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Brandsen: el hartazgo por los cortes de luz impulsa a los vecinos a buscar refugio en la energía solar

Frente al colapso del servicio de EDELAP y tras el rechazo vecinal a las centrales termoeléctricas, cada vez más familias y comerciantes invierten en sistemas fotovoltaicos con baterías de litio para proteger sus equipos hogareños y sus fuentes de trabajo.

Cuando llega el verano, los más de 32.000 habitantes de Brandsen saben que el calor no viene solo. Con las altas temperaturas, la demanda energética se dispara y con ella la interrupción del suministro por parte de la Empresa Distribuidora La Plata (EDELAP)

Según los datos del Censo Nacional de 2022, en la última década la dependencia a la red eléctrica en esta localidad para algunas tareas básicas, como la cocción de alimentos, se incrementó drásticamente de un escaso 1,3% al 14,8%. Este crecimiento exponencial se encontró con una infraestructura que opera al límite de su capacidad provocando jornadas de hartazgo donde el suministro se corta hasta cinco veces, obligando a los usuarios a modificar sus rutinas para no perderlo todo.

Cuando informar se torna una tarea casi imposible
El problema no radica solo en los apagones, sino en las constantes caídas de tensión (microcortes)provocadas por un tendido eléctrico que no da abasto. SegúnAna Vasallo, directora de FM Nuevas Alas 88.5, la inestabilidad de la red pone en riesgo la continuidad de su radio.“Hay días en los que hemos tenido que apagar porque han cortado hasta cinco o seis veces en el día”, aseguró la comunicadora, que vive con el temor constante de perder sus herramientas de trabajo. Y suma: “Tenemos que estar pensando en desconectar todo, porque la luz vuelve con tanta fuerza que decís… acá se me quema todo”.

Lejos de encontrar una solución, Vasallo lidia con la inacción de EDELAP frente a las denominadas “conexiones clandestinas” que saturan la red. “Ellos vienen a engancharse otra vez. Yo pago boletas muy grandes, pero tenés el aire prendido y no lo podés usar porque te bajan la tensión”, explica. 

La directora lamenta la ironía del sistema que recae sobre quienes abonan las boletas en tiempo y forma: “Vos pagás y encima te mandan la nota de que si no lo hiciste en fecha, te van a suspender el servicio en 48 horas”. Después de recibir facturas que rondan los $300.000, invertir en una alternativa renovable para la directora de la radio dejó de ser un lujo para convertirse en una necesidad. 

Panel solar que se instala en el techo. Créditos: Cristian Medina

La energía solar en números

El malestar de la gente terminó impulsando un mercado que hasta hace poco tiempo no estaba en el radar. Javier Piverelli, socio fundador de la empresa Energía Solar Brandsen, confirmó que los habitantes se inclinan cada vez más hacia los sistemas fotovoltaicos para generar su propia electricidad y ganarles a los tarifazos que se incrementan cada mes. Esta migración es un hecho concreto: la firma ya realizó 120 instalaciones desde su apertura en el 2024 en Coronel Brandsen, 55 en Jeppener, 35 en Domselaar (partido de San Vicente) y 15 en Glew.

Migrar de un sistema a otro tiene sus dificultades. Si bien la energía solar prácticamente no necesita mantenimiento, no es para todos los bolsillos y requiere un desembolso de dinero que no todos pueden afrontar. Si una familia se decide por esta tecnología debe invertir entre 6.000 USD y 7.500 USD en equipos con batería de litio que garantizan un respaldo ininterrumpido. 

Si bien es caro, a la larga para los usuarios resulta más seguro y rentable que perder el capital de toda una vida en un apagón. “Desde que arrancan hasta que llegan al final de su vida útil, que son entre 10 y 12 años, no hay que hacerles mantenimiento”, aseguró Peverelli al explicar las ventajas técnicas de este sistema. 

Termotanque solar para un hogar de entre cuatro y seis personas. Créditos: Cristian Medina 

Depender del sol

La transición autogestiva, lenta pero constante, hacia la energía solar en Brandsen y sus alrededores es el resultado de una comunidad organizada que decidió poner límites a proyectos contaminantes como, por ejemplo, la instalación de dos centrales termoeléctricas en el límite con la localidad platense de Abasto. 

La resistencia de la sociedad para no permitir el avance de industrias con alta peligrosidad sobre el terreno rural y los recursos hídricos alcanzó un nivel de tensión tan fuerte que el concejal Lucas Bronicardi tuvo que ausentarse el día de la votación en el Concejo Deliberante, porque fue víctima de amenazas personales y hacia su familia.

Hoy, frente al colapso del sistema tradicional de distribución de la energía, al menos en esta zona de la provincia de Buenos Aires; y tras el histórico rechazo legislativo a la contaminación de las centrales termoeléctricas, los techos de Brandsen se siguen poblando silenciosamente de paneles solares, dejando al descubierto que, ante la crisis, los vecinos decidieron hacerse cargo del control de su propia energía. 

*Estudiante de la carrera de Periodismo y Producción de contenidos a distancia.

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