipulador lo seduzca por esa área de vulnerabilidad.
-¿Qué puedo hacer frente a un manipulador?
-Nada, la verdad… Hay que cortar el contacto. Tener contacto cero o explicitar la manipulación.
-¿Cómo podemos fortalecer la estima después de la manipulación? -Primero: es muy importante entender el área de vulnerabilidad, qué carencia el otro estaba supliendo. Lo segundo es reflexionar por qué idealizamos a los demás, teniendo en cuenta que idealizamos en el otro lo que sentimos que no tenemos. Reconociendo nuestras fortalezas y debilidades podemos fortalecer nuestra estima.
*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.
“No hay propuestas concretas, no hay protocolos de mejora, no hay capacitaciones ni interés genuino y propositivo de parte de las empresas”. Paula “Poli” Sabatés actualmente ocupa el cargo de Secretaria de Asuntos Profesionales del Sindicato de Prensa de Buenos Aires (SIPreBA) y de Banfield. Es licenciada en Comunicación Social, graduada de la universidad pública. Además, trabaja como periodista en Página 12, Seviene.Ar, El hecho maldito y comunidad Lomas Stream.
Al respecto de la sanción de la reforma laboral a principios de este año, conservamos sobre periodismo, trabajo y sindicalismo en Argentina.
-A partir de la Ley de Modernización laboral aprobada por el Congreso, el pasado 7 de febrero, hubieron cambios para muchos trabajadores, entre ellos, los de prensa. ¿De qué tratan esos cambios?
-No sé si hablar en pasado o en presente porque todavía hay una discusión judicial pero, en general, flexibilizó las condiciones laborales de toda la clase y debilita el poder de negociación del trabajo frente al capital. Eso engloba a todos los laburantes. Hay una dimensión más colectiva en la que están afectados los derechos de todos los trabajadores y ahí entran los laburantes de prensa.
-¿Hay alguna modernización que beneficie a los y las trabajadoras?
-No, nosotros nos reunimos con un montón de legisladores, las cámaras empresarias de nuestra actividad hicieron lo propio y solo repetían modernización como eslogan. La verdad es que no hay propuestas de ellos de cómo mejorar o modernizar; es algo puramente discursivo. No hay propuestas concretas, no hay protocolos de mejora, no hay capacitaciones ni interés genuino y propositivo de parte de las empresas.
En cambio, de los sectores obreros, sí. Todos los sindicatos de prensa del país, no solo el SIPreBA. Todos tienen propuestas concretas sobre cómo deberían ser las relaciones laborales en el nuevo mundo del trabajo; sobre todo en una industria como la de prensa que es absolutamente dinámica, con actualizaciones tecnológicas permanentes.
Nuestros convenios colectivos de trabajo tienen décadas de sancionados, y lo hicieron cuando no había internet. Hoy es totalmente imposible pensar el periodismo por fuera de internet, incluso por fuera de la Inteligencia Artificial.
Nosotros tenemos muchas propuestas, ganas y voluntad de discutir la modernización laboral, pero solamente buscan un piso de derechos y es muy preocupante.
Lo que queda en la opinión pública es que los periodistas tienen privilegios, pero eso corresponde solo a la casta periodística; en realidad hay una afectación directa a la libertad de expresión y eso estuvo muy poco presente en el debate.
Fue muy difícil que el cuerpo de diputados y senadores lo entendiera; incluso los que votaron en contra de la derogación. Se asocia más con nuestros propios derechos laborales y eso es un error político y de concepción.
-¿Qué cambios hay en relación a la libertad de expresión y opinión del periodista?
-Hay un ataque a esas dos dimensiones que combinadas son muy graves, ya que plantea un escenario en el que nuestra actividad, históricamente precarizada y desprotegida, va a estar peor. Todavía no hay afectación directa, pero habrá y muy potentemente; lo que más les interesaba es un artículo del estatuto específico que es el de la indemnización especial.
En concreto, porque en prensa, como es una actividad muy pública, puede haber muchos despidos para censurar. El estatuto históricamente puso una indemnización alta para que las empresas no puedan hacerlo tan fácilmente por cómo opinen o lo que informen, era una manera de resguardar no solo la fuente de trabajo, sino también la libertad de expresión y evitar la censura.
Si no la protegés, nos vivirían despidiendo por los intereses de distintos actores de turno. Lo demás del estatuto realmente no les importaba. Ahora… la jornada especial de trabajo, la estabilidad laboral, las indemnizaciones, al eliminarse, todo queda regido por la Ley de Contrato de Trabajo, que es la norma básica de todos los trabajadores y las trabajadoras, y su nueva fórmula de indemnización es la que se aprobó también dentro de la misma reforma.
-¿Hay actualmente acceso a las dependencias del Estado? ¿Cuál es la lectura sobre ese tema?
-Se supone que hay una sala de prensa en La Casa Rosada que actualmente está cerrada. Hay acreditados en el Ministerio de Economía, en Congreso; eso todavía no se cortó. No sé cuánto va a durar.
Después hay acreditados a eventos oficiales, pero igual lo del libre acceso lo pondría un poco entre comillas porque cada vez es más compleja la acreditación y los requisitos: tenés que ser de un medio muy grande. Hay un silenciamiento a un esquema de medios medianos y chicos.
-En relación a la derogación del estatuto del periodista, ¿qué significa históricamente para quienes ejercen el oficio? ¿Cómo afecta concretamente el trabajo cotidiano?
-La derogación del estatuto profesional entraría en vigencia en enero del 2027 con otros estatutos especiales como: viajantes, teletrabajo y choferes, entre otros. Históricamente, es un retroceso enorme.
El estatuto de periodista se sanciona en 1946 con Juan Domingo Perón en la Secretaría de Trabajo y Previsión Social, pero es una discusión que venía incluso de décadas anteriores y atravesó todo el siglo pasado para proteger las condiciones laborales y la libertad de expresión. Esto implica un retroceso histórico de más de un siglo.
-¿Consideran como espacio que hay un ensañamiento particular y persecución a quienes cubren movilizaciones y reclamos?
-Sí, creo que hay un ensañamiento con la prensa en general y más con los colegas que cubren la calle; se evidencia, también con dueños de medios, a quienes se les persigue particularmente como en ninguna otra época y este es un punto que une a los laburantes con los patrones.
Yo, como parte de un sindicato, quiero dejar esto claro: hay un acoso al sistema de medios en general. Quienes cubren movilizaciones lo evidencian con más contundencia porque los tienen ahí, directamente para balearlos y gasearlos; pero en general hay un hostigamiento con la prensa a distintos niveles, muy grosero, y muy inédito en la historia argentina.
-¿Hay un antes y un después del disparo a Pablo Grillo en relación con los cuidados de trabajadores de prensa y el actuar de las fuerzas de seguridad?
-Obviamente, después del 12 de marzo de 2025, se tomó una conciencia mucho más grande. Hoy hay más cuidados de los trabajadores de prensa. No porque fuéramos inconscientes, sino porque realmente demostraron que están dispuestos a todo, y que no tienen ningún prejuicio a la hora de disparar en la cabeza a nadie. Pablo no murió de milagro.
No fue un antes y un después en la historia porque estamos en el país de José Luis Cabezas, que, si bien es otro caso porque no tiene que ver con la fuerza represiva, sí tiene que ver con el silenciamiento de la prensa.
Nosotros ya veníamos teniendo varias reuniones y acciones vinculadas a los elementos de seguridad de cronistas que están en la calle. El sindicato muchas veces ocupó ese rol, desde el inicio de este Gobierno y también durante el macrismo.
-¿Alguna novedad importante en relación al Congreso extraordinario de FATPREN en Córdoba en abril pasado?
-Primero, la reelección y renovación de autoridades de la Federación Argentina de Trabajadores de Prensa (FATPREN), que nuclea a muchos sindicatos del país con una participación espectacular. Fueron 19 sindicatos, con lo que cuesta la unidad sindical y la unidad de la clase trabajadora en este momento.
Fue reelecta nuestra compañera de SIPreBA, Carla Gaudensi y también Mariana Mandakovic, una dirigenta del sindicato de prensa de Córdoba; muy significativo porque se ratificó el rumbo de lucha y organización que veníamos sosteniendo.
Y, en segundo lugar, se dio un plenario de discusión sobre cómo debería ser el nuevo estatuto. Vamos a sumarnos a discutir uno nuevo si es lo que ellos plantean. Si plantean que hay que derogar este porque es viejo, estaremos para debatir cómo modernizar uno con las herramientas y la mirada de los y las trabajadoras; esa fue una discusión con dirigentes que estaban presentes en el Congreso con representantes de carreras de Comunicación de distintas partes del país, asesores legales de los sindicatos de prensa y los laburantes.
De todas las empresas y todos los medios, aportamos nuestras miradas y nuestras ideas sobre cómo debiera ser un estatuto protector vinculado a la profesión, en defensa de los puestos de trabajo y que proteja la libertad de expresión. Fue muy fructífero. No muchas veces nos podemos encontrar laburantes de todo el país.
*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.
Lo que empezó como una idea casi improvisada en la Patagonia se convirtió en un fenómeno de alcance masivo. Luego de la exitosa transmisión en streaming del cañón submarino Mar del Plata en el Atlántico Sur; en octubre de 2025, a Federico Agnolín le tocó liderar la primera transmisión en vivo de una excavación paleontológica en Argentina realizada en General Roca, provincia de Río Negro.
De esta investigación, en la tarde del 7 de octubre de 2025, protagonizó un momento histórico que unió la ciencia y la emoción de los espectadores. En vivo y con el equipo del Laboratorio de Anatomía Comparada y Evolución de los Vertebrados (LACEV) del Museo Argentino de Ciencias Naturales levantó de la arena un objeto ovalado: un huevo de dinosaurio perfectamente conservado durante más de 70 millones de años.
Angolín es paleontólogo, investigador del CONICET en el Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia”, autor del libro “Enciclopedia de los dinosaurios argentinos”; y hoy habla sobre financiamiento, visibilidad y lo que el público realmente quiere ver.
–¿Cuál dirías que es hoy el mayor desafío de un paleontólogo en Argentina?
–Tenemos dos grandes desafíos: el financiamiento y hacernos escuchar en el mundo. El primero siempre es el primer obstáculo. Aunque la paleontología es una ciencia relativamente barata que no requiere de maquinaria compleja, las campañas implican viajes a lugares remotos y eso tiene un costo alto.
El segundo es histórico y también tenemos nuestra cuota de responsabilidad. Nos ha pasado muchas veces de refutar hipótesis elaboradas desde el hemisferio norte y que no se nos tome en cuenta, o que se apropien de la idea sin citarnos. Pero a la vez sucede que, entre colegas, tampoco nos citamos como debiéramos. En el fondo, los dos desafíos se vinculan: la visibilidad le da crédito a la ciencia que hacemos.
Créditos: LACEV
–¿Qué implicó armar una expedición como esta, en medio de la Patagonia y con la presión de transmitirla en vivo?
–Fue realmente delirante. Nuestro equipo se había dividido en dos y nos habíamos quedado sin materiales para la campaña. El hecho de que se hiciera viral nos permitió conseguir no solo el dinero sino también todo el equipamiento: carpas y materiales necesarios gracias a las empresas que donaron los materiales.
–¿Cómo se viralizó?
–Una integrante del equipo, Julia D’Angelo, le comentó la idea a una influencer que había visitado el laboratorio. Cuando la influencer lo mencionó al aire, se viralizó de manera inmediata y ya no hubo manera de frenarlo. Fue un error virtuoso, porque si no, no sé si hubiéramos podido hacerlo.
–Nosotros venimos de una línea de paleontólogos que hacen divulgación, algo poco usual. Apostamos cada vez más a llegar a la gente y sabíamos que había que aprovechar las redes para hacerlo. Comenzamos con nuestros propios streams y, de a poco, fuimos construyendo una comunidad.
Cuando vimos la campaña del Falkor entendimos algo: una cámara enfocando el fondo del mar logró que la gente se interesara. Nos preguntamos por qué no podía pasar lo mismo en un desierto de la Patagonia.
–¿Hubo resistencia dentro del equipo para transmitir en vivo, sabiendo lo que pueden generar las redes?
–Sí, principalmente de los técnicos. Cuando estás extrayendo material podés partir un hueso al medio, incluso destruir algo sin recuperación posible. Esa exposición los preocupaba, pero es algo que pasa frecuentemente en la paleontología.
Personalmente, tampoco disfrutaba de la idea demasiado: cuando uno va al campo entra en otra dinámica, quiere buscar dinosaurios, no estar frente a una cámara. Pero, la demanda del público pesó más: decenas de miles de personas querían que lo hiciéramos por lo que asumimos la responsabilidad y lo hicimos. Tenemos una filosofía en el laboratorio: lo que hacemos tiene que intentar llegar a la gente.
–Cuando encontraron el huevo, ¿sintieron alivio? ¿Notaron si cargaban con la presión de demostrarle al público no científico que su trabajo vale?
–No exactamente. El lugar donde excavamos está lleno de huevos de otras especies ya conocidas, con muy bajo interés científico. El que mostramos en el stream sí tiene un gran interés: es de un dinosaurio carnívoro y posiblemente tenga embriones adentro; y por eso a alguien del equipo se le ocurrió mostrarlo al público.
No contábamos con el impacto que podía generar, pero, independientemente de su importancia científica, el hallazgo para el público fue algo maravilloso.
–¿Qué fue lo mejor y lo más difícil de que la ciencia llegara al público masivo?
–Lo más difícil fue la logística: cargar lo que equivale a un estudio de televisión en la espalda durante kilómetros, armarlo, excavar todo el día, desarmarlo y moverlo a otra locación solo para regresar al campamento a cocinar, escribir las notas de campo y atender a los medios. El esfuerzo físico fue muy grande.
Pero, lo más revelador, fue que los momentos donde más gente se conectaba era en los silencios: cuando no había relator y solo se escuchaban los picos, las palas, algún comentario suelto. La gente no quería el relato constante sino mirar tranquila y saber que en algún momento podía pasar algo. Eso no lo esperábamos.
–¿Qué esperaban conseguir con el streaming y sienten que lo lograron?
–Más divulgación, concientización, no solo sobre la paleontología sino del pensamiento científico en general. Que se conozca cómo se elabora la ciencia y cómo razonar científicamente. Dejar atrás la idea de que un paleontólogo es una especie de Indiana Jones que llega con un látigo y encuentra un dinosaurio.
Y, por otro lado, mostrar soberanía científica. Que, desde Argentina, existen buenos científicos que tienen voz y voto. No somos solo un país proveedor de materias primas, también construimos ciencia.
–¿Volverían a hacer algo así? ¿Notaron un antes y un después?
–Hay muchas ganas, pero hay dos factores que frenan. Uno es el esfuerzo físico: fue agotador y es difícil de sostener. El otro es la complejidad burocrática. Hubo momentos muy pesados que casi me llevan al burnout. Si se repite tiene que ser una decisión de todo el equipo y en otras condiciones.
Sobre el después: sí, lo notamos. El Falkor ya había cambiado la percepción social del CONICET; y nuestro stream se sumó a esa oleada. La visibilidad es la única herramienta que realmente cambia las cosas. Esperamos que cuando salgamos a reclamar la gente nos escuche, no importa el color político.
–¿Cómo fue la cobertura de los medios tradicionales comparada con la de las redes?
–Creo que llegan a públicos distintos. Hay algo interesante que decía (Martín) Caparrós: “En el momento de mayor tirada, los diarios representaban menos del 1% de la población”. Nunca fueron tan masivos como uno imagina. Hoy probablemente sea lo mismo. Los medios grandes nos cubrieron y eso tuvo su valor, pero el volumen real vino de las redes.
–¿Cuál dirías que será mañana el mayor desafío de los paleontólogos argentinos?
–Creo que siguen siendo los mismos de hoy. Pero hay algo en lo que vale la pena prestar atención: las redes no son lo único. La gente está buscando algo genuino, algo más tranquilo.
Un investigador puede convocar a miles de personas hablando de cómo el ARN codifica proteínas en un canal de streaming y nosotros lo vimos en el campo también. Los momentos de silencio eran los que más audiencia convocaban.
Lo mismo pasa con los chicos que conozco en el museo: al momento de elegir lo que les gusta no eligen la imagen en IA llamativa, eligen al dinosaurio de cuello largo pacífico bien dibujado, eligen crear sus propios libros de sapos. Hay que prestar más atención a eso.
*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.
Jugando en la calle, andando en bicicleta, metiéndose en terrenos baldíos, “haciendo lío”. Mirando películas de acción y de terror, creando sus propios personajes e historietas. Emulando ser Indiana Jones, venerando a los superhéroes de las películas que le fascinaban como Jason y Freddy. Así recuerda Demian Rugna su infancia en la zona oeste del conurbano bonaerense.
El director y guionista argentino oriundo de Haedo incursionó en el cine de horror de forma lúdica y desde pequeño, a una edad a la que probablemente la clasificación etaria lo excluiría de las salas. Amante de la lectura, jugaba a hacer películas, creaba monstruos, escenografías, sangre falsa: soñaba con ser escritor y director de cine. “Mis ambiciones eran hacer películas de terror y ese sueño de chiquito después se fue transformando en algo que pude hacer”, cuenta.
El pasado 15 de noviembre del 2025 participó en el Festival “Haedo, Capital Nacional del Terror”, encuentro que reivindica el rol de la localidad en el mundo del terror por haberse filmado allí las películas de “Plaga Zombie”, hoy consideradas de culto en el cine de terror clase B.
Rugna recuerda que tenía cierta facilidad de chico, por haber aprendido tanto jugando. Y que le salía intuitivamente, entonces aprovechó para hacer y aprender haciendo: “Y el hacer me llevó a superarme cada vez más. Empecé a darme cuenta de que con mis cortos de la universidad generaba cosas en el espectador, que en ese momento tal vez eran algunos amigos y familiares”.
El director cree que esa etapa fue crucial para “construir algo alrededor” de su propio nombre, “algo” que lo pudiera propulsar como director el día de mañana. Y así fue. El chico que se crió en el oeste jugando en la calle con sus amigos y dibujando las películas que veía en la televisión, construyó el profesional que es hoy.
La síntesis de esos años pareciera ser ideal, pero también estuvo marcada por varios grises y claroscuros. “No es tan fácil como lo cuento”, aclara Rugna, quien se fue desarrollando en una profesión que, por momentos, le resultó frustrante y lo tentó a soltar las riendas y pensar otras alternativas.
Luego de 15 años como director y tres largometrajes realizados que no lograban consolidarlo, llegó su cuarta película en 2017. “Aterrados” le explotó en la cara como una bomba justo cuando evaluaba abandonar la profesión.
“Aterrados” (2017).
-¿Por qué “Aterrados” tuvo el éxito que las otras películas no tuvieron?
-Fue el largometraje que me posicionó como un director de cine. Tuvo la buena fortuna de tener distribución y que llegue a la gente. Ya había llegado a un momento de hartazgo, de que no lograba ninguno de todos los objetivos que tenía. Más allá de que podía hacer las películas con muchísimo esfuerzo, no las veía nadie; y yo no me podía mostrar.
Entonces fue un momento bastante bajón de mi vida, de mi carrera, me replanteaba dejar de hacer cine. Y de repente explotó “Aterrados” y pasé de dejar de hacer cine, a estar en Hollywood trabajando en un remake y con el ganador del Oscar, Guillermo del Toro.
Si bien el proyecto hollywoodense quedó en pausa desde la pandemia, su cuarta película no dejó de abrir puertas. Es que contiene todos los elementos que cualquier amante del terror busca en el género: desapariciones misteriosas, muertos que regresan, voces extrañas, entes sobrenaturales. El largometraje de 2017 presenta eventos que se desarrollan en un tranquilo barrio de Buenos Aires, al cual acuden un policía, un investigador y personal especializado en eventos paranormales, con el fin de esclarecer el misterio.
El largometraje tuvo muy buena recepción por parte del público y recibió algunos premios (“Mejor actor” y “Mejor película” en el Buenos Aires Rojo Sangre “Mejor película” en Festival Montevideo Fantástico), pero fundamentalmente preparó el terreno para lo que estaba por venir: “Cuando acecha la maldad” (2023). “Una bomba mundial” según las propias palabras de su director, que nunca hubiese visto la luz si no fuese por su antecesora.
“Cuando acecha la maldad” (2023).
El film transcurre en un pueblo rural y remoto donde dos hermanos descubren la presencia de un “embichado”, un “encarnado”, un hombre infectado por el demonio. Ambos deben deshacerse de este vecino antes de que todo el pueblo caiga en desgracia, pero el mismísimo caos se desata.
Nuevamente, Rugna nos bombardea con monstruos, sangre, vísceras, y agrega superstición, leyenda, nigromancia. La película recibió numerosos premios, entre ellos el de “Mejor película” en el Festival de Sitges, el evento cinematográfico más importante de cine de terror y fantástico. De esta forma, se convirtió en la primera película latinoamericana en recibir este reconocimiento.
Primero con “Aterrados”, luego con “Cuando acecha la maldad”, Rugna demuestra que en Argentina se puede hacer cine de terror: bien hecho, que asuste, que funcione. El director reivindica el género de horror en el país, y abre una ventana para atraer a ese público un tanto reticente que no suele mirarlo.
-¿Cómo ves el cine de terror argentino?
-Lo veo super bien. Siempre se consideró al cine de nuestro país como uno de los mejores del mundo y, ahora puntualmente, el de terror está super bien visto. Por mi parte, tuve la suerte de meter dos películas al hilo que han puesto al cine de terror de nuestro país en una consideración muy importante afuera.
No solo fue el éxito de mis películas, sino que hace un tiempito que muchas se van metiendo en todos los festivales del mundo. Y, para los que se dedican al cine, en Argentina hay una meca del cine de terror, no solo por la calidad, sino por la cantidad también.
Por supuesto que ahora, con este Gobierno nacional, estamos pasando por una merma considerable de todos los géneros, todo lo que se fue logrando se está desvaneciendo.
“Cuando acecha la maldad” (2023).
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La mayor parte de la película “Aterrados” se rodó en Ciudad Jardín Lomas del Palomar, partido de Tres de Febrero. Varias escenas de “Cuando acecha la maldad” se rodaron en Ciudad Evita (La Matanza) y Llavallol (Lomas de Zamora). Terror argentino, terror conurbano. Un terror cotidiano, palpable, tangible, que va desde lo paranormal en el interior de cualquier vivienda, a una leyenda popular que cobra vida en un campo rural: nuestras peores pesadillas se materializan.
-¿Qué buscas transmitir en tus películas?
–Soy bastante realista con los miedos. Miedo a la muerte, a lo desconocido, a sufrir, al dolor, a las enfermedades. Todos los tenemos. Y eso creo que es lo que a mí más cagazo me da.
Lo que busqué en estas películas es lo terrenal. Creo que parte de mi estilo es encontrarle un realismo, una verosimilitud a las situaciones; a no forzarlas, a que funcionen de forma orgánica. Pero, sobre todo, que haya un guión, una historia.
Lo que yo intento o busco es que no sientas que estás viendo una película, sino que estés inmerso en la historia. Y siempre desde un buen argumento, una buena historia, unos buenos diálogos, que creo es lo más importante que tiene que tener una película, sea del género que sea.
“Aterrados” (2017).
Miedo, buenos diálogos, buen argumento, buena historia: Rugna nos deleita con estos elementos en sus películas, elementos que el propio director encontró en “Martes 13: parte 3” (1980) y “El exorcista” (1976), dos de sus films predilectos; elementos que volvió a hallar en producciones más contemporáneas como “Bring Her Back” (2025) y Weapons (2025), y también en una que recuerda fue la última con la que sintió mucho miedo: la coreana “Ju-on” (2000). Y, como extra, recomienda ampliamente “Gokseong” (2016), de la misma nacionalidad.
Pero lo del director no es solo lo audiovisual. Si bien se está hablando de una posible secuela de “Cuando acecha la maldad”; se publicó el libro de “Aterrados”, basado en la película homónima, suceso que se suma a un productivo 2025.
–¿Qué se viene? ¿Qué más podemos esperar de tu universo?
-De lo que viene no tengo idea. Casi todos los días me despierto haciéndome esa misma pregunta. Tengo un montón de proyectos y sigo sumando, pero la dinámica del cine es muy compleja. A veces, para poder entenderla, siempre parece que estás por filmar y pasa algo que hace que se atrase o se cancele.
Por lo general, ya no digo más qué estoy haciendo; no por cábala, sino porque aprendí que las películas todo el tiempo se caen, y es un bajón después estar explicándole a todo el mundo qué sucede. Pero sí puedo decir que habrán tres o cuatro películas, muy pronto.
Obviamente que no voy a poder hacer las cuatro, haré una si tengo suerte. Son películas de terror; y una comedia negra dando vueltas también. Esperemos que pronto tenga alguna fecha para enfocarme en una. Pero igual, estoy en un millón de cosas.
*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.