GABRIEL JESÚS, CON LUCES Y SOMBRAS

La figura del partido fue el joven delantero del Manchester City, quien con una asistencia y un gol, ayudó a su equipo a volver festejar una Copa América después de 12 años. Pero no pudo terminar en cancha ya que fue expulsado en una medida polémica.
Por Franco Rossi
Usar la camiseta número 9 de Brasil conlleva una gran responsabilidad. Jugadores como Ronaldo Nazario, Adriano y Romario han dejado la vara demasiado alta y en la última década la lista de jugadores que la han usado y no han cumplido está integrada por Fred, Diego Tardelli y Jonas entre otros.
Gabriel Jesús fue el encargado de portar la tan preciada y pesada 9 y en la previa del torneo el delantero de Manchester City llegaba con muy buenas estadísticas: había disputado 47 partidos, en los que convirtió 21 goles y logró seis asistencias. Por suerte demostró que, en esta Copa América, estuvo a la altura de dicho dorsal, siendo el jugador más destacado del partido pese a haberse ido expulsado faltando 20 minutos para el cierre del encuentro.
Con su inteligencia y gracias a sus cualidades técnicas, el delantero de 22 años habilitó, luego de haber amagado a los defensores peruanos, con un gran centro a su compañero Everton, que anotó el primer gol del partido. Su habilidad y velocidad con la pelota en los pies le permitieron dejar jugadores peruanos en el camino a lo largo de la primera parte y ayudaron a la Canarinha en más de una ocasión a conseguir tiros libres cercanos al área de Pedro Gallese. Minutos antes de que terminara la primera parte, y luego de una gran jugada de Arthur, el número 9 definió con mucha tranquilidad ante la mala salida del arquero peruano y amplió la ventaja en el marcador.
En la segunda parte tuvo alguna chance para ampliar aún más la ventaja, pero los buenos marcajes, la fatiga y las malas decisiones no lo ayudaron. A los 25 minutos del complemento, cometió una falta innecesaria sobre Carlos Zambrano y vio la segunda amarilla lo que le significó una expulsión. Con bronca, lágrimas en los ojos, pateando y golpeando todo lo que se encontró en su camino -incluido el monitor del VAR-, el joven delantero se retiró de una final de Copa que difícilmente pueda olvidar.

SIGUE HACIENDO HISTORIA EN CASA

El conjunto de Tité ganó su novena Copa América. La Verdeamarela mantiene el paso perfecto como local, ya que se quedó con las cinco competencias continentales que organizó desde 1919.
Por Dana Gómez
La primera fue en 1919, a tres años de la primera edición. A diferencia de la cantidad de equipos que participan actualmente, en ese año, apenas fueron cuatro: Brasil, Argentina, Chile y Uruguay. Por ende, se jugó con la modalidad de todos contra todos en el Estadio das Laranjeiras de Río de Janeiro, el mismo que es utilizado por el Fluminense. En este torneo, el local le ganó por goleada a Chile 6 a 0. Una semana después lograría vencer a Argentina por dos goles de diferencia y por último se enfrentaría a Uruguay. Este último encuentro terminó con un empate que generó que ambos tengan la misma cantidad de puntos en la tabla y tuvieran que disputar otro partido para desempatar. Fue así que el 29 de mayo de 1919 se recuerda como el partido más largo de la historia de la Copa América, en el que las dos selecciones jugaron 150 minutos. Tras igualar en los 90 minutos, Brasil y Uruguay debieron jugar dos tiempos de 15 minutos en los persistió el empate. Por esto mismo, jugaron otros dos lapsos más en el cual, Arthur Friedenreich anotó el único gol del encuentro que le daría el título a Brasil.
En 1922 llegó la segunda copa ganada por los cariocas en su tierra. En un principio la sede iba a ser en Chile pero le fue asignada a Brasil para conmemorar su independencia. Para entonces, Paraguay se sumó y se afilió a la Confederación Sudamericana de Fútbol, por lo que pudo participar de la sexta edición. Tanto Brasil, Paraguay y Uruguay llegaron a la final tras empatar en la tabla con cinco puntos. Sin embargo, la selección charrúa abandonó la competición como protesta ante el arbitraje del brasileño Pedro Santos en el partido contra Paraguay. Por lo tanto, quedaron estos dos seleccionados, en el cual ganó Brasil por un 3 a 0 ante el equipo paraguayo.
En 1949, por la vigésima primera edición, Brasil cortó la racha de 27 años sin obtener un título oficial. La selección argentina, ya con nueve trofeos, decidió no participar dada las diferencias con la dirigencia brasileña. Aún así, la sorpresa del campeonato por su rendimiento fue Paraguay que, de no haber sido derrotado por el conjunto uruguayo en el último partido, habría salido campeón. Dicha derrota significó un desempate con Brasil. El encuentro final terminó 7-0 a favor del local, el cual se consagró por tercera vez en su historia.
Finalmente, 40 años después llegó la anteúltima copa que ganarían hasta hoy, en su territorio. En esta competencia fueron diez las naciones miembros de la CONMEBOL que participaron, por lo que, el torneo se dividió en dos grupos de cinco selecciones cada uno. Los dos primeros de cada tabla, es decir, Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay llegaron a la recta final en el que jugaron entre sí. En el último partido, la Verdeamarela se enfrentó a La Celeste, y tras ganarle por 1-0 ganó su cuarto título. Por consiguiente, Brasil se clasificó a la Copa Artemio Franchi en donde disputó una única final contra Holanda (el campeón de la Eurocopa) y le ganó 1-0. No obstante, esta edición fue considerada como “no oficial”, aunque sí se sostiene en el recuerdo.
Esta Copa América no fue muy distinta a las demás que fueron organizadas en su país. Las diferencias con el arbitraje (e inclusive ahora con el VAR) y el distanciamiento entre las selecciones son motivos que aún se mantienen en la actualidad.

UN CAMPEÓN CON RESACA DE VAR

Brasil dejó en claro que fue el mejor equipo de la Copa América, tras vencer en la final a Perú por 3-1 en el Maracaná. Pero al igual que en la semifinal ante Argentina, contó con una evidente ayuda arbitral.
Por Julián Clingo
Everton, el wing brasilero ingresa al área trastabillando luego de gambetear a dos peruanos y propinar un caño en modo Neymar. Carlos Zambrano, defensor peruano lo cuerpea y el jugador del Gremio cae al piso. El arquero Pedro Gallese agarra la pelota y el referí cobra un penal inexistente. Aún con la advertencia del VAR, el árbitro chileno no cambió de idea. Como no podía ser de otra manera, la Copa América que será recordada por el polémico no uso en la semifinal Argentina-Brasil, nos dio otro episodio para por lo menos repensar la manera de utilizarlo, en este caso en la final.
Richarlyson, jugador del Everton de Inglaterra patea el penal con calidad y la pone en el palo derecho del arquero peruano. Brasil se pone 3 a 1 en el minuto 90 y, de esta manera, gesta el resultado definitivo de un partido que le dio el noveno título si hablamos de la Copa América. Ese momento fue uno de los primeros donde la hinchada brasilera, caracterizada por el color y la alegría, esbozó una sonrisa.
El conjunto peruano dirigido por Ricardo Gareca (quinto técnico argentino en las últimas tres finales de Copa América) tuvo un comienzo de partido feroz, con recuperación en campo brasilero, sumándole su pulida técnica característica en el país andino. Pero la lucidez del viejo pero fresco Dani Alves cambió el sendero del partido. Pase al pecho a Gabriel Jesús, quien con una gambeta con su pierna menos hábil (izquierda) deja pagando al lateral izquierdo peruano Miguel Trauco, e impulsa un centro con su pierna derecha, para dejar solo a Everton, que tras una diagonal de izquierda a derecha definió y puso el primero del partido, ante un pésimo cierre de Luís Advíncula. Más allá del arranque eléctrico del equipo que llegó a la final tras eliminar en semifinal a Chile (3-0), después del gol que se dio en el minuto 15 no entró más en partido. Brasil se agrandaba con la exquisitez de Dani Alves, lo picante de Gabriel Jesús y el manejo de pelota de Arthur.
A los 40 minutos Paolo Guerrero (Goleador de la copa con 3 goles junto a Everton) alcanza el empate con un penal fortuito donde Thiago Silva, dueño de una marcada mala suerte, toca pelota con la mano accidentalmente tras tirarse en el piso. Y cuando parecía que Perú podía dar el golpe se auto boicoteó. Uno de los mediocampistas centrales, Yoshimar Yotún perdió la pelota inocentemente a partir de una presión de Roberto Firmino. Xavi Hernández, quien parecía estar atrapado en el cuerpo de Arthur, lleva la pelota hasta el área de Perú, mientras los rojiblancos se tropiezan un poco por los nervios y otro por la clase del número 8, quien deja solo a Gabriel Jesús y define a un palo casi sin una respuesta del arquero Gallese. Un error claro de los de Gareca, dado que el primer tiempo estaba por terminar, e irse con un empate hubiera sido distinto. Párrafo aparte para el número 9 de Brasil. Definitivo tanto en la semifinal como el día de hoy. Quizás, su actuación de la final quedó empañada por su tonta expulsión tras doble amarilla.
Con este partido Brasil logró vencer a los fantasmas del Maracanazo” del Mundial 1950 y el 7-1 del 2014 propinado por Alemania y consigue su quinta copa américa en su casa. En la premiación, Jair Bolsonaro, presidente brasilero, levantó la copa ante un Maracaná indiferente y semivacío. También había regalado un blooper tropezando en el festejo del primer gol.

Categoría - COPA AMÉRICA

URUGUAY USÓ LA CABEZA

Con un testazo de Edinson Cavani a diez minutos del final, la Celeste le ganó a Chile por 1-0 en la tercera y última fecha del Grupo C de la Copa América para quedarse con la zona; La Roja también pasó a cuartos de final.
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AHORA, VENEZUELA

Con el triunfo frente a Qatar, los dirigidos por Lionel Scaloni terminaron en segundo lugar del Grupo B y jugarán los cuartos de final frente a la Vinotinto, el viernes 28, desde las 16, en el Maracaná de Río de Janeiro.
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