EL ADN DEL TRAP ARGENTINO

El género musical más popular entre les jóvenes y adolescentes, que como dicen sus protagonistas, la actitud trapera implica una forma de ser en la que nadie manda por vos. Les artistas de trap cuentan todo sobre esta música que también es un estilo de vida.

GAMBITO DE DAMA, UN ACERCAMIENTO AL AJEDREZ DE ALTA COMPETENCIA

Si hay algo que molesta a los ajedrecistas es que los guiones de las películas sobre ajedrez no están supervisados por especialistas. Las posiciones y los movimientos en las partidas son falsos, no hay “cabeza de ajedrecista”. Sin embargo, en Gambito de Dama, la nueva serie de Netflix recientemente estrenada, además de darle una mirada fem y fresca al ajedrez de alta competencia, el director Scott Frank consideró una realidad insuperable: aprender ajedrez antes de filmar.

Por Florencia Rojas

Es por esto que el guionista estadounidense decidió asesorarse con el soviético excampeón del mundo Garry Kasparov y Bruce Pandolfini, entrenador de Josh Waitzkin, aquel joven norteamericano en el cual se basara el film “En busca de Bobby Fischer”. Queda clarísimo que “la prioridad se centró en representar con mayor exactitud estas cuestiones que siempre estuvieron descuidadas en la historia del cine: el juego, el ambiente y las características más sobresalientes de las personas que juegan ajedrez”, afirmó Christian Galván, ajedrecista docente del Círculo de Ajedrez Torre Blanca de la sede de Buenos Aires, Argentina.

Para empezar, en Gambito De Dama el ajedrez prima por encima de la condición social, la procedencia política, el género, la religión y las adicciones. Esto se refuerza  en parte con componentes macro muy sutiles como el color rojo fuego del cabello de Beth que hace un link directo a Judith Polgár, la ajedrecista Gran Maestra Internacional. “La húngara será quien obtenga el título de Gran Maestro a hora más temprana, superando el récord de Fischer, vencerá a todos los mejores jugadores del mundo (en alguna oportunidad hizo inclinar el rey de Gari Kaspárov considerado por muchos el mejor jugador de la historia)”, historizó Sergio Negri, Maestro FIDE (en su blog personal Ajedrez Latitud Sur).

La caracterización de Elizabeth Harmon – Anya Taylor-Joy – está inspirada “en una mezcla de muchas figuras del campo norteamericano y soviético del mundo ecléctico de la alta competencia en plena Guerra Fría, y eso se ve cuando ella estudiaba sola y tenía el poder de activar y a la vez de dejarse ayudar y de sentir el triunfo como colectivo”, explicó Julián Chomsky, coordinador del programa de ajedrez de la Biblioteca Nacional. “La figura del ego, del “yo hago todo”, “yo puedo” es más permeable a dejarse ayudar como hacían los soviéticos”, subrayó.

“La síntesis de varios campeones del mundo va desde Bobby Fischer pasando por la sensibilidad inteligente de Boris Spassky. La escena donde cristianos se acercan a la casa de Beth para hacerle firmar un contrato donde debe difundir la doctrina religiosa y ella no quiere saber nada, es una alusión directa a lo que era el ajedrecista estadounidense. A Fischer lo llamaban políticos, lo llamó Kissinger, y a él no le interesaba, solo quería ser campeón del mundo, solo quería ganarle a Spassky. En ningún momento se creyó un “héroe de guerra”. De la misma manera, Beth no es “ninguna revolucionaria, sólo es una amante y prodigia del ajedrez”. Aun así su personaje es más humano que Fischer, es menos individualista e incluso, teniendo severos problemas con las adicciones, no tiene su paranoia extrema. Las características más humanas que trae Beth están condimentadas por el sentido humano del soviético”, señaló el ajedrecista.

El título de The queen’s Gambit le hace exclusivo honor a esos momentos de nervios donde no hay tiempo para calcular la jugada y hay que apelar al sexto sentido. Para Katherina Sol Draguicevich, ajedrecista y árbitra nacional de la Federación Argentina de Ajedrez, “guiarse por la intuición siempre está bien”.

En su experiencia cuando el reloj apura, “el olfato” es necesario y muchas veces resulta. “Siempre que en ajedrez cuando juego realizo un sacrificio de pieza o un sacrificio de peón más que nada es por intuición.  El cálculo es algo que todavía estoy entrenando. Y aunque considero que la intuición es importante pienso que es más importante entrenar la parte del cálculo”.

El cubano José Raúl Capablanca y el norteamericano Paul Morphy también aparecen en comparación a Beth sobre su ajedrez práctico y de chica prodigio. Ellos como Harmon sabían las jugadas correctas por intuición, su juego era de manera rápida y era muy complejo derrotarlos. Tenían la facilidad de moverse en cualquier tipo de situación, teniendo un entendimiento del ajedrez adelantado a su tiempo. La comparación con Morphy también es a nivel psicológico. “Se resalta la genialidad filosa e incontrolable que puede llevarla a la locura. Morphy terminó retirado a los 22 años. La escena clave que resalta esto es cuando Beltik le confiesa a Beth que tiene miedo de que ella termine como él”, señaló Galván.

De la misma manera que se expresa fiel la estrategia y táctica del juego, y se puede ver la bibliografía en los libros que consumen la joven prodigio y el círculo de ajedrecistas para aprender: “The Queen’s Gambit tiene errores, algunos menores como cuando Beth dice que no hace “problemas” porque son todos inventados. Problemas es resolver una situación con una secuencia de jugada: cuál es la mejor jugada, con cuantas jugadas das mate, esos problemas que te ejercitan el juego. Ningún ajedrecista puede llegar a ese nivel sin resolver problemas. Es absurdo”, sentenció Chomsky quien además es psicólogo.

En la historia del cine “hay muchas películas que no respetan nada y hay otras películas que se toman algunas licencias cinematográficas”, sintetiza Chomski, para explicar lo que se puede tolerar y lo que no dentro un film. “Dentro de las licencias se puede ver sin críticas, un torneo donde se canta “jaque” porque el espectador tiene que entender que el rival tiene al rey aprisionado o está en peligro. Un caso puntual es En el Séptimo Sello, una película que es un clásico, allí hay una famosa escena de ajedrez donde el tablero está mal puesto, y eso no es una licencia es un craso error”, definió Chomski.

Otro punto que “no es real pero que se entiende desde el punto de vista cinematográfico es que ella pierde dos o tres veces en la vida. Eso es falso. -Garry – Kasparov a esa edad en un torneo perdía 2, ganaba 2. Empataba 6. En el ajedrez más de la mitad de las veces el resultado es tablas. Y acá nunca se ve que hace tablas”, sostuvo Chomsky, quien afirma que para llegar a ser ella tiene que haber perdido más de las veces que ganó porque no existe esto de ganar siempre.

Dentro  de la serie, el aspecto psicológico que genera el juego (cómo por ejemplo el stress ante una partida, los rituales que intervienen para que la jugada sea mejor y la concentración que se necesita para la práctica) está bien marcada. “Los nervios, la bronca, la frustración, la alegría, todas esas sensaciones que aparecen en la serie son propias de los torneos de ajedrez. En los torneos tenés un sinfín de emociones, y podés llegar a tener muchas emociones en un mismo día dependiendo de tus resultados”, admitió Draguicevich.

En la misma línea el docente del Círculo de Ajedrez Torre Blanca siente muy bien reflejado como muestran a los jugadores de ajedrez a la hora de encarar un torneo: “Cuando Beth viaja a México con la madre y ella conoce un novio, hacen una vida de vacaciones, la ves a Beth diciéndole que baje el volúmen, que apague la tele. Para el ajedrecista vas a un torneo y estas todo el tiempo pensando en ajedrez. La ansiedad de llegar tarde a una partida y la preparación de ésta en la noche previa hace que aunque estés en un lugar muy paradisíaco estás pensando en ajedrez.  Estás todo el día del tablero a la casa, y de la casa al tablero”, se sinceró el ajedrecista.

Otras menciones que aparecen en el guión, por fuera de la sabia pasión que Walter Tevis, el creador de la novela The queen’s gambit, tiene por Bobby Fischer, Boris Spassky y Anatoli Kárpov porque son su fuente de inspiración, son los guiños de todos los campeones del mundo de antes del año 50: el primer campeón del mundo, el inspirador de Praga, Wilhem Steinitz, el alemán Emanuel Lasker, el cubano José Raúl Capablanca, el soviético –ruso Alexander Alekhine, el neerlandés Max Eowe y el patriarca del ajedrez soviético – ruso Mikhail Botvvinik.

Asimismo, todas las posiciones de las partidas que usan la protagonista y los participantes en todos los torneos fueron creadas por ajedrecistas de renombre. “Los planos que se usan para mostrar las jugadas también son reales, algunos son de jugadas históricas y otras de composiciones hermosas hechas específicamente para el film como la jugada de Townes y Beth en el campeonato estatal en Kentucky”, confiesa Galván.

La última jugada entre Beth y Borgov es un momento deportivo muy apreciado porque es algo que  realmente ocurre mucho en la alta competencia. “Borgov entra en variantes perdedoras, hace una jugada que la sorprende de todo lo estudiado, de todas las variantes que le indicaron sus amigos. Ahí se la ve a ella sola mirando las piezas que se mueven en el techo y ahí encuentra el camino para ganar. Borgov le ofrece tablas, con tablas Beth gana el torneo y ella decide jugársela a ganar. La mayoría de los jugadores se aferran a resultados deportivos pero acá se estaba jugando cierto honor y cierta verdad, y cuando uno juega al ajedrez seriamente hay una búsqueda de la verdad insoslayable”, decretó el árbitro.

Selección de partidas que aparecen en The queen’s Gambit

1. Harmon Mr. Ganz

Un bonito mate en pocas jugadas se produce en el primer capítulo de la serie cuando el señor Ganz se acerca al orfanato a conocer a Beth y juegan una partida.

Esta miniatura clásica ocurrió en una partida real entre los maestros Richard Reti y Savielly Tartakover en Viena, 1910.

1. e4 c6

La defensa Caro Kann.

2. d4 d5

3. Cc3 dxe4

4. Cxe4 Cf6

Más popular es la variante con 4…Af5 5. Cg3 Ag6 6. h4 h6 7. Cf3 etc.

5. Dd3 e5

6. dxe5 Da5+

Las negras confían en este jaque para recuperar el peón entregado.

7. Ad2 Dxe5

8. O-O-O Cxe4

Ahora parece que las blancas pierden una pieza sin embargo existe un bonito remate.

9. Dd8+!!

Sacrificio de dama que atrae al rey a una casilla desfavorable.

Posición después de 9.Dd8!!

9…Rxd8

10. Ag5+

y no 10. Aa5+? Re8 11. Td8 Re7 y no hay más jaques.

10…Rc7

si 10…Re8 Td8#

11. Ad8# 1-0

2. Townes Harmon

Beth participa del campeonato estatal de Kentucky y en una de las partidas se enfrenta a Ralph Townes personaje por el cual siente cierta atracción. A pesar de ello en su enfrentamiento encuentra esta bonita combinación que corresponde a una composición del problemista francés Henry Rinck

Juegan negras

1… Rg7

La torre se encuentra bajo amenaza.

2. Th5

Si 2. Th4 Cf3+ ganando la torre.

2… Rg6!

renovando la amenaza.

3. Ta5

La torre blanca se encuentra dominada por la acción del poderoso caballo centralizado que da jaques dobles casi a cualquier movimiento

por ejemplo

3. Tc5 Cb3+

3. Te5 Cf3+

3. Th4 Cf3+

3… Cb3+ ganando.

3. Harmon Beltik

En la partida decisiva del mismo torneo Beth se enfrenta a Harry Beltik y luego de una dura batalla remata el juego con un fino sacrificio de dama seguido de un mate inevitable. La partida original fue jugada entre el fabuloso jugador de ataque Rashid Nezhmetdinov y Genrikh Kasparian en Riga 1955.

Posición después de 40…Rh6

41. Dxg6!!

Beltik abandona en vista de la siguiente continuación forzada al mate 41…Rxg6 42. T1f6+ Rg5 43. Tf5+ Rg6 44. T7f6+ Rh7 45. Th5+ Rg7 46. Tg5+ Rh7 47. Af5#

4 Harmon Girev

En el cuarto episodio Harmon viaja a un torneo en México y por primera vez conoce el rigor de los jugadores soviéticos.

Su partida con el prodigio Georgi Girev se convierte en una larga batalla de 5 horas y solo después del aplazamiento de la misma Beth encuentra el juego preciso.

La jugada sellada de Beth se trata de una variante ganadora omitida en una partida que terminó en unas tablas entre Dimitri Jakovenko y Daniel Stellwagen del torneo de Corus Wijk Ann Zee en 2007 

Posición después de 39… Rh8

40.h5!!

La idea es que a cualquier captura de peón las blancas generan un peón libre con amenazas de mate.

40…Te2

Amenaza Txb2

41. a4

Solucionando la seguridad del rey.

41…Txb2+

42. Ra3 hxg5

43. hxg6

Con la amenaza de Th7 mate.

43…Th2

44. Txb7 g4

45. Txa7 g3

Ahora las blancas simplifican la posición pasando a un final ganador.

46. Th7 Txh7+

47. gxh7 Rxh7

48. a5

y las negras abandonaron ya que no pueden detener la marcha del peón.

Oda a la intuición en primera persona

Los ajedrecistas saben que la intuición, en sus experiencias personales, muchas veces es una herramienta fundamental para ganar en los torneos. La “cabeza de ajedrecista” o de “cálculo” no es la única que se usa en la alta competencia porque como el título de la serie lo indica, el sacrificio de la pieza más importante del tablero a veces es muy necesario y requiere de una intuición afilada.

La escena final en la que Elizabeth Harmon – Ana Taylor- Joy – y Borgov, el mejor ajedrecista soviético que la desafía en Moscú en el Campeonato Mundial, da cuenta de esto. Tras una derrota previa y mucho tiempo invertido en analizar las técnicas de la escuela soviética, ahora Beth debe analizar con sus compañeros cómo contrarrestar cualquier ataque imprevisto. Ante el susto de volver a perder contra uno de los mejores, en un rapto de iluminación, deposita su confianza en la abstracción intuitiva que la hace visualizar la jugada en el techo y la conduce al éxito.

Para Daniela Mazza, psicóloga de la Universidad de Buenos Aires (UBA), “la intuición es un razonamiento rápido” que se puede hacer solamente si hay una base del conocimiento previo. “Uno siempre se maneja bien con esa intuición que posibilita el conocimiento de experiencias adquiridas”. En su opinión, los ajedrecistas que juegan hace un montón de años, poseen información súper procesada que los hace manejarse muy bien en momentos de tensión y definición. “Si bien la intuición es distinta al razonamiento no es algo que este tan separado porque tuvo que pasar por algún razonamiento”. Y agregó, que la cuestión emocional junto con una buena estructura de conocimiento tiene mucha incidencia en ese tipo de jugadas: “Si uno se deja llevar por las emociones posiblemente en una jugada donde se sacrifica la pieza más importante, pueden existir bloqueos; sin embargo, aunque aparentemente está sacrificando todo, le permite aclarar la  jugada y hasta llegar a ganar”, teorizó Mazza.

En el ajedrez, “la intuición también se puede aplicar en la evaluación de la posición que aparece más a menudo y no solamente en el gambito o sacrificio de piezas”, explicó Christian Galván, docente y árbitro nacional de ajedrez en el Círculo de Ajedrez Torre Blanca. “Hay momentos de la partida que no hay tiempo para reflexionar y no es solo por el tiempo del reloj. En el juego la reflexión constante desgasta mucho”. Para el árbitro: “Hay sacrificios que están totalmente calculados; los malos terminan fallando y hay sacrificios “míos”, sintetiza Galván, apelando a la frase célebre de  Mikhail Tal, el maestro soviético campeón del mundo antes que Bobby Fischer, que sometía a los rivales a una presión que terminaban colapsando por la audacia que tenía para marearlos con los sacrificios que hacía.

“En un juego como el ajedrez, el efecto es muy importante ya que tiene mucho que ver con la respuesta del contrincante”, sostuvo Mazza. “Al ver que uno está sacrificando todo (gambito de dama), el oponente se ve en una posición mejor y no espera una jugada en la que el que está perdiendo, le gane”.

El hecho de dejar a la dama expuesta también puede ser una expresión de poder, explicó la psicóloga. “Generar que el otro venga a sacar la dama, puede ser parte de una invitación para que el otro venga a mi juego. El otro empieza a hacer lo que uno quiere que haga. Entonces, bajo las manos, pongo la cara, y el otro entra en el juego.  Pero eso es intuitivo y racional a la vez, porque hay una base del conocimiento”, concluyó.

FONDO VERDE Y CAMPEÓN MEXICANO

Se llevó a cabo, en República Dominicana, la Final Internacional de Red Bull Batalla de los Gallos 2020. Reunió a los mejores 16 freestylers de habla hispana y consagró al mexicano Rapder como campeón del mundo. El representante español, Skone, quedó en el segundo lugar y Aczino, excampeón mundial y compatriota de quién se quedó con el cinturón en esta edición, quedó en el tercer puesto.

Por Nicolás Bombachi

A diferencia de todas las ediciones anteriores, esta contó con un escenario virtual y con la ausencia del público debido a la pandemia de coronavirus. Este despliegue visual de gran calidad fue uno de los puntos altos del evento para quienes lo miraron por streaming. ¿Pero del lado de los MCs?

Lo que vieron los televidentes en cada una de las rondas, hasta el final, fue la inclusión de palabras por encima de los gallos, logrando un efecto 3D y dejando atrás la idea de colocar un zócalo en plena batalla. Una vez finalizados los octavos de final, el representante argentino, Tata, quedó eliminado en manos de Skone en una de las polémicas de la noche. No por el nivel de su rival que de hecho fue superior, sino porque a la hora de aparecer las palabras, al argentino le tocó rimar con “Filantropía” y al español con “Alegría”. Dtoke y Papo, mientras realizaban la reacción de la batalla en sus redes sociales, recogieron el guante y criticaron duramente esta disparidad en las palabras. De hecho, en los demás cruces estas fueron bastantes básicas y de fácil interpretación como: Ordenar, Baile, Pez, Taxi, Selfie, Cocina, Gorra, Huevo, Campana, Gafas, etc.

Cuándo finalizó el evento, Tata se expresó en Instagram y dijo: “Quiero aclarar que perdí por mi culpa, por mis errores de no saber el significado de una palabra y eso me costó caro”.

Mientras se disputaron las batallas, del otro lado de la pantalla los competidores estaban rodeados por un fondo verde (croma) y sin formar el famoso Cypher (ronda de MCs) característico en la mayoría de las nacionales de este año y que suplían, un poco, la falta de público. Seguramente pocos pudieron encontrar la concentración necesaria ya que, al encontrarse en un estudio televisivo, sin público y con lo antes mencionado, difícilmente tuvieron ese estímulo para la creatividad al rimar.

A medida que avanzaron las instancias, la exigencia fue mayor y los objetos con los que rimar se hicieron presentes de manera virtual por delante de los freestylers. Piezas de ajedrez, un elefante, una moto, una casa, una plancha, un diamante y una puerta, fueron algunos de ellos.

Ya en semifinales fue muy interesante lo propuesto por Red Bull creando un propio clima que incluyó una especie de cables, con electricidad, y también algunas nubes dentro del escenario, de manera virtual. Además, hubo espacio para la clásica temática en la que los freestylers tienen que responder una pregunta y de esa forma crear sus rimas. Una de ellas fue: “¿Qué profesión iría bien con tu oponente?”.

Para la gran final entre Rapder y Skone, el fondo que siempre se mantuvo durante la transmisión pasó a ser un escenario distinto. En este caso se utilizó un desierto y un ambiente con montañas y mucho hielo.

Del lado del MC seguramente poco de esto fue apreciado ya que la única manera de darse cuenta “donde estaban” era mirando una pequeña pantalla que se encontraba al costado de ellos y que reflejaba lo que pasaba del otro lado. Para los que estuvieron de espectadores seguramente esta Internacional tuvo un despliegue visual, de gran calidad y nunca antes visto en este tipo de eventos.

Con la consagración de Rapder, España se mantiene como líder en obtenciones del título mundial con 6, mientras que Argentina y México se encuentran ambos con tres cinturones, en el segundo puesto. Puerto Rico completa el podio con uno.

DE ALMACÉN A COMEDOR

Natalia tenía un comercio al frente de su casa en el barrio Cuartel V de Moreno. En 2019 notó que los clientes no podían pagar los alimentos, que le pedían fiado o le rogaban un plato de comida. El hambre de sus vecinos la determinó a dejar de vender y pasar a cocinar una olla que alimenta a más de 170 personas en el conurbano bonaerense.

Por Lucía Ávalos

Hay olor a tierra, no es el típico aroma que queda después de que limpian las veredas o cae una llovizna, es solo olor a tierra acompañada de una nube de polvillo que invade las fosas nasales. La peluquera del barrio cierra una de las ventanas de su casa sin antes decir por lo bajo: “Boludos”. Son las once y pico de la mañana, el sol pega fuerte y como cada sábado un grupo de adolescentes juegan a la pelota en la esquina de Tres de Febrero. Ellos son los culpables de levantar polvo y llenar todo de un color marrón medio cobrizo.

 “¡Dale gil, pegale bien!”, grita Tomás mientras corre desde una de las mangueras que están en el suelo hasta donde está su amigo. Tiene la cara llena de polvo y transpiración. De vez en cuando mira para uno de los árboles en busca de su hermanita Camila, luego de verla sigue jugando. Ella come el chupetín que la encargada del comedor le dio. Cada sábado es lo mismo, es como un ritual: Tomás se encarga ensuciar las casas de sus vecinos y Camila come una golosina en la sombra de la vereda del Comedor Luz Maria. 

En el comedor el día empezó mucho antes. Nati, la dueña, se levantó a las siete de la mañana para empezar a organizar las cosas. “Estamos en pandemia, es todo más difícil”, comenta mientras cuenta los paquetes de arroz que le quedan en las cajas de cartón, solo hay tres. Eso no va a alcanzar para las 170 viandas que hay que hacer.  El comedor/merendero abrió en 2019. Primero era algo chiquito, Natalia tenía un almacén y a medida que pasaba el tiempo empezó a notar que en el barrio había muchas necesidades. Nati dice que la zona está olvidada, que Cuartel V es la parte fantasma de Moreno, que hay hambre, mucho hambre. Los vecinos del barrio le pedían comida fiada o le rogaban, con vergüenza, que por favor les diera algo para comer. No podía quedarse con los brazos cruzados. Armó precariamente unas mesas con unos tablones de madera y les daba de merendar a diez chicos todas las tardes, luego pasaron a ser veinte y después casi cincuenta. 

Para el segundo semestre del 2019 el 53 por ciento de niñas y niños eran pobres, y de repente llegó el Covid-19. “Cerré el negocio”, cuenta Natalia. Con la primera fase de cuarentena obligatoria decidió que tenía que bajar las cortinas de su local para poder enfocarse a pleno en el comedor. “Ya no era solo darle de comer a los niños, sus papás por ahí no podían ir a trabajar y era un plato más. Lo necesitaban, y lo siguen necesitando.”, dice. Nati agarra una y otra vez el celular, lleva el pelo rubio atado en un rodete y una calza negra con puntitos rosas. Ya son las nueve y todavía no llega el auto con la mercadería que unos donadores le están mandando. Hoy toca cocinar milanesas con arroz. El comedor se sustenta así, sin ayuda del Estado, solo de agrupaciones como Fundación Sí, quienes estuvieron el 27 de octubre, y la olla popular móvil de La Juana Azurduy. Agustin, el hijo de 17 años de Nati recuerda con emoción el día que la olla popular móvil llegó al barrio Anderson: “Vinieron a hacer la fila desde las nueve de la mañana. Ese día pudimos dar más de 600 viandas. Pudieron comer 600 familias”. 

Cecilia, una de las voluntarias que tiene el comedor, empieza llenar de agua unas botellas de Coca-Cola vacías que tienen agujeritos en las tapas hechos con clavos calientes. Pone dos abajo de su antebrazo derecho y las pega a su cuerpo, las otras dos las lleva agarradas en la mano izquierda. Baja las escaleras oxidadas en forma de caracol de la casa de Nati, le pide a su hija que la ayude. “A los chicos les gusta jugar al fútbol mientras esperan la comida”, cuenta Cecilia, también dice que le piden que jueguen sobre la calle Granaderos ya que está asfaltada, pero a ellos les gusta jugar en la tierra y ensuciar toda la ropa. 

El “comedero”, como se le dice vulgarmente en el barrio, está a dos cuadras de la Avenida Saavedra Lamas  y a cuatro de “las casitas”. Las casitas de José.C.Paz son una viviendas que el gobierno inauguró en 2008 para personas que necesitaban una casa digna, pero gran parte de ellas aún no están terminadas y fueron tomadas ilegalmente en 2018. Josè. C. Paz es un municipio donde existen 37 asentamientos y un 12 % de la población, es decir unas 31.917 personas, no tienen cubiertas las necesidades básicas según el Observatorio Metropolitano. “¿Cómo le vamos a negar la comida a ellos? cruzas Lamas y es Josè.C.Paz, pero el hambre no entiende un carajo de ciudades, intendentes y esa mierda”, dice Cecilia mientras deja chorrear el agua de las botellas sobre la tierra de las calle o para intentar que los vecinos no se quejen por la mugre que levantan los pibes. 

—¿Qué pasó con lo de la nena que se quemó la cara?— pregunta Romina, otra de las voluntarias. Está poniendo en agua  uno de los paquetes de arroz que Alan trajo como donación hace más o menos media hora. 

—No se quemó,—aclara Nati —le tiraron gas pimienta sin querer. Le recetaron Platsul, una donadora nos depositó la plata para que podamos comprarlo.

El comedor no solo se encarga de hacer que muchas familias tengan por lo menos una comida por día, sino que también intenta involucrarse en todo lo que pueden. Si una piba fue rociada con gas pimienta, intentan conseguir la crema para las curaciones. Si un bebé necesita pañales, intentan conseguir esos pañales. “Crecimos acá”, dice Nati, entre comentario y comentario también explica que para ella hay que curtirse en la calle para entender la realidad. “No es lo mismo que venga una cheta de un country a traer un paquete de fideos una vez por mes a que el vecino que por ahí no llega a fin de quincena nos de una curita”, dice y agrega: “La gente con plata viene a ayudar y se olvidan de esta realidad, en cambio los que nacimos en la pobreza no queremos que nuestros chicos pasen el hambre que pasamos nosotros”. Este año el gobierno presentó el mapa de la nueva pobreza infantil, son más de 110.000 los niños que padecen desnutrición en Argentina y según la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) de Naciones Unidas, hay más de dos millones de Argentinos con déficit alimentario. 

Ya son las doce del mediodía. Hay olor a tierra. Nati no se queja, se pone un barbijo negro, guantes y lleva en la mano un cucharon de madera para servir el arroz en las bandejitas transparentes. Tomas, él pibe que juega al fútbol mientras mira a su hermana, se tira al piso para recuperar una pelota. Nati se ríe y dice que él siempre quiso ser jugador de fútbol. El hijo de Nati va hasta donde están los pibes jugando y les dice que van a empezar a dar la comida, pero ellos le preguntan si se copa para unos penales rápidos. La fila avanza, son dos cuadras de cola para poder llevarse dos milanesas de pollo y un poco de arroz en un recipiente de plástico. Algunos chicos traen ollas en las mano, si sobra por ahí pueden darles un poco más. 

—¡Pendejos, ya está la comida!— grita Cecilia, es bajita y tiene el pelo teñido de rojo, la mayoría de los chicos que asisten al comedor le dicen “ma”, y a ella le encanta. 

—No les digas pendejos— le dice Nati sirviendo una bandeja, se la da a una nena de más o menos siete años, también le da un chupetín.

—Son pendejos Nati, miralos todos chivados los boludos, la próxima les podríamos dar jabón en vez de caramelos— contesta Ceci riendo —¡Mirales la ropa!, los van a matar en las casas.

Tomás mira una vez más a su hermana y le hace un gesto con la cabeza, ella asiente, agarra su mochila rosa, saca una ollita de aluminio, también agarra un barbijo con florcitas y se lo pone. Él se pasa el brazo por la cara, tira la cabeza para un lado, sorbe la nariz y escupe en el suelo. Se pasa las manos llenas de tierra una y otra vez por el pelo queriendo peinarse mientras camina hasta las mesas donde están las ollas del arroz y las bandejas con las milanesas. Nati apunta su propio barbijo, Tomas arruga la cara, toca sus bolsillos buscando algo y le sonríe a Nati llevando los hombros hacia arriba. “Enana dame el tuyo”, le dice a su hermana. Camila se saca su barbijo, se lo da, también le da la olla. Tomas se pone el barbijo, ahora si llega hasta donde están las encargadas del comedor. “Gracias ma” le dice a Cecilia cuando le pasa dos viandas, una para él y otra para su hermana. 

—Dame la olla— le dice Nati 

—Pero no termino de dar todavía doña— Tomás mira para la fila. Todavía quedaban algunas personas contra los árboles, que estaban en frente de la casa, esperando su turno.

—Llevale un poco de arroz a tu mamá— le dice Ceci, el chico con el barbijo de florecitas no se queja, no dice ni “a”, solamente le pasa la olla. 

Nati llena la olla hasta el tope, sabe que a veces la mamá de Tomás no tiene para comprarse un té. Él agacha la cabeza, parece avergonzado de que le estén dando de más. Quizá cree que no es justo para los otros chicos, pero no dice nada. “Gracias doña, de verdad”, le dice cuando le pasan la olla. 

Según Daniel Arroyo, el ministro de desarrollo social, aseguró que más de once millones de personas recurren a comedores para poder comer en la actualidad. Tomas es uno de ellos. No acepta el chupetín que Nati le quiso dar, pero le sonríe, aunque tenga puesto el barbijo se nota porque sus ojos se achinaron. Se despide con la mano y le hace un gesto de “vamos” a Camila. Pasan por donde están todavía los pibes jugando. “Dale puto, con florcitas ahora”, le grita Juan. Tomas se saca el barbijo y se lo da a la menor. “Callate que el sábado que viene te voy a ganar gil”, le grita a su amigo para soltar una carcajada antes de desaparecer en la esquina de Granaderos.

LOS CARNEVALE: DESDE HACE 80 AÑOS FABRICAN LOS MEJORES PINCELES PARA FILETEAR

Hechos a mano por dos generaciones, los pinceles Carnevale son la herramienta indispensable de todos los fileteadores de Argentina desde hace ochenta años. Pepe cuenta la historia de cómo empezó su padre y él siguió el legado de los pinceles más prestigiosos de la industria nacional.  

Por Franca Boccazzi

En el aire se percibe un clima de quietud como sólo los domingos a la tarde pueden transmitir. Y en medio de esa calma, es la cita con Rolando Carnevale, a quien casi todos le dicen cariñosamente Pepe. Tras contestar la videollamada, la imagen que me devuelve el teléfono es la de un hombre delgado de anteojos, pelo blanco y una barba apenas crecida y prolija que acompañan sus 75 años. Una sonrisa amable y cálida da a entender que está dispuesto a conceder un rato de su tiempo libre para contar su historia familiar y ayudarme a descifrar por qué sus pinceles son tan preciados para la comunidad de fileteadores en Argentina. “Mi papá empezó, quizás, por el mismo motivo que yo: no le gustaba trabajar bajo órdenes de un patrón”, es lo primero que cuenta entre risas. Después empieza a rememorar el comienzo, que se remonta ochenta años atrás.

Oreja de vaca

Corría el año 1940 en Buenos Aires y las calles de los principales barrios obreros explotaban de laburantes de distintos rubros. Entre ellos caminaba Rolando Ítalo Carnevale, el papá de Pepe, ofreciendo los pinceles que hacía a mano para obra, en su casa de Floresta. “Pinceles comunes”, define Pepe. Hasta que en ese pisar de baldosas y adoquines, Rolando conoció a los letristas y fileteadores que, por ese entonces, eran empleados infaltables en las fábricas de carrocerías. Ni más ni menos que los encargados de decorar de manera artesanal los carros y colectivos que circulaban por toda la ciudad. Carnevale escuchó lo que los artistas necesitaban: un pincel en nada parecido al resto, que en ese momento nadie fabricaba en Argentina. Con una larga cabellera,  que soportara el esmalte sintético mezclado con nafta y cientos de pinceladas diarias en un vehículo tras otro. Dicho de manera simple y en el lenguaje de los fileteadores: pinceles que carguen y corran.

Así fue como Rolando confeccionó los primeros, los artistas los probaron e hicieron sus críticas para la segunda tanda. Después de varias pruebas, los pinceles Carnevale se instalaron de manera definitiva. Y gracias a que Pepe se encargó de seguir haciéndolos con el mismo espíritu y las mismas herramientas que usaba su padre, hoy conservan la calidad y prestigio que caracterizó a los primeros, aquellos que pasaron por las manos de los grandes maestros del fileteado como Carlos Carboni, León Untroib o Ricardo Gómez. 

Cartel hecho por Ricardo Gómez para Rolando Carnevale

Según cuenta Pepe, Rolando padre siempre trabajó por cuenta propia. Puede que haya sido esa chispa de quien se las rebusca para armar su propio negocio lo  que llevó a este emprendedor a fabricar los pinceles con materia prima nacional. El año que más recuerda Pepe es 1952, cuando él tenía siete y vivía con sus tres hermanas y sus padres en una casa espaciosa en Ezeiza. Ahí llegaba periódicamente un cargamento de orejas de vaca que quedaban en el fondo del terreno para descomponerse. Los gusanos hacían el trabajo de comer el cartílago vacuno para dejar el pelo limpio, que Rolando sacaba cuidadosamente para hervir y luego hacer sus pinceles. La proporción: una oreja equivalía a dos pinceles medianos. “Pero ese es un trabajo que duró muy poco tiempo porque era muy sucio y ya existía gente que vendía el pelo preparado”, explica Pepe. Por eso Rolando comenzó  a comprarlos a un proveedor por la zona de Ramos Mejía, el mismo que, después de 68 años, le sigue vendiendo el pelo de vaca o de buey a pinceles Carnevale.

Cómo se hace un pincel

La empresa creció tanto que para cuando Pepe ya se había casado con Alicia y tenían a sus tres hijos, Rolando contaba con la ayuda de diez personas para fabricar alrededor de 2000 pinceles por semana en su casa de ese entonces, en Villa Ballester. “Para darle una mano a mi papá éramos mi mamá, yo, mi señora, un hijo mío, una tía, una sobrina, una o dos hermanas, un cuñado… Toda la familia”, describe. En el taller se dividían las tareas que se requieren para fabricar esta herramienta indispensable del fileteado: primero, preparar el pelo mediante una máquina manual con la que se saca la medida. Luego se separan los pelos que no tienen flor, es decir, que no tienen punta. “Porque el pincel para que sirva tiene que tener flor”, explica Pepe. Ese pelo luego se pasa por unos peines caseros, hechos por Rolando padre, para terminar de sacar los restos que no sirven. El mechón ya está listo para rellenar, una por una, las virolitas de metal. Para que todo quede bien pegado, se añade resina. “Al principio mi papá iba a los estudios cinematográficos que había en Munro y recogía los rollos de película que se tiraban, para derretirlos y usarlos como pegamento, hasta que llegó una importada de Alemania”, recuerda Pepe. Luego se pone el cabo, una varilla de madera que previamente se pinta y se marca con el nombre de la empresa y el número del pincel. Y eso es todo. “No hay ningún secreto, todo el mundo puede hacer un pincel, pero depende del amor con que se haga”, sonríe el fabricante.

Rolando Carnevale y su esposa

Sin embargo, esa época de mucha producción para Pepe no significaba más que ayudar a sus padres con el negocio familiar. Él había construido una vida totalmente distinta en Martínez, donde vivía con su esposa e hijos y trabajaba en una importante empresa que proveía de comida a comedores industriales y aerolíneas. “Mi idea nunca fue seguir con los pinceles”, confiesa.

Pero un día todo cambió. Los ojos de Pepe se ponen brillantes como los de un nene que acaba de comer un chocolate a escondidas antes de la cena. “Lo que pasa es que yo había llegado a un determinado nivel en la empresa que siempre iba a seguir así, como empleado. Entonces me dije que no podía quedarme haciendo lo mismo para siempre, y tenía buscar la manera de tener algo mío”, cuenta.  Ya pasaron 35 años desde que Pepe tomó la decisión que él describe como colgar el saco y la corbata, y ponerse el jean y la campera para hacer pinceles. Alicia, su esposa, también había dejado de trabajar y, según cuenta su marido, aunque nunca le gustó mucho hacer pinceles, lo acompañó en la aventura de seguir junto a él con el legado familiar.

Con el correr del tiempo la empresa se fue achicando. Pepe no recuerda los años, pero sí los gobiernos. Y el de Menem, con la apertura de importaciones, fue el que los dejó prácticamente fuera del mercado. Pero se considera afortunado porque, si bien dejó de hacer algunos modelos de pinceles que servían para otros oficios, nunca dejó de vender los que son para filetear y hacer letras. En cuanto a qué parte del proceso de fabricación le gusta más, sin dudarlo responde: “Me gusta todo, desde que empieza hasta que termina. Es algo que aprendí, lo tomé con cariño y me gusta”. Admite que la razón puede ser porque su padre nunca lo presionó a él ni a sus tres hermanas menores para hacerlos, sino que tuvo la libertad de elegir otros caminos.

Pepe Carnevale

El fileteado y su pincel

Redondos, chatos, finos, anchos, gruesos, de fibras sintéticas o pelo natural, los pinceles tienen 12.000 años de antigüedad y existen tantos modelos y marcas como estilos y materiales para cada uno. Silvia Dotta es fileteadora y vicepresidenta de la Asociación de Fileteadores. Para ella, los pinceles Carnevale son el caballito de batalla de todo fileteador. Tan importante es para el oficio la existencia de estas herramientas de trabajo, que desde la asociación distinguieron a Pepe con la Orden del Pincel en agradecimiento por su labor. “Parece una tontería decir que son hechos con amor, pero más allá de que Pepe dice que esa es la diferencia, los fileteadores que conocemos a la familia Carnevale vemos la calidad humana que hay, que valoran la tradición, el oficio de crear el pincel. Cómo el papá de Pepe hablaba con los fileteadores e iba creando un producto a medida de sus necesidades. Hoy eso se traduce en el pincel. Es un pincel que está cuidado, bien presentado, y está hecho a la vieja usanza. Cuando uno recibe un pincel Carnevale, sabe que en ese pincel recibe toda esa historia”.

Y si de historia se trata, la del fileteado porteño es una de las más pintorescas. El origen de este estilo declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO en 2015 se remonta a principios del siglo XX y proviene de la fusión entre los dibujos y firuletes de los inmigrantes italianos combinados con las letras prolijas y precisas de los inmigrantes franceses. Actualmente hay muchos talleres para aprender a filetear; uno de los más reconocidos es el Taller de Fileteado Porteño, de Alfredo Genovese. Las características principales son los colores estridentes, ornamentas, diseños simétricos y líneas que terminan en espirales. Además, es fundamental cada sombra y cada punto de luz para dar un efecto tridimensional que logra el acabado detallista y minucioso, tan característico de este arte nacional. Tal es el trabajo artesanal que lleva cada pintura, que los materiales son indispensables: el brillo y la textura se logran con el esmalte sintético, y aparte del pulso del fileteador, la prolijidad de las líneas, bordes y detalles, también son por los pinceles específicos para esta técnica. Por eso los Carnevale están en el taller de cualquier artista del fileteado porteño.

El legado familiar

Hace dieciocho años que Pepe y Alicia decidieron instalarse en Mar del Plata y ahora disfrutan de vivir a doce cuadras de un mar que, por la cuarentena, últimamente ven menos que antes. A pesar del día nublado, la imagen que se ve por la cámara es la de un living luminoso. La pared color amarillo maíz tiene en el centro una foto de una nena haciendo patinaje artístico. “Es mi nieta”, me muestra con orgullo. Se escuchan unos ladridos que interrumpen por unos pocos segundos la entrevista. Luego de levantarse y abrir la puerta para que su perra salga al jardín, hace un balance: “Llegué a un nivel en el que ya no me desespero por hacer pinceles, hago lo justo y necesario para poder vivir. Con 75 años de edad y 50 años de casado, ya no se justifica. No me apego a lo material, sino a lo que me gusta, que es sentirme bien”.

Fileteado hecho por Carlos Decurgez para la pizzería El Fortín, en Montecastro.

Mientras tanto, hace un tiempo que Walter, el hijo de Pepe y Alicia, con su esposa Glenda los ayudan con la venta de pinceles online desde Buenos Aires. Están esperando poder viajar a Mar del Plata para aprender el proceso de fabricación. Al igual que su padre, Pepe no quiere presionar a ninguno de sus hijos para que sigan con la tradición, pero le encantaría que así fuera. “El que tendría que seguir es Walter, él tiene todo para hacerlo, pero depende de él, ya no de mi”, dice. Si bien el trabajo de Walter es de programador, desde que él y su esposa inauguraron la página web de los pinceles, se dedica mucho más a esta actividad y admite que muchas veces pensaron en dedicarse de lleno a los pinceles. “Me parece importante seguir con el legado familiar de la fabricación de pinceles porque se le ha puesto mucho esfuerzo y dedicación, pero eso solo no es suficiente. También es un negocio y debe dar rédito para poder mantener a nuestra familia”, explica el hijo de Pepe.

Pinceles Carnevale

Escuchar a Pepe y a Silvia es adentrarse en un túnel del tiempo en donde se puede viajar a muchos momentos de la Argentina. Y si bien los adoquines por donde caminaba Rolando Carnevale están cubiertos de cemento, y los pinceles que antes se conseguían de manera rudimentaria ahora están al alcance de un click en una página online, las obras de los fileteadores son el nexo entre ambos mundos.  Porque tanto las ornamentas pintadas por Carlos Carboni que hoy están en el Museo de la Ciudad de Buenos Aires, como las que están pinceladas que se ven en las vidrieras, pizzerías o en objetos de decoración por los fileteadores actuales, están hechas con estas varillas de pelo largo que, según Silvia, no tienen nada que envidiarle a las que vienen de Europa o cualquier otro país.

Después de un largo rato, le pregunto a Pepe cómo definiría los pinceles Carnevale. En medio de una sonrisa tímida que esconde un inmenso orgullo, me dice: “Yo te digo lo que dice la gente eh, es uno de los mejores pinceles que hay”.

Latest Articles

Fútbol y salud mental

Un estudio reveló en 2018 que el 38 por ciento de los futbolistas sufren de depresión y ansiedad. A raíz del trágico final del “Morro” García, se retoma el debate sobre este tema tabú. Psicólogos deportivos hablan de la importancia temprana del tratamiento para frenar el aumento de casos.

Baldassi por diez

A 10 años de su retiro, entrevistamos a un juez de fútbol con una destacada carrera internacional. “Yo demostré que el árbitro se podía reír, disfrutar el fútbol”, aseguró el actual diputado oriundo de Río Ceballos, Córdoba.

“Poder dar la vuelta con el equipo fue algo increíble”

Manuel Crivelli, jugador de handball que actualmente se desempeña en el Cavigal Nice de Francia, habló sobre la complejidad de emigrar a un equipo extranjero, su pasado en Ferro y el legado familiar. Con 24 comenzó su desempeño en el club europeo y pasados ya tres años tiene pensado emprender el retorno al “Verde”, el club de sus amores. El representante argentino en el Campeonato Mundial de 2019 contó cómo fue su experiencia vistiendo la camiseta nacional.

MEMORIAS DEL OLVIDO: LOS JUICIOS

El antes y el después de tres atentados terroristas que sucedieron en Argentina y sacudieron al mundo. Los y las sobrevivientes brindaron su testimonio sobre cómo vivieron y qué recuerdan de ese día. Además, cómo concluyeron las causas judiciales.

MEMORIAS DEL OLVIDO: AMIA

El antes y el después de tres atentados terroristas que sucedieron en Argentina y sacudieron al mundo. Los y las sobrevivientes brindaron su testimonio sobre cómo vivieron y qué recuerdan de ese día. Además, cómo concluyeron las causas judiciales.

MEMORIAS DEL OLVIDO: EMBAJADA DE ISRAEL

El antes y el después de tres atentados terroristas que sucedieron en Argentina y sacudieron al mundo. Los y las sobrevivientes brindaron su testimonio sobre cómo vivieron y qué recuerdan de ese día. Además, cómo concluyeron las causas judiciales.

Por Lucas Terrazas, Gabriel Guerrero, Branko Krzelj, Camila Gómez, Sofía Steinbeisser y Daniela Faingold

Capítulo 01 – Embajada de Israel