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La lucha no se jubila ni se fragmenta

La mañana comenzó gris en la Ciudad de Buenos Aires. Nubes cubrían el cielo sobre la Plaza Congreso. Todo indicaba que el día iba a continuar en ese tono opaco. Sin embargo con el correr de las horas el sol se abrió paso y tiñó de luz un nuevo miércoles de lucha.

La movilización comenzó a las 16:00 en la Plaza del Congreso, aunque desde el mediodía se observó cómo la gente se acercaba a la plaza. Hoy, como hace 1732 semanas, los jubilados se hicieron presentes pero esta vez no estuvieron solos: distintas luchas sociales (residentes del Garrahan, trabajadores del conicet y feminismos) se unieron en una jornada marcada por distintos reclamos sociales.

“Acompañar hoy a los jubilados es una mezcla de muchas emociones, con los diferentes sectores y en especial ellos. Mi mamá es jubilada, mi abuela también y ambas cobran la mínima. La pregunta que tenemos como jóvenes es si el día de mañana nos vamos a poder jubilar y eso es triste, pero hoy siento felicidad de que seamos tantos acá”, comentó Gastón, un joven autoconvocado que está convencido de que la salida es colectiva. 

Mientras la plaza se llenaba de gente, dentro de las inmediaciones del congreso se trató y finalmente aprobó con 142 votos a favor la media sanción de una Ley que aumentaría un 7,2% las jubilaciones y el bono previsional aumentaría de $70.000 a  $110.000. El poder ejecutivo ya anunció que si esta medida se aprueba en el senado, será vetada con el argumento de que no hay plata para financiarla.

El sentido de cambiar la fecha

En el marco de la conmemoración de los diez años del primer grito de “Ni Una Menos” la jornada, que tradicionalmente se realiza el 3 de junio, se trasladó al día siguiente para coincidir con las históricas protestas semanales de los jubilados frente al Congreso. Esta decisión no fue casual: se buscó visibilizar las luchas feministas con las de otros sectores afectados por las políticas actuales. 

“Los jubilados, con su presencia permanente, plantaron una cuestión de dignidad frente a un gobierno que desata con profunda crueldad la represión semana tras semana”, aseguró Ana María, integrante de Jubiladxs Insurgentes. A su lado, Liliana, una jubilada que asiste con el mismo compromiso cada miércoles, agregó: “Estoy contenta de que esta vez seamos tanta gente solidarizándose unos con otros. Todas las semanas debería ser igual”. 

Marcos Wolman, vicepresidente de la mesa coordinadora de la mesa de jubilados y pensionados declaró que: “En el mes de junio el monto que recibe la inmensa mayoría de los jubilados no alcanza a cubrir el 30% de lo que es hoy la canasta básica de una persona mayor. La defensoría del pueblo de Buenos Aires establece que la canasta básica de la tercera edad es de  $1.300.000 aproximadamente y el haber mínimo jubilatorio incluido el bono es de $365.500.”

Para lo que sí hay presupuesto

En este contexto, se destacó la reducción del 64% en el presupuesto de la Línea 144, destinada a la atención de víctimas de violencia de género. Además, se eliminaron programas como el de Apoyo Urgente ante violencias extremas y los Dispositivos Territoriales de Protección Integral. Estos recortes han debilitado la institucionalidad de género en Argentina, según advirtió ONU Mujeres.

El Ministerio de Mujeres fue degradado a secretaría y luego prácticamente desmantelado. El Inadi, desfinanciado. Los programas de cuidados, congelados. Desde el gobierno se insiste en que “no hay plata”. Pero sí hubo presupuesto para reprimir protestas, perseguir organizaciones sociales y demonizar a los feminismos en medios públicos.

“Hay una necesidad urgente de unir nuestras fuerzas para frenar esta política destructiva del gobierno. Entre todos y todas, tenemos que construir una coordinación que genere las condiciones para conformar una verdadera fuerza capaz de revertir esta situación. Se trata de lograr una correlación de fuerzas que ponga fin a estas políticas y abra camino hacia la sociedad que realmente aspiramos, una en la que podamos vivir con dignidad.”, concluyó Marcos Wolman.

La unión hace la fuerza

Los médicos del Hospital Garrahan se sumaron a la movilización para denunciar los recortes presupuestarios en salud. Los residentes vienen denunciando una pérdida salarial del 50 % desde diciembre de 2023 y salarios que no alcanzan la canasta básica. 

La presencia del Garrahan en la marcha fue leída como un gesto político que trascendía lo gremial: representó también una defensa activa del sistema de salud pública y de los derechos sociales conquistados. Médicos, docentes, investigadoras y activistas feministas coincidieron en la calle para expresar un rechazo compartido a las políticas del actual gobierno. El reclamo del Garrahan, visibilizado en pancartas y discursos, se volvió parte de una narrativa más amplia de resistencia. 

Video: Sofía Agarie y Amanda Larrea

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